Para un requenense constituye un motivo de gran alegría ver reflejado algún aspecto de nuestro pueblo en letra impresa. Así da gusto ver el libro que financiado por la Diputación se imprimió en la entrañable imprenta Molina sobre el contenido de nuestro Museo. Otro libro sobre Requena que me atrajo por su contenido y presentación fue el que trataba sobre la propuesta de rehabilitación de la Villa. En la presentación de ese libro, el Conseller de Cultura escribía: "la importancia de la Villa de Requena, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1966, está sólidamente basada en los valores de su arquitectura popular, de su arquitectura culta, de su estructura urbana y de su memoria histórica." En las páginas del libro, en un cuidado texto de A. Osorio, L. Piles y J. Piqueras, se evidencia que se puede comprobar que esas palabras del Conseller responden fielmente a la realidad de lo que es la Villa: Uno de los conjuntos urbanos más bellos de toda la Comunidad Valenciana.

     Siguiendo con alguno de los libros de temática requenense recuerdo ahora el número dedicado a Requena-Utiel de la colección Rutas de Aproximación al Patrimonio Cultural Valenciano, de fácil lectura, constituye una interesante aproximación histórico-cultural al conocimiento de nuestra Comarca. Ya desde el principio nos hace saber: "si la Comarca pertenece hoya la Comunidad Valenciana no siempre fue así. Pertenecía a la provincia de Cuenca hasta 1851, siendo castellana desde su conquista por los cristianos en el siglo XIII, y antes fue valenciana formando parte del Reino Musulmán que en la ciudad del Turia tenía su capital". Refiriéndome a la Villa, nos dice que: "constituye un conjunto homogéneo cuya estructura responde claramente al esquema prototipo de los ciudadanos hispano-musulmanes".

     No puedo eludir, antes de terminar estas breves notas sobre bibliografía requenense, el referirme a un reciente libro titulado "El léxico de la vida en la comarca de Requena-Utiel", de nuestro paisano Antonio Briz Gomes y editado por la Institución Alfonso el Magnánimo de la Diputación de Valencia.

     El estudio de Briz es de gran rigor científico, pero accesible a cualquier tipo de lector. Justifica la necesidad del estudio por el peligro que debido a la permanente renovación del habla corriente (consecuencia del cambio producido por la modernización de la agricultura) se pierdan los términos tradicionalmente usados por el agricultor.

     Infinidad de palabras se van perdiendo. Eran de uso corriente entre nuestros padres o abuelos, pero los jóvenes las usan ya bien poco. Veamos algunas: "Airazo" significa terreno abandonado, pero también viento fuerte. "Barbecho" es la tierra que se deja descansar sin ser sembrada durante un año. "Rastrojo o Restrojo" es como queda el campo una vez segada la mies. El terreno cultivado puede no "estar arreglao como Dios manda, ni la aboriciao, está perdío" y de su propietario se dirá "miaques gandul, tie tuás las viñas perdías, un perdío detrás diotro".

     Algún joven de Requena seguramente tendría hoy dificultades en explicar correctamente qué significa alguna de estas palabras: majuelo, piazo, ribazo, quiñon, rocho, chirrichal, vallejo, enruna, rubial, collerón, getafe, forcate, garranchas, collera, horcate, etc.

     Con gran detalle, el señor Briz nos va explicando todos los términos que el agricultor utiliza para designar las cosas del mundo que le rodea: la tierra, el cultivo, los animales, las plantas, etc. Creo que a los jóvenes requenenses, al leer este libro, les recordará el hablar de sus mayores.

     Pocas son las reseñas de libros a los que me he referido, pero lamentablemente la bibliografía de temática requenense es hoy por hoy muy reducida. Esperemos que el interés de nuestros jóvenes licenciados y una mayor preocupación de las Instituciones nos ofrezca en el futuro una oferta más variada y amplia de estudios de contenido no sólo artístico, histórico o lingüístico, pero también y principalmente de contenido social y económico para que nos ayude a conocer mejor nuestra realidad y sirva de base para planear el futuro esperanzador que todos deseamos para nuestro pueblo.

 

J. L. MARTINEZ ZAHONERO

 

(Publicado en El Trullo de Julio de 1986)