Por torre de Fortaleza

en Cuesta Carnicerías

mil vates en juglerías

ensalzaron tu nobleza.

Por aquí la Villa empieza

rica en honor y esplendor,

suelo de lances de amor,

¡sigue andando, caminante!

¡La Villa tienes delante

con paisaje soñador!

 

Señorial, noble, labriega,

la Villa luce blasones

que ganaron corazones

en una total entrega.

Por los campos de la vega

batallas sigue ganando

mientras acaricia arando

con sudor y con denuedo

¡gloria del verde viñedo

mientras lo va cultivando!

 

Templo de Santa María

entre bellos callejones.

¡Dejé en ti mis oraciones

pensando en la madre mía!

Yo te ofrendé poesía

tu fachada contemplando

y mientras iba rimando

te daba mi admiración,

pues dentro del corazón

¡tu belleza iba quedando!

 

Bajo Arco del Ovejero,

con diez años en mi vena,

ya fui cantando a Requena

con aquel verso primero.

De todos el más sincero,

y en juventud rebosante,

pues aunque luego mi cante

extendía a manos llenas

¡fue un manojo de azucenas

en mi rimar caminante!

 

La luna está iluminando,

en la Plaza, las losetas.

¡Cuántos sueños de poeta

lentos se van elevando!

Cien poetas van cantando

a la Plaza de la Villa.

Yo, con mi rima sencilla,

en la ruta de mi anhelo,

con luna clara en el cielo

¡contemplo esta maravilla!

 

Bodega honda, silenciosa,

encuentro por mi camino,

,aquí nació el primer vino

en la tinaja espumosa!

Con uva lozana, hermosa,

en rocíos siempre plena,

con soles y luna llena,

con sacrificios y amor,

mil trabajos y sudor,

¡nació el vino de Requena!

 

¡Somera! Calle Somera

con el palacio cerrado.

j Restos de un digno pasado

resbalando en tu madera!

Voy gozoso en mi quimera,

de poeta y soñador,

y entre sombras y fulgor

añoro al Cid en mi mente

i mientras canto dulcemente

a aquel gran conquistador!

 

La luna besa en fulgores

la torre del Salvador.

Siempre glosé tu esplendor

ofrendándote fervores.

Te di mis versos mejores

y por tus calles dormidas,

soñador de amanecidas,

fui verso a verso cantando

i mil gracias que vas brindando

en tus fachadas prendidas!

 

Cuesta alta de San Julián,

por donde voy paseando,

con mis versos recordando

tiempos que lejanos van.

¡Con qué dulzura y afán

va gozando mi alma inquieta

y en mis sueños de poeta

te ofrendo el verso mejor

recordando el esplendor

¡que fue tu camino y meta!

 

Cada vez que te he dejado,

al llegar la amanecida,

llevé en el alma prendida

la belleza que he captado.

Hoy por la Villa, inspirado,

rebosante mi cuartilla

de rima pura y sencilla

y ya de poemas plena

¡brindo mi verso a Requena

mientras le canto a la Villa!

 

(Publicado en El Trullo de Agosto de 1980)