En la plaza de la Villa

cierto día yo nací,

y todos los días veo

salir el sol desde allí.

 

Por eso, día tras día,

veo yo cómo ha cambiado

esta plaza de la Villa,

en la que tanto he jugado.

 

Recuerdo yo aquella fuente,

redonda, igual que un aro,

con su farola en el centro

y dos chorros a los lados.

 

También tenía esta plaza

árboles por todos lados, ,

que nos daban rica sombra

en las tardes de verano.

 

Cierto día, soñando,

del ruido yo desperté,

y vi cómo se llevaban

la fuente de mi niñez.

 

Tardaron años y años

y la plaza fue cambiando

nos pusieron unas piedras,

que no sé ni cómo andamos.

 

La plaza, por fin quedó

toda ella empedrada,

pero faltaba la fuente,

que todos la deseaban.

 

Una mañana de agosto

la fuente fue colocada,

pues no fue la misma fuente

que en mi niñez yo jugaba.

 

De todas las opiniones

hubo en la plaza la Villa,

sobre la fuente de antes

y la fuente de hoy en día.

 

Ahora también tenemos

en la plaza una cueva,

pero sólo la visitan

cuando viene alguien de fuera.

 

Yo, como ciudadano

de Requena y de la Villa,

digo que no hay otra igual

como la plaza la Villa.

 

Piloma

 

(Publicado en El Trullo de Agosto de 1984)