Nuevamente, y con el agrado que da ver cómo las cosas van llegando por el buen camino a feliz término, hemos de hablar una vez más de nuestro querido y deseado museo.

     Haremos al respecto, como recordatorio para unos y explicación para otros, un poco de historia de cómo surgió la idea de dicho museo. El afán de encontrar, guardar y coleccionar, por un grupo de entusiastas, los primeros objetos y utensilios que nuestros más remotos antepasados dejaron en nuestra comarca, hizo que se realizaran algunas excavaciones, y así se fueron recogiendo diversidad de objetos de aquellos tiempos. Transcurrida cierta etapa, se nos ocurrió juntar las cosas halladas por todos nosotros en un lugar que el publico pudiese verlas. Así fue, dimos a conocer nuestra idea y se nos ofreció una gran sala del castillo para exponer allí todo aquello, formándose así un museo arqueológico. Con ayuda de nuestro Ayuntamiento y de la Fiesta de la Vendimia, se pudo inaugurar este museo, formando conjunto dentro del mismo recinto del castillo con el museo de bebidas que también se instaló allí. Durante dos o tres años se mostró al público, aprovechando los festejos de las fiestas vendimiales, aunque después estuvo casi siempre cerrado. La dificultad de ampliar e instalar allí otras cosas que iban surgiendo y el procurar que las personas que, quisieran visitarlo tuviesen mejor luz, más comodidad y espacio, hizo que, gracias a nuestro Ilmo. Ayuntamiento, se trasladasen al antiguo Instituto de E. M. los objetos expuestos en el castillo pertenecientes al museo arqueológico, y se instalaron nuevamente en unas salas de recinto (antiguo convento de carmelitas), en donde quedaron definitivamente muy bien expuestos. Meses después fue pasado también el museo de bebidas, donde quedó magníficamente instalado, iluminado y catalogado.

     Otro proceso muy importante después de esto fue el total desalojamiento del edificio, dado que en él estaban instaladas dos escuelas  de E. G. B., Y una vez libre quedó destinado todo él para museo de la ciudad.

     Nuestro señor alcalde, un buen día convocó a un grupo de personas ilusionadas por esta  idea, proponiéndoles hacer un gran museo en este edificio y llevarlo a cabo sin dilación. Con diversas ayudas económicas y personales, que sería largo de enumerar, se aprobó la idea, creándose en aquella primera reunión unos grupos con una misma meta, pero actuando independientemente, bajo la dirección y coordinación de don Antonio Yeves, formando un conjunto de entusiastas.

     La división del museo, hoy, está constituida por: sala de arqueología, sala dedicada a etnología, museo del vino y maquinaria antigua agrícola, y museo y exposición de pintura.

     Durante los últimos meses se han realizado intensas y continuadas obras en todo su recinto, y hoy se puede ver nada más entrar en él su estupendo pavimento de mármol y su patio central ajardinado, su salón de actos perfectamente sonorizado, y entrando a la izquierda una bodega, un trullo y una sala dedicada a las prensas antiguas y utensilios del vino antiguos. Subiendo las escaleras y a nivel de la sala de arqueología se encuentra otro departamento dedicado a ropajes antiguos, y contiguo a éste se ha hecho una imitación de una cocina típica antigua con su chimenea, sus cantareras, etc. Al término de esta escalera se han unido varias salas, dedicándolas a pinacoteca.

     Todavía quedan cosas por terminar y perfeccionar y las obras seguirán completándose, pero el resultado de todas estas actividades está siendo altamente satisfactorio, y pronto todas aquellas personas que deseen visitarlo podrán hacerlo a su entera satisfacción.

 

(Publicado en El Trullo de Agosto de 1981)