En la temporada 1984-85 la afición «futbolera» requenense se planteo una pregunta: ¿Podía tener Requena fútbol en Tercera División? Las respuestas fueron muchas y variadas, al contrario del equipo directivo, donde la decisión fue unánime: Requena debía tener fútbol de categoría nacional. Había conciencia de las dificultades con las que se iba a tropezar, pero se marcó un objetivo: ASCENDER.

     Se trabajó con ganas e ilusión, viendo el fruto apetecido: ascenso a Tercera División. Objetivo cumplido.

     Pero las alegrías en fútbol son efímeras. Pasados pocos días, aún con el agradable sabor del triunfo, esa misma directiva (con algún «refuerzo») tuvo que hacerse otra pregunta: ¿Qué debe hacer el Sporting en Tercera División?; en este caso las respuestas sólo fueron dos, para los más optimistas, «...por lo menos mantenernos» y los más realistas, «...intentar mantenernos». Había diferencia. Esa fue la palabra que martirizó a directivos y técnicos durante todo el año. MANTENERNOS.

     Al fin sonó el clarín futbolístico para los inquilinos del «Tomás Berlanga». Todo estaba a punto, las mismas personas con la misma ilusión, para afrontar la dura temporada que se iniciaba.

     El principio no pudo ser mejor para nuestro equipo. Durante varias jornadas nuestros colores capitanearon la tabla (¿quién decía aquello de «no quiero ver hijos con buenos principios»?), hasta que el fantasma de las lesiones, ajustes e imprevistos hicieron sonar la alarma entre los dirigentes del club. Las decisiones tomadas fueron buenas y malas, las soluciones más o menos acertadas, pero siempre buscando una mejor marcha del club. El grupo rector continuaba firme, ¡mantenernos! Pero mantenernos no resultaba tarea fácil.

     Entre sobresaltos y alegrías llegó el final de la Liga. Todo el trabajo se tradujo a que el 34 % de los sudores fueron victorias, el 24% empates y el 42 % derrotas; se lograron 41 dianas (lejos de los 64 goles del campeón) y 33 veces entró el balón de forma legal en nuestra puerta; de nuestras salidas recogimos 10 puntos y cedimos a nuestros visitantes 13. Todos estos guarismos nos dieron una puntuación de 35-3, colocándonos en el decimotercer clasificado del grupo 9º de la Tercera División.

     El objetivo estaba cumplido. ¡NOS MANTENIAMOS!

     Este breve recuerdo no puede .dejar en el olvido al aficionado que aguantó paciente, jornada tras jornada, los sustos (en algunos momentos frecuentes), viendo cómo se perdían partidos llamados fáciles y se ganaban a los equipos fuertes y punteros.

     Pero si antes decíamos que las alegrías en fútbol se olvidan pronto, más rápido desaparece el recuerdo adverso, puesto que la temporada 1986-87 está próxima y obliga a nuevos proyectos.

     En este nueva andadura por la Tercera División, las dificultades aparecidas pueden haber servido de experiencia, obligando a plantear nuevos enfoques en la forma de organizar nuestro club, antes, durante y después de la temporada.

     Pronto aparecerán nuevos directivos, con nuevas ilusiones y nuevas ideas, pero con un mismo objetivo: «...por lo menos mantenernos» y si añadimos el habitual apoyo de la afición, bien se puede adelantar el resultado para la próxima temporada: «OBJETIVO CUMPLIDO».

S.

(Publicado en El Trullo de Julio de 1986)