Muchas veces he oído que el vino es "química", yo no opino así, pienso que es "bioquímica", es decir, transformaciones químicas provocadas por organismos vivos, tales coma bacterias, levaduras y mohos. El vino no lo hace el enólogo, éste pone las condiciones para que esa serie de microorganismos, que forman parte del mosto, produzcan vino, como resultado final de su propio metabolismo.

     ¿Qué es un microorganismo?

     La característica de los microorganismos, que se expresa en su nombre, es el tamaño diminuto de los individuos. Las pequeñas dimensiones no constituyen tan sólo el motivo primitivo de la separación de animales y plantas, también traen consigo consecuencias esenciales, en o lo que respecta ,a la morfología, actividad, flexibilidad del metabolismo (alto poder de adaptación), difusión ecológica (pueden cambiar de hábitat con facilidad, por corrientes de aire) y manipulación en el laboratorio. .

     El profano en la materia reconoce la importancia

práctica de los microorganismos por Ios perjuicios que causan, si bien en otros campos de la naturaleza y sobre todo de la industria, el beneficio producido supera con creces su papel negativo, como puede ser la obtención de vinagre, vino, cerveza, sidra, licores, queso, mantequilla, yoghourt, antibióticos, vitaminas, hormonas, ácidos orgánicos, aminoácidos, proteínas, polisacáridos, sueros, vacunas, productos químicos de diversa índole y aprovechamiento de residuos.

     Las transformaciones bacterianas superan a las químicas, en cuanto a especificidad, y rendimiento. Algunas de las materias primas disponibles en grandes cantidades como el petróleo, gas natural o celulosa, sólo pueden ser utilizados por microorganismos, para transformarlo en material celular (biomasa), o en productos intermedios. Los microorganismos ocupan por esto una posición monopólica en la mejora de las materias primas.

     ¿Influye la acción microbiana en la calidad del vino?

     Yo diría que, en un porcentaje muy alto, hay que tener en cuenta no sólo las operaciones de bodega, sino las condiciones de vendimia, sobre todo el estado sanitario y el transporte de la uva.

     El mosto contiene gran cantidad de azúcares, ácidos y materia nitrogenada, suficiente para que se desarrollen dos aportes microbianos, uno el de la uva y otro la propia bodega (ya que éste no se esteriliza). Estos microorganismos no actúan al mismo tiempo, sino de forma sincronizada, ya que una mínima variación del mosto se traduce en un gran efecto sobre el crecimiento. En el mosto existen numerosos microorganismos, principalmente levaduras en estado latente, que a lo largo de la fermentación, según varíe su composición, se desarrollarán aquellas especies , para las cuales esa composición determinada sea óptima. Hay microorganismos que son inhibidos por una alta densidad, por alta graduación, excesiva acidez; las hay capaces de degradar ácidos, sin olvidar el gran poder de selección del sulfuroso y de la temperatura.

 
 

     Combinando los numerosos parámetros que afectan a los diversos procesos químicos que por causa de la flora microbiana pueden darse en el mosto o en el vino, obtendremos un producto ínfimo, o por el contrario de calidad.

     De forma generalizada, los microorganismos no deseables en el vino, porque destruyen o transforman algunos componentes, depreciándolo organolépticamente, o alterando el aspecto físico, con los productos de su metabolismo, pueden ser determinadas bacterias lácticas, capaces de fermentar azúcares y el ácido tartárico, dando lugar a enfermedades tales como el amargo, la grasa, la vuelta, producción de manitol, etc. La producción del ácido acético se debe principalmente a bacterias acéticas cuando la temperatura de fermentación ha sido alta y el medio ha sufrido excesiva aireación. También hay determinados géneros de levaduras (Pichia y Cándida), que aumentan el contenido de aldehídos, degradan ésteres, etc.

     Sin embargo, un control adecuado del proceso fermentativo, y quisiera subrayar la importancia de la asepsia en bodega y la acción beneficiosa de la "baja"  temperatura (18-25° C), entre otros, hasta de la tan desprestigiada bobal, pueden obtenerse rosados y tintos de óptima calidad y competitivos en el mercado. Hay que tener en cuenta que parte de la flora microbiana, cuya acción es deseable, bien por producción de aromas, por degradación de ácidos no deseados, o por la nula producción de metabolitos indeseables, no se encuentran en el mosto en la cantidad suficiente para que la acción beneficiosa se manifieste habría que adicionarla.

     Todo se cierne en torno a establecer las condiciones en las cuales se desarrollen aquellos microorganismos que por su peculiar metabolismo nos transforme el mosto o el vino en el producto deseado. En la medida en que conozcamos esa microflora, podemos establecer los parámetros de trabajo, sin olvidar nunca que la uva no es un producto stándard, igual en todas las campañas, que el clima no es uniforme y que un microorganismo es "una caja de sorpresas".

     Producir a lo largo de los años un vino tipificado quizá sea una utopía, pero mejorarlo, en base a un mayor conocimiento, de sus constituyentes y transformaciones, considero que es una obligación.

     Es demasiado extenso especificar sobre los procedimientos y productos de la microbiología industrial, y también lo sería especular sobre las posibles utilizaciones. La relación entre la investigación pura y la práctica son, en microbiología, reducidas, como en el resto de las ciencias.

     "No hay ciencias aplicadas..., pero hay aplicaciones de la ciencia" (Pasteur).

María Angeles Novella

 

(Publicado en El Trullo de Julio de 1986)