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Las dos cosas. A mi entender, dentro del acto en sí, caben las dos acepciones. Presentación y proclamación. Sinónimos de comienzos de aperturas, de disparo del primer cohete, dando la buena nueva de que ya ha comenzado la fiesta. Aunque la fiesta haya comenzado muchos meses antes, todo se ha supeditado a este momento. En esta época veraniega, tan dada a concursos y homenajes a la mujer, bien en forma de reinas de fiestas como de reinas de bellezas, donde se exalta la belleza y la condición de mujer, tan sublime; me viene a la memoria que presenciando una proclamación de reina vendimial, no hace muchos años, me dijo el académico de la Lengua, don Joaquín Calvo Sotelo, estas palabras, más o menos: "Nunca vi tal ramillete de belleza y juventud. Tanto protagonismo femenino. Este acto es sólo para ensalzar a la mujer. El hombre queda un poco orillado, porque en él sólo reina la mujer. Reina, Reinas y Damas de las Cortes de Honor." Había sido el mantenedor aquel año y reconocía sin falsa humildad que sus méritos y su verbo habían quedado pálidos, entre tanta mujer bella y tal cantidad de juventud, representando a la totalidad de las mujeres requenenses. |
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¿Qué es la presentación? Aquí caben todas las definiciones que cada uno quiera exponer y crea que es la verdadera. Pero la mía es que es un momento crucial en la fiesta. Muy significativo. Es la elevación de la representación femenina, por sus propias gentes, a la categoría de Reinas y Damas de una fiesta, entre pagana y religiosa, siempre mítica, que tiene sus vestales, sus musas inspiradoras, sus eternas médulas. De verdad, sus Reinas y Damas. Porque es un momento de acatamiento y exaltación. Porque tanto poetas, como prosistas, se precian de cantar a dicha condición femenina, en tres vertientes: la mujer, la vid y la ciudad. ¿Qué es la proclamación? Aquí sí que rige ya la titularidad individual. Aquí ya es la que representa y reina en una determinada fiesta de la vendimia. Aquí son los miembros de dicha fiesta, padres, familiares, amigos y vecinos los que ven en ella a la Reina o a la Dama. A su Reina o a su Dama. La diferencia la veo notable. Presentación es proclamación, con la diferencia apuntada de que en la segunda acepción llevan en el título unos números romanos que las distinguen de las otras presentaciones, cuyo nombre generaliza. Como yo nunca pretendo en mis escritos hacer tesis de lo dicho, sino seguir exaltando, en esta ocasión a la mujer requenense, dejemos en el tintero, más profundidades antropológicas de nuestra comarca y de nuestra manera de ser que sirven para hacerla distinta de las otras comarcas. Nosotros configuramos así nuestra fiesta de la vendimia, creo que no igual a las muchas que se celebran en otros lugares. Que vivamos buenas fiestas.
A. M. D. (Publicado en El Trullo de Agosto de 1980) |