No es momento de elaborar un tratado histórico, ni relacionar fechas y nombres, ni tampoco de proclamar de forma triunfalista la labor, en el tiempo, de la institución. Su historia, su presente y su futuro, ha sido, es y será lo que su gente quiera. Es momento de reflexión, meditación y crítica de lo que la Enológica ha representado para la zona y para la viticultura y enología a nivel regional y nacional.

     Nace en 1910 con unos objetivos muy definidos: orientar a los agricultores en la reconstrucción del viñedo filoxerado que empieza a ser destruido en la comarca; analizando los terrenos a replantar, aconsejando los portainjertos más adecuados y realizando las valoraciones enológicas de cada una de las variedades recomendadas.

     Desde un principio es un servicio técnico, con vocación social y sus experiencias, enseñanzas y tecnologías se conocen no sólo en la zona, sino que se extienden, divulgan e imitan en otras zonas vitivinícolas.

     El espíritu innovador y progresista y la tecnología desarrollada, en su época, han influido de forma decisiva en la vocación enológica de la zona y han definido lo que se conoce como "LA ESCUELA DE REQUENA". Espíritu que ha sido considerado como un elemento de desarrollo, progreso y testimonio de buen hacer.

     A una primera época de trabajos centrados en el campo vitícola y enológico, sigue una época de puesta a punto de métodos y sistemas analíticos que desemboca en un conjunto de determinaciones que permiten conocer de forma precisa la composición de los mostos, vinos y derivados.

     De esta época hay que destacar el perfeccionamiento del método para la determinación de la acidez volátil real y aparente que prestigió al centro y le dio nombre internacional.

     Los problemas planteados de carácter técnico-administrativo van solucionándose, completándose la valiosa documentación propia en materia de viticultura y enología y el centro se adapta a los nuevos tiempos.

     El incipiente movimiento cooperativo encuentra en la Enológica el elemento desencadenante y aglutinante para su desarrollo e implantación. La institución se vuelca al servicio de las cooperativas, se les ayuda desde su formación hasta en el control de calidad de sus vinos.

     Asentadas las cooperativas, los problemas de la viña y el vino cambian de campo y se centran en los niveles de producción, rentabilidad, etc. Durante un tiempo el conocimiento de los mostos y vinos, las mejoras en la elaboración y la incidencia de la tecnología del proceso: enológico ocupan la actividad del centro.

     La incipiente mecanización y el grado de tecnología a utilizar demuestra la necesidad de formación de técnicos, y paralelamente a la labor experimental se desarrollan los cursos de formación de enólogos (1920-1966), que con el tiempo cuajan en la Escuela de Capataces y Bodegueros (hoy Escuela de Viticultura y Enología). Hija predilecta de la Estación, por lo que representa en la importantísima tarea de formación de técnicos. Los alumnos de la Enológica y de la Escuela han sido y son pioneros en el mundo enológico.

     A todo período de expansión sigue un asentamiento, y a la Enológica el sosiego le viene en época de evolución general del sector. Se produce una discordancia de funciones, reajuste de servicios, adaptación administrativa y la Enológica pierde parte de su presencia activa en el sector. Se entra en un túnel de salida incierta.

     El ordenado trabajo de sus funcionarios, la ilusión por todo lo relacionado con la viña y el vino y la vocación de algunos ha hecho renacer el espíritu de trabajo, la capacidad de servicio y el grado de utilidad, pese a la escasez de medios y personal.

     En la actualidad, recogiendo la parte de historia vivida y con la responsabilidad de casi 75 años de servicio, trabajo constante y lucha diaria por ganarse la confianza del sector y contra la precariedad de medios y personas, la Enológica quiere seguir siendo un CENTRO UNIDO y COMPROMETIDO CON EL SECTOR Y SU ZONA, que genere progreso y desarrollo y que irradie ILUSION por el trabajo bien hecho, que falta hace en la sociedad actual.

     El espíritu de servicio se demuestra en la evolución experimentada en sus líneas de trabajo, basadas en los campos de la VITICULTURA, ENOLOGIA, LABORATORIO DE CONTROL, FOMENTO DE LA CALIDAD Y ENSEÑANZA y en la relación con todas las instituciones que hacen de la viña y el vino su línea de actuación y del servicio la norma de conducta.

     En tiempos de reorganización, reconversión y reestructuración, un equipo de personas al servicio del sector, con líneas técnicas de apoyo y queriendo desarrollar su actividad en el campo, puede ser una garantía para resolver los problemas, superar la calidad y que al margen de todo, la viña, el vino y su gente siga siendo lo único válido.

     Se ha indicado que la institución, su historia y su actualidad va unido a la actuación del personal y a su respuesta..., y de esta forma plantear el FUTURO.

 

(Publicado en El Trullo de Agosto de 1984)