Queridos requenenses y amigos:

     Quiero aprovechar la magnífica ocasión que me brinda este primer número de EL TRULLO, correspondiente a la XXXVII FIESTA DE LA VENDIMIA, para dirigiros a todos un afectuoso saludo, en nombre propio y de las comisiones que presido.

     Con auténtica y gran ilusión, y aun con mayor cariño, he aceptado el nombramiento de Presidente de la Fiesta. Con ilusión, porque todos los que hemos nacido en esta bendita tierra sabemos lo que supone la celebración de la Fiesta de la Vendimia para nuestra ciudad y sus aldeas, y personalmente me entusiasma el poder colaborar, a fin de conseguir su mayor brillantez y difusión. Con cariño, porque quiero entrañablemente a Requena. Así de sencillo.

     Me consta que estos mismos sentimientos embargan a todos los componentes de la Fiesta, y ello me da la seguridad de que esta XXXVII edición será un auténtico éxito, y también porque sé que cuento de antemano con la colaboración y ayuda de todos los requenenses, de ese pueblo que tantas lecciones de fe, entusiasmo y trabajo ha dado desde sus mismos orígenes.

He de agradecer de todo corazón la confianza que se ha puesto en mí,  y al valorar este hecho he de unir a la ilusión y al cariño un profundo sentido de la responsabilidad, como tercer aspecto fundamental de lo que entiendo deben ser los pilares sobre los que debo sustentar mi gestión.

     Nuestra Fiesta no puede dejarse a la improvisación ni alcanzar cotas de mediocridad. Tampoco debemos confundir el término popular con el de vulgar o chabacano. El sentido de lo popular no está reñido, ni mucho menos, con el de lo digno V el de la calidad. De ahí que nos sintamos, yo el primero, totalmente responsables y conscientes de que esta XXXVII FIESTA DE LA VENDIMIA sea algo que llegue a tener la categoría que Requena y sus gentes de todo signo y condición se merecen.

     Ahora bien, para alcanzar que cuanto acabo de exponer llegue a ser la realidad que todos deseamos, a nadie se le oculta que hemos de colaborar cada uno en la medida de sus posibilidades, moral y económicamente. Al pediros estas ayudas os las agradezco ya .de antemano, porque sé que con la tradicional generosidad que nos caracteriza las vais a brindar sin ningún tipo de regateo.

     Os deseo, de corazón, toda suerte de felicidad en estas Navidades y envuelto en esa esperanza que nos trae el mensaje de paz de estos días, recibid mi sincero abrazo.

ALVARO ATIENZA NAVARRO

 

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1983)