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| La atención de la enseñanza por los poderes públicos es relativamente reciente, no solamente en Requena, sino en toda España. Empieza a preocupar el problema a finales del siglo pasado, aunque ha existido algún interés por parte de algunas instituciones, pero la demanda de la sociedad ha sido escasísima hasta nuestros días; de ahí el alto índice de analfabetismo que tenía España, y redimido, en parte, hasta hace 50 años. El que ha querido aprender ha encontrado donde poder satisfacer su inquietud ya que no han faltado centros donde realizarse, pero obligatoriamente no ha sido posible hasta la Ley de Moyano. EL PASADO Indagar en el pasado es apasionante, sobre todo cuando se quieren encontrar las raíces de nuestro presente, pero en el tema de la enseñanza se encuentran lagunas; por no ser un fervor popular, las personas en su mayoría eran conscientes de su incultura y hacían muy poco para salir de ella. De todas maneras, Requena se ha preocupado desde hace tiempo de este problema. Conozcamos algunas cuestiones sobre el particular. En el reinado de Felipe IV, y habiendo en la corte un requenense ilustre, don Juan García Dávila, se preocupó de la enseñanza en su pueblo, creando en 1667 la fundación que lleva su nombre, y que tenía como finalidad "la educación de la juventud" para ser esta "bien criada". Se valían de maestros para enseñar a leer, escribir y contar como primer paso, después ampliaban con estudios de latinidad y buenas letras, y una maestra que impartía clases de costura a las niñas. Por entonces existían en Requena tres maestros que impartían los grados mencionados, no sólo a los niños de aquí, sino a los de Siete Aguas y la Hoya de Buñol, en escuelas de temporada, según consta en "La Constitución de los Colegios de San José y San Nicolás", enclavados en la calle Colegio o de la Botica, como se les conoce actualmente, y que hasta hace muy poco estaban sus edificios. Dentro de su organización cada maestro disponía de su ayudante, siendo sus sueldos entre los 3.000 y 1.000 reales de vellón. La disciplina era muy rígida; se constituían en grupos de 10 niños con un "decurión secreto" que facilitaba al maestro información sobre el comportamiento. Se organizaban en bandos que se preguntaban unos a otros. Los domingos de Cuaresma recorrían las calles con un estandarte recitando el catecismo. Por escasez de medios y también de personal idóneo esta institución fue decayendo, y la Sociedad de Amigos del País, cuyos estatutos firmó el Rey Carlos III, en 1797, vuelve a incrementar sus dotaciones para "asegurar la enseñanza en Requena". Ya en el siglo pasado la enseñanza popular está a cargo de los Hermanos López, destacando a don Telesforo López Burgos, maestro meritorio en el decir del cronista Bernabeu, de entre sus alumnos sobresale Venancio Serrano Clavero, poeta requenense, gloria de las letras hispanas. En 1851, año de la incorporación de Requena a la provincia de Valencia, existían en Requena cuatro escuelas públicas y otras tres que regentaban otros tantos profesores, que dominaban el arte de enseñar, pero que no tenían la titulación adecuada. Por ello se traslada a Requena el inspector don Carlos Yeves, subdirector de la Escuela Normal de Cuenca, que tras previas pruebas de aptitud se incorporan a la nómina del Ayuntamiento. Nos cuentan los ancianos de las Peñas, que su escuela fue construida con aportación de los vecinos, siendo su primer titular don Emilio Zorita, de ahí que todavía se conozca como "Escuela de Zorita". En 1940 se construyeron dos unidades más en aquella barriada, con aportación del Ayuntamiento. En 1895 llegan a esta ciudad las reverendas madres de la Consolación para atender la enseñanza de párvulos hasta los 7 años y de las niñas hasta terminar la enseñanza primaria. Meritoria labor realizada por las madres de la Consolación durante su estancia en Requena. Tienen que cerrar el colegio por falta de vocaciones en su orden, cediendo sus locales al Ayuntamiento hasta que se construyeran nuevos grupos escolares. Han sido numerosas las generaciones de chicas formadas al amparo de dicha institución religiosa. En el Portalejo existió otra escuela hasta el fallecimiento de su titular, don Julián Gómez, que atendía a la enseñanza primaria. PRESENTE A partir de 25 años a esta parte la sociedad ha empezado a sensibilizarse en los problemas escolares, y las leyes han favorecido notablemente la educación popular. En 1970 la Ley de Villar Palasí obliga a la enseñanza obligatoria y gratuita hasta los 14 años. Esta disposición crea en Requena el problema de escolarización, teniendo que recurrir a locales provisionales, por que no sólo eran los niños del municipio, sino al implantarse la E.G.B., en muchas aldeas y pueblos próximos no podía ser impartida y tuvieron que acudir a la capitalidad de la comarca por medio de siete rutas de transporte escolar y recoger en régimen de internado en escuela hogar a la población ultradiseminada de la extensa comarca. Todo ello conllevó en su día que efectivamente ningún niño se quedó sin escuela, pero tenemos que puntualizar: 1. La inadaptabilidad de los locales. 2. El exceso de alumnado que llevaba cada profesor. Esta nueva exigencia, ante la calidad de la enseñanza, es importante, pues en un principio se escolarizó por niveles y la relación profesor/alumnos era altísima. Todavía existen seis locales escuela provisionales. En todo esto hay que destacar la eficacia de la Inspección Técnica del Estado, el interés de las autoridades locales, la labor callada, pero práctica del profesorado de E.G.B. y la constancia de las asociaciones de padres. En estos momentos, principios del curso 1981-82, con la creación de nuevas aulas, se ha reducido la relación profesor/niños, se ha tenido en cuenta la proximidad de los alumnos a los centros, se disponen de mejores locales y se ha atendido, según datos facilitados por la ponencia de cultura a casi 3.000 niños de 4 a 14 años, que asisten a nuestras escuelas. EL FUTURO La escuela del mañana será siempre medio de convivencia, no sólo de aprendizaje. - Los objetivos educativos han de actuar bajo una proyección social. Será necesario que la escuela se implante en la comunidad en que vive, pero no sólo físicamente, porque será la única manera de vitalizar el conjunto educativo, fomentando su protección.- Estamos inmersos en una sociedad de cambio. El denominador común que nos invade es el cambio, por tanto hay que disponer nuestra voluntad a esa flexibilidad, siendo capaces de prevenir, revisando constantemente presupuestos válidos, ya que no se educa para hoy, sino para los hombres del mañana.- Una más efectiva democratización de las instituciones escolares, por exigirlo así la sociedad. |
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- El avance de la técnica hace que los procedimientos de enseñar cambien a un ritmo superior a otras épocas. - El progreso de la sociedad marca una nueva exigencia en cada momento. - La inestabilidad de la paz en el mundo crea desasosiegos en el ambiente escolar. Pero en Requena no falta voluntad para superar estos puntos, y con capacidad de visión se podrán realizar para bien de la juventud que nos contempla.
JUAN MARIN BAEZA
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(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1981) |
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