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Como recuerdo al 80 aniversario de la inauguración de nuestra magnífica plaza de toros, cuya terminación oficial tuvo lugar el 12 de septiembre de 1901, creemos interesante hacer una mirada retrospectiva en el tiempo y situarnos sentimentalmente en el ambiente popular y entrañable de aquella época.La antedicha plaza se comenzó a construir durante la primera guerra carlista, deteniéndose prontamente su construcción por las vicisitudes de dicha guerra. Reanudadas años después las obras, detuviéronse nuevamente por motivo del cólera de 1855, deteniéndose nuevamente durante muchos años, hasta que en 1872 se le dio un fuerte e importante adelanto, estorbado una vez más por las constantes fricciones entre los partidarios del pretendiente al trono de España, D. Carlos, y nuestros compatriotas, de carácter como siempre eminentemente liberal. Durante los asedios que los carlistas pusieron a nuestra ciudad, muchas de las piedras preparadas para dicha plaza fueron destinadas para ayudar en la fortificación. La obra final que ya no se interrumpió duró desde octubre de 1900 a septiembre de 1901. El ambiente de Requena en aquella feria de 1901 era extraordinario, las gentes en su jolgorio de idas y venidas por el Real de la Feria, paseaba y disfrutaba de aquellos excepcionales días de distracción y alegría deseados después de todo un año de trabajos. Ahora las fiestas tenían una especial significación, pues este año tenía por fin lugar la inauguración de la estupenda y preciosa plaza de toros. Buceando en las crónicas de aquella época podemos ver la importancia que se le daba a nivel nacional del abrir las puertas de un recinto tan grandioso, y diversas revistas y periódicos de entonces daban cuenta del feliz acontecimiento acompañando diversas fotografías y comentarios. Y vamos a tratar de describir el día del acontecimiento. Requena celebraba sus fiestas y en ellas se iba a inaugurar solemnemente una plaza de toros que había de ser envidiada por muchas primeras capitales. Unas doscientas personas trabajaban febrilmente en tener en condiciones la plaza, que antes de empezar la corrida ya estaba llena de gentes que querían ver los corrales donde se hallaban los primeros toros que habían de lidiarse. Los trenes que llegaban de Valencia y Utiel venían llenos de gentes aficionadas que venían a compartir la alegría de nuestros compatriotas. Por las dos vías que iban a converger hasta la plaza, una abigarrada muchedumbre caminaba alegremente bajo un esplendoroso sol que daba brillantez a los madroños y mantillas que lucían nuestras jóvenes, dando fuerza y colorido al acto. La gente comentaba, hacía pronósticos y reía, y se apartaba para dar paso a las cuadrillas y toreros que en coche de caballos se acercaban a la plaza entre la curiosidad y admiración de las gentes. Finalmente los acordes de un alegre pasacalles acababa de armonizar esa riada de gente alegre. Hemos de constatar, sin extendemos mucho en detalles, en que en estas fiestas inaugurales tuvieron lugar dos corridas. En la primera, con toros de don José María de la Cámara, torearon los espadas Bombita, Algabeño y Bombita Chico. A las tres y media de la tarde sentábase en la presidencia el alcalde de la ciudad don Guillermo Solaz. El primer toro que pisó la arena virgen, número 57, se llamó Flor de Jara (su cabeza disecada no hace muchos años aún se podía ver expuesta en los Pinos de Florillo), tomó cinco varas y mató tres caballos, siendo muerto por Bombita de una gran estocada. Cerró plaza el toro Sanluqueño, número 62, que aguantó ocho puyazos y mató tres caballos, siendo toreado por Algabeño. La segunda corrida tuvo aun mayor afluencia de forasteros y una animación extraordinaria, y los toros de don Joaquín de la Concha dieron un estupendo juego a los hermanos Bombita y Algabeño. Esto fueron a grandes rasgos las corridas inaugurales de la plaza de Requena, dos éxitos para los organizadores y dos hermosas tardes para los felices mortales que a ellas pudieron asistir.
CESAR JORDA
(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1981) |