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Blanco vuelo celestial. ¿Quién os sembró, muchachas, bendecidas?
Yo diría que sois una bandada de ilusiones que, sedientas de luz, vida y amores, os embriagáis de azul, de risas, de colores, os bebéis el rocío de las flores, os llenáis con el alba mensajera de una vida que es luz inacabable y voláis vuestro cielo por la tierra invadiendo de esperanza corazones, redimiendo a los hombres de su hastío, soñando nidos y sembrando albores, ofreciendo la vida que, a raudales, os bebisteis en vuelos celestiales, mensajeras de Dios.
Vírgenes, palomas y muchachas: ¡Cómo emborracháis mi corazón! |
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| ¡Quién pudiera ser el viento que os abraza, enloquecido, sin mancharos, o la brisa que, sedienta, recibe vuestro aliento, o la noche que os envuelve si soñáis despiertas, o el mar que se estremece sintiendo en sus espumas vuestra juventud!
Muchachas, mensajeras bendecidas: vuestro querido pueblo y yo os ofrendamos nuestro deseo loco de besaros, porque besaros... es besar las palomas de la vida, porque besaros... es como besar el sol.
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José María Viana (Publicado en El Trullo de Agosto de 1981) |
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