Nota de Redacción:

     Este artículo apareció fraccionado en el semanario "Comarca", de fechas 22 y 29 de febrero.

Por Luis Hernández Salinas

     Hoy en día, las modernas corrientes sociológicas y socioeconómicas parecen haber superado las artificiosas divisiones territoriales en municipios y provincias, tendiéndose más a agrupar el territorio en comarcas, unidades que, por un lado, son más homogéneas histórica, social y económicamente hablando, y por otro, permiten una mayor funcionalidad de los servicios al revelarse los municipios ineficaces en muchos casos, precisamente por sus reducidas dimensiones. En este sentido estamos de acuerdo con R. Juan i Fenollar cuando en su libro, La cuestión comarcal, afirma: "...demostrada en nuestros días la trascendental importancia que para toda actuación política tiene la planificación racional de los medios y de las actividades del hombre y de los grupos sociales, resulta evidente la necesidad de agrupar municipios cuando se trata de encontrar y hacer realidad las mejores soluciones posibles."

     Efectivamente, las mancomunidades de municipios y las las comarcas se revelan como unidades óptimas para resolver infinidad de problemas de dotación de servicios. Piénsese, por ejemplo, a nivel de nuestra comarca, cuánto más fácil sería si existiera una coordinación intermunicipal, conseguir la instalación y el funcionamiento definitivo y con plenas garantías de una residencia sanitaria que pudiera satisfacer completamente las necesidades comarcales.

     La Constitución de 1978, en su artículo 141.3, contempla la posibilidad de agrupaciones de municipios diferentes de la provincia; por su parte, el Estatuto de Autonomía, en su articulo 46, considerando a las comarcas como agrupaciones de municipios para la prestación de servicios y gestión de asuntos comunes, reconoce la necesidad de que las Cortes Valencianas establezcan una división comarcal, oídas las corporaciones locales afectadas.

     Reconocida la importancia de realizar esta comarcalización y entre tanto llega esa ley de la Generalitat que determine claramente los límites comarcales, la cabecera comarcal y la denominación de las comarcas, los estudiosos del tema han ido proponiendo diferentes proyectos, que si bien en gran parte son coincidentes, tienen dificultades a la hora de encontrar criterios comunes que determinen  la comarcalización en medio de un  consenso admitido por todos.

     Límites, cabecera y denominación y los criterios adoptados para establecerlos son los aspectos que hoy en día se discuten en diferentes comarcas. En la nuestra, tan sólo en lo referente a la denominación parece que se plantea alguna discusión entre Requena y Utiel por añadir su nombre ambas ciudades, en exclusiva, al topónimo con el que se nos conoce y que según los casos es altiplano, plana o meseta.

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     LA DELlMITACION COMARCAL

     Todos los criterios que habitualmente utilizan los autores que se preocupan de la cuestión comarcal a la hora de establecer los límites de la comarca, en el caso de la nuestra, parecen redundar en una homogeneidad de los municipios que la integran. Tan solo el municipio de Sinarcas, cómo más tarde analizaremos, plantea algún leve problema.

     Sin ir en detrimento de otros criterios, el criterio histórico tiene un mayor peso en nuestro caso que en el de otras comarcas, por cuanto existe una tradición que se traduce en un elemento psicológico de conciencia de constituir una unidad. El nexo de que nuestra comarca fuera una zona de reconquista y repoblación castellana y que sólo muy tardíamente, y como consecuencia de una decisión política, pasase a incorporarse al País Valenciano, ha configurado una conciencia comarcal muy marcada. No han faltado autores que consideraron la incorporación de la comarca de Requena (y la de Villena) como una maniobra del poder central para dispersar la identidad valenciana. Susceptibilidades aparte, la permanencia durante siglos fuera del ámbito del Reino de Valencia nos ha hecho creernos diferentes y ese sentimiento, durante el último siglo y medio, no ha sido tan fuerte como ahora, porque durante ese tiempo no se habían despertado con tanta fuerza las corrientes nacionalistas en el País Valenciano, como lo están haciendo en el actual periodo democrático.

     Aparte del criterio histórico, los criterios geográfico, socioeconómico y lingüístico tienden a poner una frontera clara en nuestra demarcación. El criterio geográfico, como dice Pérez Puchal en un artículo llamado Comarcalització al territori valencia es particularmente importante, por cuanto al relieve y las cuencas hidrográficas configuran auténticas unidades naturales, que influyen en la evolución económica y en los asentamientos humanos. Geográficamente, nuestra comarca es un altiplano o meseta que se halla encerrada por un conjunto de montañas, que son la sierra de Aliaguilla, la sierra del Negrete, la sierra del Tejo, la sierra de las Cabrillas, la sierra de Martés y la sierra de Rubial. Altiplano o meseta son nombres que definen geomorfológicamente nuestro espacio y que a la vez le confieren unos rasgos climáticos propios, favorecen un determinado tipo de agricultura, etc.

     El criterio lingüístico, considerado por Emili Beut y el Nomenclator geográfico del País Valencia, como criterio primordial en la agrupación de comarcas, no pone tampoco ninguna dificultad en nuestro caso, ya que todos los municipios de nuestro ámbito son de habla castellana.

     Por lo que respecta a los factores socioeconómicos, como puede ser la producción, los mercados o las comunicaciones, los municipios que forman nuestra comarca presentan una gran uniformidad. La estructura económica muestra un predominio de la agricultura de secano, con la viña como monocultivo exclusivo. Industrialmente, nuestra comarca también ha seguido una evolución muy homogénea, pues ninguno de los municipios ha podido engancharse al tren de la industrialización, ya que aunque se han instalado en Requena y Utiel algunas empresas importantes (curtidos, textil, madera), no han logrado articular una estructura estable en un sector determinado. A nivel de comunicaciones, la uniformidad comarcal viene dada por el eje que describe la carretera Nacional III. Además, este aspecto de las comunicaciones es el que explica la inclusión del municipio de Sinarcas en nuestra comarca, ya que está vinculado estrechamente con el mercado de Utiel, aunque históricamente se trate de un municipio valenciano desde su origen en la Reconquista y perteneciente desde entonces a la comarca de los Serranos.

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     LA CAPITALlDAD DE LA COMARCA

     Es innegable que el establecimiento de la capitalidad de cualquier territorio, independientemente de su dimensión, en un determinado núcleo urbano determina su posterior evolución: piénsese por ejemplo, qué sería hoy de Madrid si no hubiera sido declarada capital del Estado en la Edad Moderna.

     A menor escala, la determinación de las cabeceras de comarca tiene su importancia, por cuanto los núcleos que se disputan esa capitalidad saben que se juegan bastante en su desarrollo futuro a la hora de conseguir para sí proyectos, dotaciones presupuestarias, servicios, sedes, etc.

     No es raro, pues, que en las comarcas donde existen dos núcleos urbanos con pesos económicos y demográficos parecidos, ambos se disputen esa capitalidad.

     En el caso de nuestra comarca ese problema no se plantea, ya que existe unanimidad por parte de todos los autores que han realizado proyectos de comarcalización y por una serie de entidades y organismos oficiales en considerar a Requena como capital comarcal. Efectivamente, Joan Soler, en el Nomenclator geografic del País Valencia; Pérez Puchal, en Comarcalització al Pais Valencia, y PREVASA en estudios básicos para la ordenación del territorio de la región valenciana, sitúan la cabecera comarcal en Requena. Por otra parte, citados en el trabajo de R. Juan i Fenollar, La cuestió comarcal, una serie de entidades y organismos oficiales eligen a Requena como sede para localizar sus respectivos servicios. Estas entidades y organismos son: Ministerio de la Gobernación, Ministerio de Educación y Ciencia, Compañía Telefónica, Ministerio de Agricultura, Dirección General de Agricultura, Sindicatos, Presidencia del Gobierno y Diputaciones.

     Esta unanimidad no es casual, ya que existen razones de diferente índole que otorgan a Requena una capitalidad indiscutida. Así, por un lado, históricamente Requena adquirió mucho tiempo antes que Utiel la categoría de villa, y por otro, atendiendo al desarrollo de las estructuras socioeconómicas, que parece que juegan hoy en día un papel más importante que la historia en la estructuración comarcal valenciana, Requena es el municipio con mayor peso demográfico de la comarca, es el núcleo donde se integran las principales actividades económicas y la sede donde se localizan los principales organismos administrativos (cabecera de partido judicial, registro de la propiedad, Administración de Hacienda, oficina para la rehabilitación de viviendas...).

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     LA DENOMINACION COMARCAL

     Respecto a la denominación de la comarca sí que se ha despertado la rivalidad entre Requena y Utiel, ya que, aun siendo Requena la capital comarcal, denominaciones que aluden a Utiel, como "La Plana de Utiel", se han divulgado desde hace tiempo en algunas divisiones comarcales.

     Esta discordancia llevó al periódico COMARCA a realizar una encuesta, entre personas representativas o interesadas de Requena y Utiel, sobre la que pudiera ser la más adecuada denominación de nuestra comarca, pero como suele ocurrir en estos casos, cada cual "arrimaba el ascua a su sardina".

     Tampoco entre los autores hay unanimidad en este aspecto. Así, mientras Pérez Puchal emplea la denominación El Altiplano castellano-valenciano, PREVASA utiliza la de El Altiplano Requena-Utiel, y el Nomenclátor usa la de la Plana de Utiel. Pensamos que una primera idea que ha de prevalecer con tal de superar las susceptibilidades que el tema de la denominación plantea, es la de tomarse como punto de referencia el topónimo que nos define como espacio geográfico, y en segundo lugar se ha de fomentar una toponimia integradora, que no prime a una ciudad sobre otra. Es por ello por lo que proponemos que la denominación de nuestra comarca sea "El Altiplano", sin más calificativos, utilizando así la misma solución que otras comarcas valencianas, como I'Horta, la Plana o la Ribera.

     Discutir sobre si en dicha denominación debería figurar el nombre de un pueblo en exclusiva o discutir sobre el orden en el que los nombres de las ciudades deberían aparecer, en caso de utilizarse ambos, nos parece una cuestión baladí que nos aleja del verdadero fondo de la cuestión, que es conseguir una estructuración comarcal clara y consensuada, que nos permita unas mayores posibilidades de desarrollo dentro de la Comunidad Valenciana. El hecho de que el término "Altiplano" parezca un tanto inventado pensamos que no va a ser un impedimento para que en un período de tiempo no demasiado largo se identifique con nuestro ámbito comarcal y se asocie a los pueblos en él enclavados. Para ello sólo es necesario su uso generalizado por la gente y que todos los municipios (sobre todo Requena y Utiel) estén de acuerdo y lo propongan a las Cortes Valencianas, para que sea el que figure en la futura ley de comarcas.

 

 

 

(Publicado en El Trullo de Julio de 1986)