Son múltiples los aspectos bajo los cuales podemos contemplar el vino para así comprender y asimilar cuáles son sus valores y limitaciones.

     Dejando aparte su faceta económica, social, cultural y técnica no poco importante, intentaremos conocer este producto desde el punto de vista de su "valor alimenticio y fisiológico".

     Observará el lector que éste es un aspecto que trasciende los limites de la enología y entra en el campo de la medicina, es por tanto que siendo profano en la materia, me limito a plasmar una serie de datos obtenidos de autores cuyo nombre y suficiencia no admiten la menor duda.

     He escogido este tema, no de una manera caprichosa, sino pensando que sería un buen principio, pues siendo el vino un producto que podemos considerar beneficioso para la persona humana, podría despertar la curiosidad del lector y motivarlo a conocerlo bajo otras muchas facetas.

     Sabido es que toda persona necesita diariamente una cantidad de calorías que está directamente relacionada con la actividad que desarrollan; de suerte, el vino contiene en su composición una serie de substancias entre las cuales se encuentran el alcohol y los azúcares, que aportan una importante cantidad de calorías; se puede considerar por término medio que esta cantidad es entre 500 y 600 calorías/litro.

     Es importante reseñar aquí que existe una limitación con respecto al consumo de alcohol, debemos de consumir sólo la cantidad de alcohol que nuestro organismo sea capaz de metabolizar y por término medio podemos afirmar que estamos en disposición de consumir entre medio y un litro de vino diario, sin riesgo de perjuicio por parte del alcohol.

     Existen otras muchas substancias que forman parte de la constitución del vino y que juegan un papel importante desde el punto de vista fisiológico como más adelante observaremos y que podemos catalogarlos como:

     - Substancias minerales, en las que encontramos: fósforo, azufre, silicio, potasio, calcio, magnesio, hierro, cobre, etc.

     - Complejos vitamínicos: vitaminas del grupo B: B1, B2, B6, B"2; Vitaminas H, P, PP, C.

     - Substancias polifenólicas o colorantes y taninos.

     - Substancias ácidos orgánicos.

     Del conjunto de todas estas substancias, enunciamos las acciones beneficiosas que sobre las distintas partes del cuerpo humano ejercen, así:

     Sobre el estómago, el vino aumenta la secreción del jugo gástrico de forma moderada, por acción del alcohol, sales minerales y materia colorante; favorece la digestión de las proteínas por su acidez y al mismo tiempo desarrolla una acción reguladora del jugo gástrico debido a su poder tampón.

     Sobre el hígado favorece la secreción de bilis.

     Sobre el páncreas favorece la secreción del jugo pancreático.

     Sobre los riñones, debido a su riqueza en sales de potasio, desempeña una acción diurética.

     Sobre los pulmones aumenta la ventilación pulmonar por la excitación de los centros respiratorios.

     Sobre el sistema cardiovascular favorece la dilatación de los vasos, disminuyendo la resistencia periférica, etc.

     Aún podemos citar algunas acciones particulares, tales como la acción sobre el colesterol, pudiéndose observar que el consumo cotidiano y comedido del vino disminuye la cantidad en depósito del colesterol, probablemente debido a las substancias polifenólicas y su acción de acrecentar la resistencia de los vasos capilares debido a la presencia de la vitamina "P".

     Es el deseo de que esta exposición haya contribuido a poner de manifiesto ciertos aspectos desconocidos de este producto, que es el vino, y que al mismo tiempo sintamos por él el aprecio que se merece por parte de todos.

Pedro Pérez-Duque Arroyo

 

(Publicado en El Trullo de Julio de 1986)