Acabamos de dar cima a un nuevo trabajo que titulamos REQUENA Y SUS POETAS; séptimo vástago de nuestra inédita serie ESTUDIOS HISTÓRICO-LITERARIOS DE REQUENA Y SU TIERRA.

     Hemos pretendido reunir buena parte de la obra poética de las últimas centurias referida a nuestra amada ciudad, en la que, por propios y extraños, se exaltan fervorosamente las bellezas naturales de su campiña, sus seculares tradiciones y gloriosas efemérides, su recinto monumental, sus fiestas y típicas costumbres, sus inquietudes artísticas, sus desahogos humorísticos, etc. Todo lo ignorado casi totalmente por las últimas generaciones y, por tanto, en trance de desaparecer.

 

     En REQUENA y SUS POETAS reunimos un largo centenar de autores, tanto de ayer como de hoy, con sus correspondientes semblanzas biográficas, múltiples retratos y una amplia selección de sus versos; selección limitada forzosamente por razones de espacio, aunque sin desdeñar etapas ni estilos, dando preferencia a la temática requenense.

     Pero... ¿de dónde salieron tantos poetas?

     A este respecto diremos que en la pasada centuria penetró el romanticismo por todas partes, surgiendo «fabricantes de versos» hasta en los medios rurales. Esta inclinación, cada vez más matizada, se prolongó aquí por obra y gracia del genial Serrano Clavero; idolatrado por muchos jóvenes que sentían inquietudes literarias, por tantos y tantos aprendices de poeta, cuyos versos nutren los semanarios locales, revolotean en las veladas literario-musicales (El Liceo, El Federal, El Arte, Grupo Romeu, Arrabal...) y en toda suerte de manifestaciones culturales.

     Por otra parte, los certámenes literarios que desde 1949 organiza la Fiesta de la Vendimia, han hecho que Requena sea una de las poblaciones más ensalzadas y piropeadas por ilustres vates, como Pérez de Jaén, Rico de Estasen, Fernández Nieto, López Anglada, Calatayud Bayá, Angel Benito, Veres D'Ocón, Ximénez de Sandoval, Jacobo Meléndez, Valls Jordá, Adriano del Valle, Sánchez Prieto, Guardiola, Quereda, Egea, Terrín... de cuyos poemas se incluyen fragmentos en dicha recopilación.

     Veamos la floración de poetas requenenses de todos los tiempos que figuran en nuestro denso trabaja: Fernández López, Díaz de Martínez, Herrero y Sánchez, Vicente y Amparo Bolós, García Tena, Luisa Cervera, Pedro Masiá, Serrano Clavero, M. y P. García Lledó, Gil Ballester, Nicolás Agut, Manuel Ferrer, Juan Piqueras, Mariluz Salinas, Julián Espinosa, C. y M. Jordá, Sánchez Roda, Pérez Carrasco, Emilia López, J. E. Ejarque, María Dolores Grao, Cámara Fernández, M. Cebrián, G. Cuartero, Paz de la Cuesta, G. Diana, Cándido Monsalve, Pilar Cebrián, J. A. Díaz-Flor, Ferrer Herrero, Roda Gómez, Jesús Gil, Eloy Gómez, Andrés González, Gil-Orozco Bastidas, A. Haya, María E. Herrero, R. Mata, Ruiz Viana, María J. Mislata, A. Motes, Viana González, Moya Ponce, Navarro Gimilio, F. J. Pérez Masiá, Pérez Salamero, S. Zahonero, Simarro Correa, Nicolás Roda, C. Villarrubia, R. Villora... Y entre los poetas que bien podemos calificar como «requenistas», dada su mayor o menor vinculación a nuestra ciudad, incluiremos a Tormo Ballester, E. Altabella, Rafael Villena, Yeves Descalzo, Enrique Fagoaga, J. Alemany, Salvador Arnal, P. Rafael Duyos, E. Asquerino, Lucio Ballesteros, Luisa Belmonte, Adelino Blanco, Octavio Castillo, E. Cuéllar, Alejandro Gaos, García de Fuentes, A. García Martínez , J. Gaztambide, J. García Romero, G. Genovés, Gracia Lacueva, Enrique Jimeno, Jordán y Jover, Andrés López, J. M. Juan García, López Sellés, Martínez Segura, Manuel Mera; Francisco Monterde, M. E. Moreno, P. J. Morla, Luis de Moya, Pérez Cía, P. Calasanz Rabasa, V. Rodríguez, Alba Serrano, F. J. Torrent, Ricardo de Val, Emilio Zorita... Un ruego: No quisiéramos que algún nombre desconocido por nosotros quedara al margen de esta relación.    

 

El gran novelista Vicente Blasco Ibáñez y su hijo Mario con el poeta Serrano Clavero en Buenos Aires. 1915.

     También queremos recordar a otros muchos aficionados metidos en lides poéticas, cuya producción, tan popular como prosaica y limitada, se perdió en su mayor parte. Entre ellos mencionaremos a Pedro Mensalve, «Pesote», Valderrama, Eustaquio Cambres, «La Tuerta de Paco Moral», N. Donato, Nemesio Valle, Celestina Fans, Urbano Cárcel, José Cortés, J. L. Arroyo, N. Serón, Jesús de Julián Real, J. L. Redolar, y otros varios que inauguraron sus entusiasmos literarios en la revista EL TRULLO y en otras publicaciones locales.

     A guisa de apéndice incluimos en REQUENA Y SUS POETAS una copiosa cosecha de versos de autores anónimos (aleluyas, gozos, proclamaciones reales, comparsas carnavaleras, rondas de mayo, romances, coplas, cantares de ciego, etc.)

     Ante tan frondoso y florido panorama hemos de convenir que «la ciudad de los Regajos» fue siempre tierra de poetas.

     Entre ellos hemos de situar en primera línea al ilustre académico de Bellas Artes, don José Joaquín Herrero, y al eximio cantor de la Raza don Venancio Serrano Clavero.

     También queremos dejar constancia de nuestros más relevantes fastos poéticos, tales como aquellos pomposos Juegos Florales y Fiestas de la Poesía; las actividades de la cátedra de Literatura de nuestro Instituto (recordemos al profesor Gaos y su «Viaje por la poesía española», 1944); los inolvidables recitales de González Marín, Federico Muelas, Manuel Cuevas, N. A. Conejera, Emilia López Toledo, José María Sánchez Roda...; las dos sesiones de «Alforjas de la Poesía» que dirigieron el P. Duyos y Sánchez Roda; el homenaje a Serrano Clavero en su centenario (1 de abril 1970) en el que estuvieron presentes su hijo José y su nieta Alba; la sesión poética que dedicó poco después a nuestro eximio poeta la Sociedad Valenciana de Amigos de la Poesía; los espléndidas certámenes literarios de nuestra Fiesta de la Vendimia, pródigos en poemas a la vid y al vino; los recientes recitales de Sánchez Roda y María Dolores Grao; la edición de diversos libros de versos de nuestros poetas...

 
 

     Por último, confesamos humildemente que, pese a no haber dado reposo a la pluma desde nuestros tiempos mozos, nunca fuimos capaces de construir un simple pareado; lo que nos impulsa a admirar con mayor fuerza la impávida actitud de esos espíritus soñadores que, cabalgando en pos de nobles ideales aspiran, en el ocaso de la presente centuria, a embellecer la vida con la inefable música de sus versos.

 

Rafael Bernabeu López

(Publicado en El Trullo de Mayo de 1982)

 

 

Antigua Fuente de las Pilas (óleo de Jacinto Andrés)