AUNQUE esta pregunta se formula de un modo general, la respuesta se referirá ahora, única y exclusivamente a Requena.

     En algunas conversaciones se me han formulado argumentos y objeciones tendentes a cuestionar la innegable utilidad de esta labor humanitaria y, brevemente trataré de explicar un poco la filosofía de los hombres y mujeres de la Cruz Roja.

     Con sinceridad he de confesar que mis objetores han sido siempre una pequeña minoría, frente a una gran mayoría que, con mayor o menor fe, no ponen en tela de juicio tal necesidad. Después hay otra, por desgracia, minoría que cree decididamente que en este inmenso mar de egoísmos que nos está ahogando, deben de haber islas más grandes o pequeñas donde la paz, la concordia, y la esperanza tengan su puerto de abrigo a la labor samaritana de ayuda al prójimo. Estos casi indefectiblemente son los que apoyan, ayudan y trabajan, con y para la Cruz Roja, en sus momentos de ocio, restando unas horas al descanso y a la familia en favor de los demás.

     Hay que hacer notar algo no por humano menos curioso: Son pocas excepciones todos aquellos indiferentes o egoístas que nos miran, entre curiosos y divertidos como bichos raros -cuando no como tontos-, no han necesitado nunca la mano amiga que les ayudara en su dolor o su desgracia. Por suerte para ellos la fatalidad aún no ha llamado a sus puertas. Tal vez por eso casi nunca tienden tampoco su mano si no encuentran inmediato beneficio personal.

     Para aquéllos, por desgracia cada vez más numerosos, que de una u otra forma han pagado el tributo de dolor que, antes o después, con mayor o menor frecuencia -según el sino de cada cual- el ser humano tiene que estar pagando desde que nace hasta que muere, aquéllos, repito, encuentran que la Cruz Roja realmente no sobra. Que esa ambulancia vital, esa ayuda y consuelo moral o física en la catástrofe o la desgracia, han estado ahí en el momento preciso con su mensaje de solidaridad y abnegación. Podré citar muchos casos, nombres, fechas que a lo largo de diez años pasaron por mis manos..., pero no hace falta. Nuestro pueblo es pequeño, nos conocemos todos y sólo con mirar un poco a nuestro alrededor, podremos ver siempre alguno si nuestro egoísmo no nos ciega.

     Preguntadles a ellos ahora... La Cruz Roja..., ¿es necesaria en Requena?

     Hay mucho más que hablar. Mucho más que decir. Pero el espacio en esta revista es corto y quiero finalizar citando unas palabras de Enrique de la Mata, nuestro presidente de la Asamblea Suprema y, a la vez, para mayor orgullo nuestro, presidente de la Liga Internacional de nuestra institución: "Existe un antiguo proverbio chino que afirma cómo el profetizar es sumamente difícil..., sobre todo con respecto al futuro. Sin embargo, desde la óptica de la filosofía de la Cruz Roja, el futuro es siempre un reto y una esperanza. Como presidente de la Liga soy permanente visitante de todas las áreas de la Tierra donde el conflicto sangrante, la violencia más estremecedora o la desdicha humana adquiere tales dimensiones y pertenencias que, no tan sólo parece imposible pensar en el futuro, sino tan siquiera imaginarse la existencia del presente. Pero en todos los lugares, en un momento u otro, surge el testimonio de la fortaleza humana. Y de esta fortaleza saben mucho los millones de voluntarios de la Cruz Roja, habitantes de la generosidad en todos los puntos de nuestro planeta."

 

M. GARCIA GOMEZ

Secretario de la A. Local

 

 

(Publicado en El Trullo de Agosto de 1985)