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| A mis compañeros del Monumento a la Paz, del Puerto de Valencia, con el deseo de, llegar a la paz universal. |
| Si nuestra revista vendimial EL TRULLO ha dejado en sus páginas el sentir de los ciudadanos y ciudadanas de Requena, no podíamos dejar pasar la oportunidad de que algo tan bello como la paz quedase reflejado en un art ículo precisamente en este "Año Internacional de la Paz", proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, hecho que es desconocido por grandes sectores de la población mundial.Al pedirme un miembro de la redacción un trabajo para la edición del verano, le sugerí a mi amigo Luis López el escribir sobre la paz, en el caso de que no tuviesen algún artículo dedicado a ella. Se alegró, pues creía le iba a enviar algo relacionado con mi profesión enológica, cuando sobre el año de la paz no tenía ningún trabajo. Lo primero que he recordado al empezar a escribir es que el 1.° de septiembre de 1984 -pronto hará dos años- la conferencia dada en el Museo del Vino versó sobre tres puntos: el primero, La Libertad; el segundo, El Humanitario y el tercero, sobre La Paz. Recuerdo que poco más o menos dije: "La opinión es unánime. Se habla de la paz, todos queremos la paz, bnadie opina en contra, para todos es honesta, admirable y digna. Entonces, si todo el mundo quiere la paz, ¿cómo hay tanto peligro de guerra e incluso hay guerras aisladas en distintos puntos de la tierra? Es fácil contestar. Porque hay en los seres humanos, aunque no se perciba fácilmente, un virus de violencia muy difícil de atajar. Todos deseamos la paz, pero el más leve roce de violencia engendra una guerra." Corto aquí, y puedo decir que en estos dos años transcurridos he aprendido varias cosas que conducen a la paz y paso a exponer: Para que los ciudadanos del mundo consigan solucionar el problema de la paz, lo primero que se debe conseguir es dar solución al problema en el individuo, o sea, en uno mismo. Hay que acostumbrarse a entender y querer la paz en términos positivos, esto es, concebirla como la presencia de condiciones y circunstancias anheladas. Hay todo un magnífico arsenal de razones . para dar una oportunidad a la ilusión, la esperanza y la paz.El pasado 30 de enero se conmemoró el aniversario de la muerte del Mahatma Gandhi. Con dicho motivo se celebró el XXIV DlA ESCOLAR DE LA NO VIOLENCIA Y LA PAZ. Como es lógico los profesores hablaron a sus alumnos de eliminar la violencia y dar los pasos necesarios para la búsqueda de la paz, siendo una bella forma de ir preparando a las nuevas generaciones. En la revista de enero-febrero de la Cruz Roja Española hay distintos trabajos sobre la paz, para que los miles y miles de miembros de esta humanitaria y centenaria institución vayan asimilando y propagando el amor al herido, al enfermo y enseñando el amor a la paz y la convivencia. En una revista semanal han dedicado unos números a los "Héroes de la Paz". Casualmente cayó en mis manos el correspondiente al Nobel de la Paz Martín Luther King. Enterarse de la paciencia y abnegación de este líder defensor de los derechos de los negros es otro maravilloso botón de muestra del antes citado arsenal de motivos, para que los seres humanos nos concienciemos de que la paz en uno mismo es el único argumento sólido, para lograr en el mundo en que vivimos, una paz permanente.Si los colegiales asimilan las enseñanzas de sus profesores y los mayores despertamos ante el temor a una catástrofe universal, pues son terroríficas las armas actuales -químicas o nucleares-, y llevamos el convencimiento a las personas que gobiernan el mundo y al ciudadano de a pie, que debemos despertar ante esta trágica situación, crearemos una sociedad más humanitaria, menos egoísta, menos violenta, desarrollando lo mejor de nuestro espíritu, aumentando la capacidad de amar y de ayudar al prójimo, orientando nuestras actividades al bien común, con lo cual podemos conseguir que el trabajo individual de cada ser humano pueda convertirse en una magnífica obra colectiva en favor de la paz, convirtiendo un viejo sueño universal en una feliz realidad.Es una auténtica verdad que la sociedad actual no se podrá cambiar si antes no hemos cambiado los seres que la componemos. Miremos el futuro con optimismo, respetemos las creencias y opiniones de cada ciudadano, ayudemos a los jóvenes de hoy, en los cuales está naciendo una nueva conciencia que les lleva a defender los valores humanos. Creo que la juventud de hoy es sensible a la vida, la convivencia y un futuro sin violencia. Entre todos debemos crear un estado de ánimo constructivo, sentirnos solidarios con los ciudadanos de otras tierras y otras razas, abriendo nuestro corazón a la comunicación universal. Si se consigue la paz interior de cada persona, olvidando los egoísmos y separatismos, dándonos a los demás, será un gran paso hacia LA PAZ -con mayúsculas-, para compartirla con toda la Humanidad.
F. MARTINEZ BERMELL Miembro Cruz Roja
(Publicado en El Trullo de Julio de 1986) |