Por su aspecto tecnológico puede afirmarse que la comarca Requena-Utiel es la zona de la región levantina que más ha evolucionado en los últimos cuarenta años, pues de los vinos que se elaboraban antaño a los de hoy día va un abismo, pero la mejora obtenida en la calidad no ha resuelto el problema de salida de su elevada producción por múltiples razones que es preciso examinar detenidamente al objeto de buscar una solución a esta cuestión, planificando una adecuada comercialización de sus caldos, pues no debe olvidarse que también el gusto de los consumidores ha cambiado últimamente.

     Prueba de la evolución que hablamos la tenemos en los cambios que en el transcurso del tiempo ha experimentado su mercado.

     Antiguamente una buena parte de su producción era vinificada con miras a la quema y por consiguiente más que la calidad se procuraba obtener de la uva la mayor riqueza alcohólica posible.

     En esta época que nos referimos, su alcoholería alcanzó una gran importancia en la zona, ocupando uno de los primeros lugares en la fabricación nacional de alcoholes vínicos, que con el tiempo fue perdiendo, debido a que con el mejoramiento de la calidad las industrias tuvieron que ir cerrando por falta de materia prima, pues de veintiocho fábricas que existían por la década del cuarenta, se ha pasado a la actualidad a ocho, y algunas de ellas paradas en la mayor parte del año.

     Es lógico que el vitivinicultor en busca de una mejora económica prestara cada vez más atención a la elaboración de vinos aptos para el consumo, puesto que éstos se cotizan mejor que los de quema. Fue también decisivo en este cambio tecnológico la creación de las cooperativas. Con la mejora de la calidad se inicia la busca de nuevos mercados, ya que es el comerciante de vinos de consumo el que interesa como cliente y no el alcoholero.

     Las excelentes cualidades que reúnen sus vinos, especialmente los tintos doble pasta de coupage, le permite en poco tiempo alcanzar una gran fama que va más allá de nuestras fronteras, y mercados en los que antes eran totalmente desconocidos, pasan a ser habituales clientes, ya que son ideales para la mezcla y mixtificación de tipos.

     Pero las aspiraciones de la producción no es únicamente conseguir vender a granel a otras bodegas, para que después lo lancen al mercado como productos propios. Anhela cotas más altas, pues desea que sus caldos lleguen al consumidor como vino genuino amparado por su denominación de origen «UTIEL-REQUENA» , y para ello se esfuerza cada día en mejorar la calidad. Sus especialistas estudian y ensayan, y resultado de este esfuerzo es la creación de tipos finos, agradables al paladar, exentos de aspereza, que pueden ser consumidos directamente y competir con afamados caldos. Sus características organolépticas distan mucho de los vinos de antaño, y lo que antes era rechazado por una parte de los consumidores es ahora acogido favorablemente, pues son caldos de no muy excesiva graduación y muy equilibrados en su composición.

     Y con esta mejora surgen las primeras plantas embotelladoras en la comarca de Requena-Utiel. La primera bodega que se inscribe en el Registro Nacional de Envasadores y Embotelladores de Vino, con el número 3.003-V es la Cooperativa Agrícola y Caja Rural, de Utiel, con la marca «Montaña Utiel». Más tarde lo hace la Cooperativa Vinícola Requenense, a la que se asigna el número 4.139- V, inscribiendo como marca «Monumento Nacional a la Vendimia» y COVÑAS, con el número 4.242-V con la marca «De la Reina», y posteriormente la Cooperativa Agrícola Albosa, de los Isidros, a la que siguen otras bodegas.

     El embotellado del vino se ha convertido ya en un hecho y las aspiraciones del sector vitivinícola, de que su producto vaya directamente del productor al consumidor, es ya una realidad que ha abierto nuevos mercados, pero el problema de poder dar salida a toda su producción sigue y en las últimas campañas, a pesar de la mejora experimentada en la calidad de sus vinos, se ha tenido que recurrir a la oferta del SENPA en régimen de garantía, ya que la demanda de vinos a granel ha decaído totalmente, a pesar de que se ha comenzado la elaboración de vinos de crianza, vinos espumosos, generosos y otros tipos.

     Decía antes que el problema no es únicamente tecnológico, sino también de comercialización, pues el gusto de los consumidores ha cambiado. Señalaba que se hacia preciso una planificación adecuada, pues por su volumen difícilmente se puede pretender conseguir en poco tiempo dar salida a su producción vinícola a través del embotellado.

     Por consiguiente, creo se hace necesario una remodelación de sus tipos, a tenor de lo que hoy día se demanda, es decir, regular la producción de vinos tintos doble pasta, tintos corrientes, claretes, rosados y blancos, al ritmo del volumen de la demanda.

     Hay que tener en cuenta que hoy día el consumidor prefiere vinos de no mucha graduación y más bien pálidos de color, con cierta tendencia a lo que se ha dado en llamar vinos «jóvenes», quizás por la novedad que ello representa. Por consiguiente, debe tenerse presente que la demanda de vinos tintos de muchas capas de color ha decrecido considerablemente, pues ya no es preciso tanta cantidad como antes para fortalecer los de falto de color. Por otra parte, por las razones que todos conocemos, las exportaciones han disminuido considerablemente y, por último, tampoco debe olvidarse que la Administración y los Consejos Reguladores ejercen un mayor control sobre los vinos que se expenden amparados por una denominación de origen y, por consiguiente, la compra de vinos foráneos ha disminuido también.

     En base a esto es preciso regular los tipos de vinos que se produzcan y no pensando en que la cotización de un vino tinto doble pasta es superior a la de un rosado, por ejemplo, si después no se encuentra colocación para la mercancía y hay que venderla al SENPA.

     Es preferible elaborar a tenor del volumen que se demanda, con lo que el precio se irá revalorizando a medida que las existencias se reduzcan, que crear excedentes de un determinado tipo que después hay que malvender por falta de salida, pues quizás de haber elaborado más cantidad de otra clase de vino con mayor demanda, su colocación en el mercado hubiera sido más fácil.

     Por último, quiero recordar que para la mejora de la calidad de los vinos la Administración concede ayudas económicas en muy buenas condiciones.

     Una planificación adecuada de la producción, con selección de las calidades, junto con una mayor difusión de los vinos embotellados y la creación de nuevos tipos, como pueden ser vinos jóvenes, generosos, de crianza; etc., puede resolver; si no en su totalidad, sí en buena parte el problema del excedente, pues la comarca de Requena-Utiel cultiva muy buenas variedades de vid, tiene una avanzada tecnología de vinificación y cuenta con magníficos técnicos que pueden y están obligados a elevar su vitivinicultura al nivel que le corresponde.

FERNANDO MOLERO BOFILL

 

(Publicado en El Trullo de Junio de 1984)