Descubriendo y estudiando papeles viejos, hemos llegado a la conclusión de que Requena, ya en épocas un tanto pretéritas, supo adaptarse al espíritu innovador que marcaba la Constitución de 1869 -tras la llamada revolución "Gloriosa" de 1868-, y concretamente en el año 1870 consiguió dos grandes logros culturales: la creación y funcionamiento del primer Instituto de 2ª Enseñanza y la dotación de una Biblioteca Popular, la primera que tuvo nuestra ciudad oficialmente.

     Gobernando como Regente de España el general Serrano, duque de la Torre, siendo ministro de Fomento don José Echegaray y director general de Instrucción Pública don Manuel Merelo, gracias a la gestión del requenense diputado a Cortes don Luis de Moliní, y siendo alcaIde de Requena don Juan Francisco de Moliní, se dotó a la escuela que regentaba el maestro don Telesforo López Burgos de un lote de libros -fundacional de la Biblioteca Popular-, compuesto por 165 volúmenes, con la obligación de constituirse el propio local de la escuela en lugar de lectura, y organizando también el servicio de préstamos a domicilio, siempre que el maestro considerase totalmente garantes a los lectores que así lo solicitasen.

     Es curioso leer las disposiciones generales sobre la organización de bibliotecas populares que rigieron en aquella ocasión. Podemos decir que fueron base y fundamento de las actuales, ya que en sus veinticuatro puntos detallaban todos los aspectos y situaciones sobre el uso de las obras del lote fundacional, así como la instancia al Ayuntamiento y Diputación Provincial para el engrose del fondo bibliográfico con nuevas adquisiciones. Igualmente se comprometía el Ayuntamiento a resolver el problema del mobiliario y armarios, y hasta facilitar a 108 lectores "tinta, pluma y sitio a propósito para que tomen notas o copien párrafos, dibujos o grabados". También solicitaba el concurso de "personas letradas de la localidad" para que "leyesen en público o explicasen párrafos, lecciones o capítulos de las obras de la Biblioteca", todo ello con carácter gratuito.

     Más curioso todavía es leer el catálogo de los libros remitidos por el Ministerio de Fomento a esta Biblioteca: desde silabarios y métodos para enseñar a leer y escribir, catecismos de la doctrina cristiana e historia sagrada -lo cual demuestra que a pesar del reconocimiento de la libertad de cultos expresada en la Constitución de 1869, la fe cristiana era la piedra angular de los españoles y hasta de sus políticos más progresistas-, pasando por un catecismo del pueblo, otro catecismo constitucional, una cartilla para los electores, cuentos, obras de gramática, aritmética, geografía, alguna novela, geometría, dibujo, carteles y mapas murales, hasta ensayos científicos y agronómicos, y estudios sobre azufrado de las vides y enfermedades del viñedo; y algunas obras morales, más las de tipo económico editadas por la Sociedad Económica Matritense. Había también tratados sobre hilatura y tintura de las sedas, y hasta para la fabricación de medias de seda fina. Pero lo que más nos ha llamado la atención es un libro titulado "Sistema métrico decimal de las nuevas pesas y medidas en verso", compuesto por don Timoteo Corella AIpuente, en Valencia, 1859. No sé cómo se las arreglaría don Timoteo para explicar en verso una materia tan árida como el nuevo sistema de medidas, pero me figuro que lo haría poco más o menos que otro maestro cuando intentó hacer lo mismo con la Ortografía; algo así como unas aleluyas de rima forzada, en donde el metro, el litro y el gramo, con sus múltiplos y divisores, serían recitados y cantados a coro por la grey infantil, con no sé qué consonantes, para retener en la memoria los nuevos conceptos del sistema internacional de medidas.

     Aparte lo anecdótico anterior, el caso es que Requena contó con su flamante Biblioteca Popular en el año 1870; y el insigne maestro don Telesforo López la gozaría a lo grande tratando de irradiar cultura entre sus alumnos y entre la población ávida de saber los rudimentos literarios y científicos de aquella época.

 

A. YEVES DESCALZO

Bibliotecario

(Publicado en El Trullo de Agosto de 1980)