Hoy quiero ser alegre pregonero

en honor a Requena, mi señora,

para anunciar que empieza en buena hora

la Fiesta en la que sueña un pueblo entero.

 

Hoy nace mi pregón, porque he sentido,

que en el aire hay olor a primavera.

Que ya ha pasado el tiempo de la espera,

y la flor de la Fiesta ha florecido.

 

Que ya hay rumor de fiesta en los rincones,

que ya hay polvo de fiesta en los caminos.

Que ya hay sabor de música y de vino,

despertando en todos los corazones.

 

Que más verdes que nunca están las vides.

Que más azul que nunca brilla el cielo.

Que ya creció en las almas el anhelo,

y nuestras añoranzas se despiden.

 

Porque el sol con sus rayos ha dorado

las uvas que se aprietan en racimos,

y con ellas de nuevo revivimos

recuerdos que dormían olvidados.

 

Y Requena sonríe primorosa

desde su más histórica hidalguía;

y se convierte en marco, luz y guía,

de una fiesta feliz y venturosa.

 

Y a través del pasado, alegre sueña,

asomada a la torre del castillo;

para vivir el júbilo sencillo

del Arrabal, de la Villa y las Peñas.

 

¡Venid a la Fiesta, vendimiadores!,

V dejad el trabajo que os espera,

que hemos de hacer la ofrenda más sincera,

a nuestra Madre, Virgen de Dolores.

 

Venid también vosotros, forasteros,

a disfrutar la Fiesta a manos llenas.

Y podréis comprobar que aquí, en Requena,

no sois extraños, sino compañeros.

 

Y vosotras, mujeres de Requena,

poneros vuestros más bellos refajos,

que hay que ensalzar la gloria de un trabajo

y el rumor de la música resuena.

 

Y se siente el redoble de tambores,

y ecos de pasodobles y verbenas.

Qué impregnado está el aire de Requena,

de olor a pasacalles, vino y flores.

 

Y hay que escoger la reina con presteza.

Una reina también vendimiadora

que guíe nuestras fiestas desde ahora

llenándolas de luz y de belleza;

 

que va tiene su trono preparado.

Y su pueblo, sumiso y complaciente,

guarda gritos de vivas impacientes,

esperando que empiece su reinado.

 

Preparemos unidos el camino

para estos días grandes y especiales.

Empecemos las fiestas vendimiales

en un brindis con nuestro mejor vino.

 

Un brindis, que sincero e inolvidable

haga que nos sintamos orgullosos

de compartir, alegres y gozosos,

las fiestas de mi tierra incomparable.

 

Tan añejas, tan llenas de belleza,

con su sabor a antiguas tradiciones

alimentadas con las ilusiones

de un pueblo que le entrega su nobleza.

 

Un brindis para todos, mío y vuestro;

que demuestre a partir de este momento

la existencia de un común sentimiento:

el amor por un pueblo que es el nuestro.

 

Hoy he querido ser un pregonero

en honor a Requena, mi señora,

para anunciar que empieza en buena hora

la fiesta en la que sueña un pueblo entero.

 

Y ha terminado ya mi cometido.

Sólo falta brindar con ese vino

para que nos espere un buen destino

V el fin de este pregón se haya cumplido.

 

Brindemos por la XXXV Fiesta.

Brindemos por el pueblo de Requena

que olvidando sudor, trabajo y penas

a vivirla de corazón se presta.

 

¡Feliz Fiesta! Olvidemos la tristeza

que la vendimia es hoy un gran festejo

y ya hay voces que dicen desde lejos:

cuando acaba el pregón, la Fiesta empieza.

 

Pues el pregón aquí se ha terminado.

y esperando que sea en ho:ra buena,

quiero lanzar un ¡viva! por Requena

y otro porque la Fiesta ha comenzado.

 

¡¡VIVA REQUENA!!

 

¡¡VIVA LA XXXV FIESTA DE LA VENDIMIA!!

 

 

Mª E. HERRERO

(Publicado en El Programa de Festejos de la XXXV Fiesta)