Hace más de diez años nacía en unas fiestas de la Virgen de Agosto, en La Portera, una agrupación de las llamadas folklóricas que desde entonces ha venido reviviendo cantos, bailes y danzas pertenecientes a la cultura tradicional de los pueblos y aldeas de nuestro Campo de Requena-Utiel y la vecina comarca de La Valle.

     La gestación de tal agrupación se produjo por la unión de dos elementos distintos y complementarios:

     - De una parte existía ya por aquellos años un abundante material de temas músico-literarios tradicionales que un servidor de ustedes había ido recopilando y salvando del futuro olvido, haciendo recordar a personas muy viejas, e incluso de mediana edad, cantos de mayos, aguilandos, romances, jotas, fandangos, malagueñas, seguidillas, etc., que formaron parte de las manifestaciones artísticas populares de las gentes de nuestra tierra en épocas más o menos cercanas. Esta labor recopiladora continuó y continúa todavía, pues de vez en cuando aún nos aparecen variantes de los temas citados que siempre son de gran interés documental.

     - Por otra parte surgió en mi primo Germán Ramos Pedrón, de La Portera, un gran entusiasmo y atracción por estos temas que yo tenía recopilados y que en algunas ocasiones reproducía con mi guitarra. Su admiración y entusiasmo por estos cantos y bailes, tan arrinconados en nuestra zona, le llevó a convertirse en la levadura de un grupo de jóvenes de su aldea a los que transmitió su entusiasmo por nuestras tradiciones. Este pequeño grupo, con Germán a la cabeza, me propuso unirme a ellos aportando mis materiales recopilados y mis conocimientos técnicos sobre la música y danzas tradicionales de nuestra comarca, ofreciendo ellos su juventud, alegría y su curiosidad por conocer y poder revivir unos cantos y unas danzas que eran signos de identidad cultural de la tierra en que vivimos y vivieron nuestros antepasados.

     Del maridaje entre este material humano, perteneciente a la clase labradora de una de tantas aldeas con los materiales de mi recopilación y mi relativa capacidad de dirección técnica y artística nació Jaraiz, de una forma humilde y sencilla en principio, pero con un empuje y entusiasmo que auguraban importantes realizaciones posteriores.

     Haciendo un análisis de la sociedad y la cultura de nuestra comarca hay que reconocer que la aparición de Jaraiz fue un hecho excepcional, pues de la existencia de una agrupación de este tipo, con una visión comarcal, no había antecedentes.

     En otros pueblos y comarcas valencianas existieron importantes grupos de Coros y Danzas de Sección Femenina, pero en nuestra tierra no abundaron, ya que solamente existió uno en Requena que, juntamente con los danzantes de moros y cristianos de San Antonio, tomaron parte en los concursos provinciales que se celebraban en el Teatro Principal de Valencia en los años de la dictadura.

     La visión de estas dos agrupaciones sobre nuestra tradición folklórica era puramente localista y ceñida a los bailes y danzas que interpretaban para dichos concursos provinciales y esporádicamente para algunos actos culturales de sus respectivas poblaciones.

     El amplio horizonte sobre el que miró Jaraiz desde su fundación abarcó toda nuestra comarca "desde las Cabrillas al Cabriel" así como todos los temas populares recopilados en ella, desde los gozos de la Virgen del Remedio, las danzas del caracol, la bandera, los mayos y aguilandos, las nanas y cantos de siega hasta las jotas, las seguidillas y los primeros "bailes agarrados" .

     Este concepto de agrupación comarcal hizo que aumentaran los componentes, siendo fundamental la inclusión en Jaraiz de instrumentistas de cuerda de Requena, quienes aportaron la calidad y autenticidad interpretativa de la rondalla tradicional. La dulzaina, solamente conservada en Villargordo del Cabriel, también se incluyó en el grupo, sumándose como componente el dulzainero de este pueblo. Cantoras y bailadores de Requena e incluso de Valencia han completado este conjunto de aficionados artistas que han hecho sonar de nuevo viejos cantos y melodías y revivir antiguos bailes que han hecho vibrar a las gentes de nuestra comarca, principalmente, por medio de actos culturales y conferencias celebrados con motivo de fiestas, romerías o acontecimientos excepcionales de carácter comarcal o extracomarcal.

     De las múltiples actuaciones realizadas y de los actos que el Grupo de Estudios Folklóricos Jaraiz ha tomado parte no creemos oportuno hacer una relación en este momento, pues nos ocuparía todo el artículo. Creo conveniente resaltar, en cambio, las publicaciones discográficas de la colección "Cantares Viejos", pues por medio de ellas han quedado plasmados, para futuras generaciones, unos temas músico-literarios tradicionales que sirven para dar una idea de conjunto del esquema de nuestro folklore musical.

     Componentes de Jaraiz han colaborado en la recogida, catalogación y montaje de lo que hoy es la Sección de Etnología de nuestro Museo Municipal, la cual también está basada en esa visión comarcal, por lo que en ella se recogen prendas de indumentaria, enseres domésticos, herramientas y paneles fotográficos de manifestaciones festivas de distintos pueblos y aldeas del Campo de Requena-Utiel.

     De la evolución de nuestra indumentaria tradicional también ha hecho Jaraiz, en ciertas ocasiones, importantes exhibiciones de piezas y prendas olvidadas al componer el llamado "traje típico" tan excesivamente uniformado y sobre el cual convendrá hacer algunas reflexiones en otra ocasión. Precisamente, por este motivo, llegaron a nuestros oídos ciertas críticas hechas a raíz de la actuación realizada con motivo del sorteo extraordinario de la lotería celebrado en Requena, en julio del pasado año, opinando ciertas personas sobre la fealdad o belleza de los trajes que se utilizaron para aquella ocasión, cosa que es completamente subjetiva y ante lo cual no tenemos argumentos para responder, pero sí muy abundantes para demostrar su autenticidad, en sentido documental escrito, plástico y de piezas auténticas conservadas.

     Finalmente, y como todo no son flores en este mundo, hemos de reconocer un grave defecto del Grupo de Estudios Folklóricos Jaraiz, su cerradez actual o su falta de capacidad de atraer a gente joven que herede aquel entusiasmo inicial que nos llevó a hacer tantas cosas. Desde hace algún tiempo somos los mismos, pero restando algunos miembros que se lo dejan por varios motivos.

 
 

     No hay músicos nuevos que se interesen por la delicada y adornada forma de pulsar bandurrias y laúdes propia de nuestras rondallas tradicionales y conservada por nuestros instrumentistas actuales. Tampoco hay jóvenes interesados en los movimientos de bailes y danzas antiguos y mucho menos aquellos que les atraiga la forma peculiar de interpretar nuestro canto popular. ¿Acabará Jaraiz con los que somos? Aunque no sería ese nuestro deseo, podemos decir que nos queda la enorme satisfacción de haber realizado a través de esta agrupación interesantes trabajos y aportaciones sobre nuestra cultura tradicional que es, en definitiva, la raíz de la de posteriores generaciones.

 

FERMIN PARDO PARDO

 

(Publicado en El Trullo de Julio de 1986)