COINCIDIENDO con los ecos militares que tanto se prodigaron en las décadas del 40 y del 50, varios jóvenes requenenses movidos por una decisiva vocación, tras dar cima al bachillerato superior, eligieron la honrosa carrera de las armas.

     Aquellos jóvenes constituyen hoy un brillantísimo grupo de jefes, como Luis Sánchez Masiá (Marina), Luis Brizuela Iranzo y Enrique Jiménez Ortiz (Artillería), Miguel Sánchez y Leopoldo Pérez (Infantería), Francisco y Federico Romero Jordá (Caballería), Rubio Sánchez y Diego Salvá (Sanidad) y, entre otros, el capitán de Aviación Francisco Pérez García, que sucumbió por tierras de Salamanca.

     Por un Real Decreto de diez de marzo último, era ascendido al generalato un hijo de Requena: El excelentísimo señor don Luis Brizuela Iranzo.

     ¡Cómo pasan los años, señores!

     Parece que le estamos viendo entre los viejos de nuestras viejas escuelas preguntando, siempre preguntando.

     Recordamos a aquel muchachito ansioso de saberes, serio y responsable de sus actos... No en vano redondeó un magnífico expediente académico. Unido esto a un perseverante amor al estudio hizo que, en circunstancias nada fáciles, ingresara como cadete en la Academia General Militar, donde destacó como alumno modelo.

     Veamos ahora la cronología de sus diferentes ascensos a lo largo de cuarenta años de vida militar:

     1947. Teniente de Artillería.

     1951. Asciende a Capitán. Seis años después obtenía el correspondiente diploma en la Escuela de Estado Mayor.

     1962. Comandante. En la Escuela Superior del Aire obtiene el diploma de Estado Mayor del Aire.

     1975. Teniente Coronel.

     1979. Coronel, adscrito a 'la División de Coordinación y Planes.

     1983. General de Brigada (Real Decreto 540/1983).

     Antes de este último ascenso el General Brizuela Iranzo realizó viajes de estudio y comisiones oficiales en Francia y Estados Unidos de Norteamérica, hallándose en posesión de la Cruz y Placa de San Hermenegildo, tres Cruces del Mérito Militar y una del Mérito Aeronáutico.

     Al dar a conocer a todos los requenenses tan fausta noticia, EL TRULLO (portavoz de la Fiesta de la Vendimia) envía su cordial felicitación a tan ilustre paisano y a sus estimados familiares. Y al margen de rigideces y protocolos castrenses, aunque sea por una sola vez, le saluda con honda satisfacción y con un abrazo: ¡A tus órdenes, mi General!

 

(Publicado en El Trullo de Junio de 1983)