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| Desde estas líneas no queremos plantearles un estudio estadístico de la situación industrial de Requena. Nuestra intención es hacer un poco de historia de su movimiento industrial, pero para ello les indicamos que en el momento de realizar la presente memoria no podemos considerar a Requena como una zona eminentemente industrial. En primer lugar porque nunca lo ha sido. Hay que tener en cuenta que en nuestro Municipio existe una mayor dedicación a la agricultura en proporción al resto de sectores. En la actualidad se calcula la población activa agrícola en cerca de 2.000 trabajadores. No olvidaremos que existen muchos obreros industriales ascendientes del sector agrícola que son propietarios de pequeñas parcelas cultivadas por ellos mismos. Debemos observar que la situación socio-económica del sector industrial en el que aquí nos permitimos englosar al resto de sectores, como son construcción y servicios, dependen de la población. La población de nuestro municipio es de 18.499 habitantes, considerando una población activa existente de unas 6.475 personas (la población activa la calculamos en un 35 % de la total, incluido la agricultura). Para tener una idea más concreta del movimiento industrial, observaremos el año 1950, existiendo en ese año un censo de 20.457 habitantes, que pasados 15 años, y concretamente en 1975, descendió hasta los 17.380. Estos datos nos reflejan la emigración sufrida de nuestros paisanos a poblaciones de más importancia en el sector industrial. En la mayoría de los casos el movimiento migratorio se dirigía a la capital de la provincia. La poca rentabilidad, el exceso de mano de obra, la mecanización agrícola y el nacimiento del desarrollo industrial, produce este efecto migratorio. Apreciamos en el año 1965 una estabilización en la población que como buen termómetro nos indica la iniciación del desarrollo industrial. Requena es tardía en reacciones. La industrialización se produce con más lentitud que en poblaciones de una categoría similar. Esta iniciación industrial produce una nivelación total en la oferta y en la demanda laboral de nuestro municipio, absorbiendo estas nuevas industrias a jóvenes de primer acceso al trabajo. A partir de estas fechas somos perceptores de emigrantes. Nuestra población se encuentra en un cauce ascendente. Los años 60 y hasta finales de los 70 se pueden considerar como la mejor etapa en todos los sectores laborales. Todo el auge producido durante estos años tocan su fin. Es cierto que "cuando hay mal en Almansa, a todos alcanza". En 1973-74 da comienzo espectacularmente la crisis internacional: subida del petróleo, suceso aparentemente sin importancia, que motiva la caída de muchas empresas por el "crak" económico del momento. Si lentos hemos sido en el inicio y no muy desarrollados industrialmente, lentos somos también en la caída. Nuestra crisis da comienzo por el año 1977. Por sectores podríamos deducir su influencia: Industrias agrarias. Dentro de este grupo incluimos naturalmente las alimentarías. Son en general de muy poca influencia, destacando almazaras, fábricas de harinas, de alcohol, y más recientemente, y potenciadas, las de concentrados de mostos, embotelladoras de licores y vinos. En pequeña escala, pero sí se ha notado la crisis. No se ha potenciado lo suficiente una industria base. Hoy se está pensando en el desarrollo industrial agrario, pero con 20 años de tardanza. . En cuanto al resto de los sectores, en construcción hemos tenido unos años excelentes. Construcciones de naves industriales, bodegas, se cubren totalmente las necesidades de viviendas, etcétera, pero a partir del año 1977 la caída es rotunda. Es muy difícil controlar las plantillas exactas de estas empresas o sacar una media real. Tenemos datos de que en 1973 existían en Requena 25 empresas de construcción, con 360 trabajadores aproximadamente, aumentando en este sector a más de 600 en algunos períodos. En la actualidad en esta actividad seguramente no se superen los 170 puestos de trabajo. Esto nos demuestra, siendo datos apreciativos, el descenso laboral del sector. Ligadas a construcción tenemos las empresas ceramistas, que en la actualidad no se pueden considerar en una crisis total, si bien han sentido su aguijón, produciéndose mermas en los puestos de trabajo. En el resto de sectores, piel, textil, madera, metal, etc., ha hecho efecto los estragos de la crisis. Textil se mantiene en la actualidad muy nivelado con los comienzos de la década pasada. Es decir, tuvo un auge a partir del 77, declinando en el 80, hasta llegar a la estabilización. En general hemos perdido. Esto es como una guerra donde se lucha por un puesto de trabajo y poco a poco perdemos nuestro ejército. El planteamiento de lucha no es efectivo desde 1977. Siempre en crecimiento la pérdida de puestos, sin conseguir crear nuevos en ningún sector. Existen excepciones, como pueden ser: hostelería, comercio, sector servicios en general, que por la incidencia del personal de la central nuclear de Cofrentes, les ha permitido unos años de auge económico. En todos los sectores hemos perdido. La cuantía, pues... Aproximadamente todos podemos valorarlo, superior quizá a los 500 puestos de trabajo. Cuando nos referimos a estos puestos, queremos decir "trabajadores fijos". Hoy la central nuclear, en pequeña escala, ha amortiguado ese gran descubierto que para nuestra economía supone la pérdida de estos puestos. La situación es nivelada. No puede decirse boyante. Algunos pueden pensar, "poco podemos perder, porque poco tenemos". Hay que tomar el toro por los cuernos y lanzarse a la lucha, que es de todos. Cada uno en la medida de sus posibilidades. RAFAEL GARCÍA
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| (Publicado en El Trullo de Diciembre de 1983) |
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