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Cuando la gente en general habla de los Racimos lo único que parece preocuparles y es digno de discusión es el origen de los mismos, el papel que desempeñan en la Fiesta y el lugar que ocupan respecto a ésta.Personalmente creo que los Racimos presentan muchos otros aspectos nunca comentados, pero es que, además, los tres puntos citados suelen tratarse con bastante frialdad. Cuando hablan del origen, lo único que les preocupa es encontrar a la persona o personas que los hicieron posibles, en vez de preguntarse qué perseguían dichas personas. En cuanto al papel a desempeñar y la posición que ocupan respecto a la Fiesta, tan sólo les interesa marcar una jerarquía, un primer y segundo puesto, sin pensar si alguno de los dos quieren ocuparlo. Esta es, a mi entender, la opinión generalizada que se tiene de los Racimos. Pero yo quisiera dar otra versión: mi opinión personal. Por eso, si nos centramos en el origen de los Racimos no debemos preguntarnos quién o quienes les dieron vida, sino más bien por qué y para qué esas personas los crearon. La respuesta es clara: potenciar la Fiesta de la Vendimia, darle más realce, si cabe, a las fiestas de nuestra ciudad. Ese es el distintivo fundamental de los Racimos. Por otra parte, pertenecer a un racimo es la fórmula perfecta para aquellos requenenses que quieran ayudar de una forma directa a su ciudad. Porque es muy cómodo hacer un pequeño donativo y luego, llegado septiembre, salir a la calle a criticar si esto lo han hecho bien o no. Nos han acostumbrado a tener todas las cosas hechas, a no participar en las fiestas de nuestra propia ciudad, en esa Fiesta de la Vendimia que surgió con la idea de ser popular: de Requena y para Requena. Y la única forma de salir de esa "encerrona" es pertenecer o bien a un racimo o bien a las comisiones de la Fiesta, la que ambos pretenden no ser, y de hecho no lo son, espectadores pasivos. Pero claro, enseguida pensamos si uno lo hace mejor que el otro o si uno es mejor que el otro. Esta es otra equivocación con respecto a los Racimos. Estos no pretenden ser más o menos que la Fiesta, simplemente quieren colaborar con ella al máximo, sin olvidar que es ella, la Fiesta de la Vendimia, quien los subvenciona. Entonces, si tan claro parece estar el papel y posición de cada uno de ellos, por qué subsiste ese roce entre ambos. De nuevo la respuesta es sencilla: siempre que haya dos grupos trabajando en un mismo fin existirá una sana competencia entre ellos (lo cual es muy beneficioso para las fiestas). Pero, además, ese enfrentamiento se basa, en mi opinión, en algo más profundo: la Fiesta de la Vendimia, queramos aceptarlo o no, debido a la gran categoría alcanzada, se ha convertido en una compleja estructura basada en amplios presupuestos económicos, y el precio que ha pagado por ello es la pérdida casi total de su elemento primordial: la popularidad. Esto puede parecer extraño, incluso puede confundirse con un ataque absurdo y sin fundamento hacia la Fiesta de la Vendimia, pero es un hecho que hemos podido observar ya durante varias ediciones: los festejos organizados no están al alcance, ni mucho menos, de todo el mundo, la fiesta es demasiado cara y nuevamente la única salida está en los Racimos que no son ni más ni menos que una forma de llevar la fiesta a la calle.Tras mostrar la otra cara de la moneda tan sólo me resta aprovechar la ocasión para desear a nuestra Reina una maravillosa XXXIX Fiesta de la Vendimia en nombre de todos los Racimos y del mío propio.
JAVIER GARCIA
(Publicado en El Trullo de Julio de 1986) |
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