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| Requena reúne todas las circunstancias más idóneas y precisas para el funcionamiento de un Museo múltiple y variado, vivo y activo, popular y atrayente, capaz de concitar, estimular y cumplir las funciones fundamentales de todo centro de este tipo: conservación, estudio y enseñanza; las dos primeras como apoyo a la labor social que plenamente se realiza en la educación y la enseñanza. El acervo cultural en arte, historia, economía, sociología, ciencia, etc., con que Requena cuenta, permite la búsqueda, clasificación y conservación de innumerables objetos, utensilios, documentos; piezas, hallazgos arqueológicos, instrumentos, obras artísticas, etcétera, para su exposición en lugar adecuado al público en general, su estudio pluridimensional, y, sobre todo, para cumplir una importantísima función educativa, que puede conseguir atrayendo a los visitantes, haciéndoles grata su visita hasta llegar a retenerles, a despertar su curiosidad e interés y poder comunicarles todo el mensaje de su contenido. Y hablamos de un Museo múltiple y variado, polifacético, dado que en Requena apenas tendría éxito el clásico museo monográfico, dado lo reducido de su ámbito territorial y contingente humano. Y hablamos de necesidad del Museo ya que sería delito de lesa patria, desidia cultural, incuria sociológica y apatía total el desaprovechar la riqueza cultural en que Requena se halla inmersa, y cuya riqueza clama justicia para que se descubra y estudie, de su proyección futura a través de una divulgación eficaz en su contexto extremadamente rico y vario, con enormes dimensiones en lo profundo, en lo elevado y en lo extenso. Las generaciones presentes y futuras hubieran demandado cuentas y responsabilidades morales e intelectuales a quienes, de una u otra forma, no se hubieran dado cuenta de tal necesidad o hubieran abandonado en el olvido tantas posibilidades de realización social y cultural como Requena tiene. Pero, afortunadamente, no ha sido así. Y hoy podemos decir que Requena cuenta con un Museo digno, sugestivo, vivo y ameno, variado y conjuntado, capaz de incitar al deleite contemplativo y al estudio, predispuestos y encaminados a una acción educativa y dinámica a través de su potencial vitalidad. Claro está que todo ello no hubiera sido posible de no contar con el continente adecuado: su edificio amplio y hermoso, la historia y el arte en la piedra de sus muros claustrales compaginándose en el espacio para albergar toda una gama cultural demostrativa de lo que Requena fue, es, y puede ser, para admiración de propios y extraños; digno enclave para ubicar un contenido que hoy ya pasa de ser simple muestrario, pero que aún puede ampliarse hasta culminar sus posibilidades plurales y totales, que el acervo cultural requenense y comarcano ofrece. Y repetimos lo de requenense y comarcano, pues debe sustentarse en lo autóctono, sin universalizar su contexto, 'sin caer en el error del coleccionismo, la monografía o la exposición que superen lo consustancial de la comarca, pues únicamente habría de considerarse lo ajeno cuando existiesen conexiones con nuestra cultura; y esto no constituye chauvinismo ni patriotería, sino propio de unas limitaciones humanas, territoriales y económicas. Es decir, el Museo de Requena debe ser localista y comarcalista; con un contenido que evoque nuestro pretérito, estudie nuestro presente y se proyecte hacia el futuro; aportando a lo regional o nacional todos los valores culturales que nos son consustanciales y propios. A lo más, alguna de sus Secciones, como en el caso del Museo del Vino, y por su singularidad a nivel nacional, puede enriquecerse con el amplio muestrario que la riqueza vinícola hispana posee, y hasta supervalorarse con aportaciones extranjeras, conjugándose con la feliz circunstancia de contar también Requena con el único Monumento a la Vendimia existente en el mundo. Todas las circunstancias apuntadas muestran el interés y la necesidad del Museo; y, una vez logrado, ha quedado suficientemente demostrado su éxito, y su funcionalidad y vitalidad han llegado a niveles insospechados: más de 25.000 visitantes al año entre los propios requenenses y los forasteros, particularmente grupos de estudiantes, asociaciones, y hasta investigadores de todo tipo, condición y estudios. III. GESTACIÓN E HISTORIA DEL MUSEO DE REQUENA Atendiendo al criterio clasificador de Museos a efectos estadísticos del I.C.O.M. (Instituto de Conservación de Museos), al Museo de REQUENA corresponde: a) Según su propietario: MUSEO PUBLICO MUNICIPAL. b) Según la índole de sus colecciones: MUSEO MIXTO. En el Inventario de Museos y Colecciones de España redactado en 1969 por Consuelo Sanz Pastor, y en la Historia y Guía de los Museos de España, de J. A. Gaya Nuño, de 1968, se clasifica el Museo de Requena en la siguiente forma: a) Por su contenido: Arte y Arqueología. b) Por su importancia: Local y Comarcal. c) Por su dependencia administrativa: Municipal. d) Por el personal técnico que lo atiende: No facultativo. Según datos referidos al 31 de diciembre de 1970, el Museo de Requena aparece en el Inventario de la Dirección General de Bellas Artes con los datos siguientes: "V-22. Museo Histórico de Requena y su Comarca. Calle del Castillo. Arte y Arqueología. Local. Ayuntamiento. Edificio bueno. Instalaciones deficientes." A partir de diciembre de 1979 adquiere otras características que lo convierten en MUSEO MIXTO, MUNICIPAL Y COMARCAL, cuya gestación, historia y remodelación han seguido una trayectoria trazada por el cambio de emplazamiento, ampliación de fondos y materiales, creación de nuevas Secciones, organización de exposiciones y actividades, apertura periódica y sistemática al público, etc. Para comprender la gestación y posterior evolución del Museo de Requena transcribimos literalmente parte del prólogo que el ilustre requenense don Luis Gil-Orozco Roda pone al Catálogo-Guía del Museo Arqueológico de Requena, escrito por José Aparicio Pérez y Fernando Latorre Nuévalos en 1977, y que dice así: «Hace bastantes años surgió una interesante inquietud en algunos grupos requenenses, amantes de la naturaleza y el excursionismo, al descubrir, en sus correrías, restos arqueológicos que incitaron al estudio e investigación de multitud de parajes de la comarca, riquísimos en materiales de la Edad del Bronce, Ibérica y Romanización; recogiéndose cuidadosamente los fragmentos que se encontraban y, tras su conveniente lavado, recomponiéndose las vasijas o cuencos por la mágica habilidad de Julián Sáez. El hallazgo de cualquier objeto arqueológico completo era una verdadera explosión de júbilo. Con exquisita delicadeza se iban quitando las capas de tierra hasta sacar íntegra la pieza apetecida. Así se fueron formando colecciones particulares, por grupos, pensando ya que no deberían servir para nuestra propia satisfacción y recreo, sino para ponerlos a disposición de la sociedad a la que pertenecían, surgiendo la idea de formación de un Museo que recogiese estos fondos y todo aquello que fuese de interés por su contenido histórico o artístico... Con el consejo y ayuda de don Rafael Bernabeu López, Cronista de la ciudad, y de don Domingo Fletcher -una de las más altas personalidades de la nación en materia arqueológica- y la gran acogida que tuvo la idea en el Ayuntamiento, dio, como positivo resultado, el que por acuerdo municipal de 10 de enero de 1968 se solicitase de la Dirección General de Bellas Artes la creación del "Museo Histórico Artístico de Requena y su Comarca", que fue autorizado por Orden Ministerial de 20 de junio de dicho año. Su instalación se llevó a cabo en el Castillo o fortaleza de la Villa, contando con la sección de arqueología y la enoteca o museo del vino, que años antes adquiriera el Ayuntamiento. El Castillo pronto quedó pequeño con sus tres salas... Ello nos movió a solicitar del M. l. Ayuntamiento la cesión del edificio que ocupó el Instituto de Enseñanza Media y que fue sede de la Orden Carmelitana. Nada mejor que dedicar a Museo aquel histórico edificio que fundara don Alfonso de la Cerda en el siglo XIII..." Por considerar que, ya en sí, el edificio constituye pieza esencial y fundamental del Museo, continuamos su historia basándonos en notas y datos recogidos por R. Bernabeu en su Historia de Requena, así como de lo que sobre el particular refieren otros anteriores historiadores requenenses, tales como Herrero Moral y el Arcipreste Domínguez de la Coba. Corresponde al antiguo Convento de Frailes Carmelitas fundado por el nieto de Alfonso X el Sabio, D. Alfonso de la Cerda, y por su esposa Dª. Mafalda de Narbona, que era nieta de San Luis, Rey de Francia; siendo el primer monasterio carmelitano fundado en Castilla. Como tal funcionó en esta histórica población, recibiendo en su momento la benéfica influencia de la reforma carmelitana. (Según es tradición, de la propia visita de Santa Teresa de Jesús, acompañada de Fray Antonio de Heredia, su confesor, que precisamente era hijo de Requena, y profesó y llegó a prior de este Monasterio.) En el retablo del primitivo templo (hoy Iglesia del Carmen) se colocó la imagen de la Virgen de la Soterraña, la primera, y por varios siglos, Patrona de Requena, y de cuya legendaria aparición y entronización se remonta la tradición hasta la donación hecha por San Luis de Francia, quien la trajo desde el Monte Carmelo -en Tierra Santa- y la regaló a su nieta Dª. Mafalda de Narbona. El claustro del convento de frailes observantes del Carmelo se construyó un siglo después de la fundación del monasterio, y hacia mediados del siglo XVII se reconstruyeron las portadas, tanto la actual de la Iglesia del Carmen como la del Convento -hoy Museo-, así como también el claustro alto y la barroca bóveda del claustro bajo. La comunidad de frailes carmelitas, muy numerosa en todos los tiempos, fue regida por santos y sabios priores, como San Pedro Tomás, arzobispo mártir; Fray Lucas de Silva, Obispo de Gallípoli; el Cardenal Fray Miguel de Ferrara, Obispo de Palermo, y los requenenses Fray Antonio de Heredia, Fray Miguel Navarro, Fray Pedro Aazorín, Fray Sancho de Londoño, etc. Azorín, Fray Sancho de Londoño, etc. El convento fue suprimido por decreto de 10 de mayo de 1821, y aunque reanudó la vida monástica al término del trienio liberal 1820-1823, hacia 1836 tuvo lugar la supresión definitiva; únicamente la iglesia o templo del Carmen pasó a ser ayuda y filial de la Parroquia de San Nicolás. Tras la exclaustración definitiva de 1836, el convento con todas sus dependencias (excepto la Iglesia), quedaron sujetos al decreto de desamortización de bienes eclesiásticos, dependiendo de la Junta de Bienes de Cuenca (provincia a la que entonces pertenecía Requena), pero por reclamación del Ayuntamiento se obtuvo la cesión del edificio para ser ocupado en diversas atenciones y funciones municipales de utilidad pública: cuartel y dependencias de la Milicia Nacional, cárcel o prisión del partido judicial, oficinas municipales, etc., etc. Hacia 1870, gran parte del edificio -la no dedicada a oficinas municipales- pasó a ser el primer Instituto de Segunda Enseñanza, que tuvo corta vida; posteriormente, ya a principios del siglo actual, fue dedicado a Escuela de Artes y Oficios, pasando en 1929 a ser el Instituto de Segunda Enseñanza definitivamente, hasta que en 1963 fue desalojado por traslado del Instituto a sus nuevas instalaciones construidas a este fin, quedando, desde entonces, para usos municipales, aunque un tanto abandonado. Precedente de la ubicación actual del conjunto museístico requenense se remonta a 1935, en que el Ayuntamiento nombraba Cronista de la ciudad de Requena a don Rafael Bernabeu López, y le instaba a la búsqueda y destino de local idóneo para la formación de un Museo requenense, proponiéndose en principio alguna sala del Instituto de Segunda Enseñanza (hoy actual Museo) sin que prosperara por entonces tal sugerencia e iniciativa. Fue hacia 1975 cuando se inició la instalación del museo arqueológico y del museo del vino, trasladados del Castillo Fortaleza, en dos salas de la primera planta y en una sala recayente al claustro bajo, siendo, por ello la base y fundamento del actual conjunto museístico ubicado en este grandioso e histórico edificio. La nobleza y empaque del mismo quedan remarcados ya en su principal fachada, sobre cuya portada campean los escudos de Castilla-León, el de la España de los Austrias y el de la Orden Carmelitana; blasones, rejería y piedra sillar noble dignifican la fachada de este emplazamiento que, por su historia, su monumentalidad, distribución y recogimiento, constituye el marco idóneo para el hoy MUSEO DE REQUENA, que con tal acepción figura rotulado en su portada. Dentro del edificio son notables: la escalera principal, el vestíbulo con arco antiquísimo de medio punto, el cuadrangular claustro con bóveda barroca y sus ventanales de piedra sillar recayendo a un hermoso patio, hoy ajardinado y adecuado a fines museísticos de carácter histórico y herramental antiguo. Todo el edificio, en su conjunto, constituye, como ya hemos dicho anteriormente, la principal pieza del Museo, sugestivo y evocador joyel de historia y arte, para guardar y exponer al público el ARTE, la HISTORIA, y hasta la CIENCIA y la SOCIOLOGIA de Requena, en el amplio muestrario cultural que ofrecen las diferentes Secciones del Museo, y de las que seguidamente trataremos. IV. SECCIONES DE QUE CONSTA ESTE MUSEO Significando una vez más que el Museo de Requena es mixto o múltiple, variado y vivo, como resultado de innumerables trabajos de búsqueda, recogida, catalogación, estudio y exposición de materiales sobre los que, de alguna manera, inciden el arte, la historia, la ciencia y la economía requenenses, se ha querido reunir en un mismo edificio el muestrario, más o menos amplio -según los casos- de la gran riqueza cultural de nuestra comarca, siguiendo criterios expuestos lo más científicamente posible, abarcando una gama detallada y variopinta, pero sin consumir todas las posibilidades que ofrece el patrimonio de la zona. Y esto es así en virtud de las limitaciones que el carácter de aficionados de todos los colaboradores del Museo, desde el director-coordinador, hasta el último de los que ha venido y viene trabajando en la organización del mismo, impone a una tarea que nunca se considera completa y exhaustiva, y que también está sujeta a variaciones de funcionamiento, ampliaciones, enriquecimientos y nuevas aportaciones en materiales y en sugerentes ideas. Sabemos que hay muchas materias que pueden ser objeto de coleccionismo y estudio museístico. Pero circunscribiéndonos a nuestro ámbito territorial y a lo que se considera más consustancial y humano dentro de una cultura comarcana en la que dejaron huella socio-económica, artística e histórica pasadas civilizaciones se han organizado las siguientes Secciones en este Museo: a) Museo Arqueológico. b) Museo del Vino y herramientas vitivinícolas. c) Museo Etnográfico. d) Museo de Historia y Documentación. e) Museo de Pintura. f) Museo de Ciencias Naturales. Se vuelve a insistir y señalar que estas posibilidades no son únicas, pero sí las más representativas en el contexto y relación hombre-tierra en nuestra Comarca, y la lucha e inventiva del hombre por su conservación y progreso a través del tiempo y de la historia. Al exponer cada una de las citadas secciones, no lo haremos con todo detalle en su contenido -ya que esto será objeto de la edición del catálogo general y guías por Secciones-, sino ciñéndonos a generalidades sobre existencias, y posibilidades de enriquecimiento, ampliación y mejoras, en cuyo último extremo y puntualización debemos insistir en justificación de poder recabar del Municipio, la Diputación y la Consellería de Cultura, las ayudas económicas pertinentes para dejar totalmente terminadas las secciones museísticas, algunas de las cuales necesitan ineludibles mejoras. a) Museo Arqueológico: Está instalado en dos salas de la primera planta del edificio del Museo de Requena, gracias a la ayuda y trabajos del Departamento de Historia Antigua de la Universidad de Valencia, en estrecha colaboración con el Servicio de Investigaciones Prehistóricas de la excelentísima Diputación Provincial de Valencia, que organizaron su montaje debidamente ordenado y catalogado, habiéndose editado a tal fin un Catálogo-Guía con sus hallazgos, yacimientos y clasificación. Las piezas expuestas sistemática y cronológicamente fueron halladas y recogidas -pocas enteras o completas, y las más reconstruidas- por un grupo de entusiastas aficionados requenenses, entre los que cabe citar a Luis Gil-Orozco Roda, Miguel García González, Julián Sáez Ruiz, César Jordá Moltó, Fernando Laguna Pérez, Miguel Valverde Soteras, Manuel García Carrascosa, José Argilés Gómez y Rafael López Solaz, alentados por Domingo Fletcher Valls, Enrique Pla Ballester, José Arparicio Pérez y Fernando Latorre Nuévalos, arqueólogos valencianos del S.I.P y Universidad de Valencia. Estos materiales arqueológicos corresponden a diferentes épocas prehistóricas y protohistóricas, y a yacimientos locales o comarcales, ya que Requena y su demarcación -con pueblos colindantes- es bastante rica en este aspecto, denotando el paso y estabilidad de pasadas civilizaciones que contribuyeron al proceso histórico de nuestra ciudad y su entorno o zona de influencia. Tales yacimientos son los siguientes: - Con hallazgos y restos de la Edad del Bronce (entre el Neolítico y la Cultura Ibérica) -de 1.500 a 500 años antes de Jesucristo-: La Cardosilla, la Peladilla, la Peladilla de los Ruices, el Picaio, San Blas y Cerro Pelao. - Con hallazgos de la Cultura Ibérica (entre la Edad del Bronce y la Romanización) -hacia unos 500 años antes de J. C.- en la Muela de Arriba, Muela de Abajo, Castellar de Hortunas, La Cabezuela, Castilblanques y las cuevas-santuario ibéricas de Cerro Hueco y Cueva de los Angeles. - Epoca de la Romanización (primeros siglos de la Era Cristiana): Sisternas, Los Villares de Los Duques, el Rebollar. - Edad Media o Epoca Medieval (dominación musulmana y siglos medievales tras la reconquista cristiana): cerámicas halladas en las cuevas del subsuelo del barrio antiguo de La Villa, en la propia Requena. Además hay objetos procedentes de Los Villares de Caudete, el Nacimiento, Los Antones de las Monjas, Venta del Moro, La Pajarilla, Casas del Rey, Sinarcas y proximidades de Utiel, de diversas épocas y culturas. Todo ello está ordenado y colocado en varias vitrinas de mesa y de pared, con indicaciones de su procedencia, utilidad y época a la que corresponden. Ultimamente, además del Catálogo-Guía ya citado, la Excelentísima Diputación de Valencia editó una hoja en tríptico resumiendo su contenido con todo rigor científico e histórico. Por circunstancias de ausencias y otros motivos, de entre las personas que iniciaron tan entusiásticamente este Museo solamente contamos hoy en la Junta del Museo con Miguel García y César Jordá, a quienes se han sumado recientemente, para colaborar, los Licenciados en Historia Antigua: José Luis Martínez García y Javier Martínez Valle. Hay que recordar la gran labor de restauración de Julián Sáez Ruiz, sin cuyo concurso hubiera sido imposible el montaje de esta Sección. Además hay un reducido grupo de jóvenes aficionados que desean colaborar y a los que se ha abierto esta posibilidad en este apasionante campo. Para conseguir la total adecuación de estas instalaciones, y las mejoras imprescindibles a realizar con tal finalidad, al final de la exposición de las diferentes ramas museísticas en funcionamiento se detallan, tanto de esta Sección Arqueológica como de las demás, las correspondientes propuestas de obras y ampliaciones, al objeto de interesar de las autoridades y organismos que correspondan las ayudas pertinentes, intentando mentalizar de una vez y para siempre a dichos organismos locales, provinciales y comunitarios, de la imposibilidad de su total realización, sostenimiento y mejora, sin la ayuda de todos. b) Museo del Vino y útiles vitivinícolas: Se formó esta Sección, ubicada en principio en el Castillo Fortaleza -como el Arqueológico-, y trasladada hacia 1975 al emplazamiento que hoy ocupa en una sala recayente al claustro del Museo, teniendo como base y fundamento una excelente colección de botellas de vino y licores españoles y extranjeros que procedía de Valencia (concretamente de don Alberto Soriano Grau, fundador y director de la revista «La Semana Vitivinícola"), y que, habiendo sido adquirida por el activo y emprendedor valenciano-requenense don Francisco Martínez Bermell, fue cedida por éste al Ayuntamiento de Requena por un precio meramente simbólico. Hoy, este Museo consta de las instalaciones siguientes: - El Museo del Vino, propiamente dicho, con vitrinas adosadas a las paredes de la sala, una vitrina artística frontal, y varios cuadros, mapas y utensilios ornamentales, entre los que descuellan dos fotografías del monumento Nacional a la Vendimia, que se erigió e inauguró en Requena en el año 1975. En dichas vitrinas hay expuestas unas 3.000 botellas de vino y licores, ordenadas por su Denominación de Origen española, y anaqueles para marcas extranjeras. En armario especial se han colocado botellas conmemorativas de las sucesivas ediciones de la Fiesta de la Vendimia de Requena, la más antigua de España, etiquetadas con las fotografías de las reinas de dicha Fiesta en los diferentes años. - Un trullo o lagar a estilo de los viejos tiempos en que el proceso de vinificación se verificaba con el pisado de las uvas y extracción del vino por medios no mecanizados. En el mismo local una batería de tinajas de buen tamaño y de antigua hechura en donde se solían guardar los vinos producidos en el lagar. - Una sala de útiles de vinificación, especialmente prensas manuales antiguas, así como diversos aparatos para obtención del alcohol vínico, alambiques, filtros, obtención de mostos, refrigeradores, balanza para tonelaje, alportaderas, pesos y medidas del vino, aparatos de azufrar y sulfatar, obtenedores de muestras, etc., a lo que hay que sumar una prensa instalada en propio claustro, de gran valor histórico y artístico. - Una colección de herramientas de labranza y plantación de viñedos; dos tractores antiguos (los primeros que llegaron a Requena para arar las viñas), varios arados, malacates, brabanes, trillos, etc., distribuidos en el patio interior, sirviendo de muestrario, y al mismo tiempo de ornato. - Un local (actualmente en fase de construcción y terminación) para degustación de vinos y licores comarcanos; especie de bar anejo al Museo, que se pretende adornar con motivos vitivinícolas, mapas, paneles, fotografías y alegorías propias del tema, como exponente y reflejo de la principal riqueza y economía de la zona. Alma de esta importante Sección, considerada como enoteca nacional, sigue siendo don Francisco Martínez Bermell, quien es ayudado por los colaboradores don Félix Cuartero García y Angel Domingo Pedrón, contando también con otro valioso colaborador, don Antonio Andújar, maestro en experiencias de este tipo. No podemos silenciar las naturales conexiones de esta Sección con el Monumento Nacional a la Vendimia, la Estación de Viticultura y Enología, la Escuela de Capataces Bodegueros, así como con el I.N.D.O. (Instituto Nacional de Denominaciones de Origen), al igual que con las Cooperativas Vinícolas, ya que casi con periodicidad anual se vienen realizando exposiciones de vinos, concursos de catas y charlas y conferencias vitivinícolas, todo ello amparado por esta Sección del Museo. Ni qué decir tiene que existen deseos y proyectos de mejoras y que se expondrán al final, en el conjunto total de las generales del Museo. c) Museo Etnográfico: Iniciada esta Sección en el año 1980, con una interesante exposición de utensilios e indumentaria, con la mayor parte de sus piezas prestadas por sus propietarios, ha alcanzado conseguir en la actualidad una importancia capital en el Museo de Requena. Lo que en principio fue una colección, más o menos ordenada, de útiles, herramientas, vestidos, mobiliario y diversos objetos de uso campesino o artesano, se ha convertido en un verdadero y auténtico Museo Etnográfico, que refleja la vida y costumbres de nuestros mayores en los siglos XVIII Y XIX, y primera mitad del actual; un interesantísimo estudio, a través de las piezas bien ordenadas y expuestas, de la evolución agrícola e industrial de nuestra comarca; una verdadera historia de la indumentaria, herramientas y objetos artesanos que contribuyeron al desarrollo de la vida local y comarcal en estos últimos siglos. Esta ingente labor de recogida y adquisición de piezas y objetos ha sido gracias a la tenaz labor del requenense don Fermín Pardo Pardo, de su ayudante y colaborador don José Angel de Jesús-María Romero, valenciano de nacimiento, pero gran amante de Requena y sus valores, y del Grupo Folklórico "Jaraiz", de La Portera, que bajo la dirección del citado señor Pardo ha recogido toda una variada selección del folklore y el costumbrismo comarcano, dándolos a conocer en sus actuaciones por toda nuestra geografía comarcal y regional. Este Museo Etnográfico cuenta hoy con cuatro salas, todas ellas en la primera planta del edificio, y que deben y pueden ser aumentadas -como después se expondrá en la propuesta de mejoras- ante la cantidad de materiales todavía en depósito. La descripción de las salas actualmente en funcionamiento es: a) Sala dedicada a la antigua industria textil sedera requenense, cerámica azulejera, cerámica de vasijas y torno de alfarero; y secciones de herrajes, madera, esparto, y pesas y medidas antiguas. b) Sala destinada a indumentaria: vestidos y trajes típicos, ropas y aditamentos interiores y exteriores, cuadros de exvotos, adminículos personales, confección de encajes y puntillas, historia del peinado femenino, imaginería religiosa; todo ello colocado y expuesto cronológica y artísticamente en varias vitrinas centrales y murales. c) Sala dedicada a comedor-cocina de épocas pasadas en el ámbito campesino, con sus correspondientes utensilios y partes: chimenea, horno, cenicero, vasares, lozas, vasijas, muebles, objetos de cocina y comedor, despensa con todos sus útiles y herramientas, poyos laterales, etc., etc. d) Sala de dormitorios mostrando la evolución a través del tiempo del mobiliario íntimo de cualquier habitación de este tipo en los tiempos pasados; se añade a esta sala -que cuenta con cuatro compartimentos- todo un típico muestrario de útiles de labranza, vendimia, siega, trilla, arreos de caballerías, matanza del cerdo, apicultura, caza, cultivo del azafrán, del olivo, la vid y los cereales, y otros objetos interesantes. Creemos, sinceramente, que esta Sección de etnografía es el intento más logrado -en esta faceta museística- de toda la Comunidad Valenciana; digno de que se cuide y aumente con otras aportaciones -ya preparadas- en el momento se vean ultimadas las obras de ampliación ya estudiadas y en trance de realizar. Como ya se ha dicho anteriormente, esta Sección es dirigida y organizada por don Fermín Pardo Pardo, con las colaboraciones ya citadas, y con otras más de amantes y estudiosos del Museo, tales como Andrés García, Francisco Javier Yeves y Rafael Ochando, médico requenense, y decidido entusiasta de todas las manifestaciones museísticas de nuestro edificio. d) Museo de Historia, Diplomática y Documentación: Recientemente creada esta Sección, provisionalmente ubicada en el claustro del edificio, y pendiente de traslado a una sala de las que se proyectan en el plan de ampliación y mejoras, tiene por objeto la exposición al público de una importante recopilación en fotocopias de documentos históricos, cuyos originales forman parte del Archivo Municipal y otras colecciones particulares. Se ha logrado disponer, con esta finalidad, de más de 200 documentos que, ordenados cronológicamente en paneles murales, reflejan el pasado histórico de Requena y su comarca, desde el siglo XIV hasta comienzos del actual siglo XX: vicisitudes, hechos, pragmáticas y cartas reales, y una importante muestra de protocolos de concordias, pleitos, privilegios, fueros, listas de precios, documentos sobre milicia, escuelas, etc., y especialmente fotocopias de la Carta Puebla dada a Requena por Alfonso X el Sabio, y las sucesivas confirmaciones reales de la misma. También se ha incorporado a esta documentación un muestrario de fotocopias de los periódicos y publicaciones locales y comarcales de principios de nuestro siglo. Es una notable contribución para el estudio de la historia de Requena y su territorio de influencia, su desarrollo económico, social y cultural, sus avatares, trabajos y logros; en suma, la lucha por su libertad y engrandecimiento contribuyendo con tesón y esfuerzo a la creación de un nombre y un prestigio merecidos en el contexto del Estado y las Comunidades actuales. Es indudable que esta Sección puede ser renovada y mejorada con nuevas aportaciones, ya que el Archivo de Requena ofrece posibilidades para ello, tanto en estudios monográficos como en el general desenvolvimiento de la historia. Pero la aportación ya realizada es de notabilísima importancia, y es de agradecer la gran labor realizada en su consecución por el catedrático de Historia del Instituto de Bachillerato de Requena, don José Luis Hortelano Iranzo, así como por el equipo colaborador, mereciendo señalar el trabajo realizado por doña Carmen Tenas Pérez, don Fermín Pardo y el propio Director del Museo, don Feliciano A. Yeves Descalzo, tanto en la búsqueda de documentos como en su ordenación y práctica colocación; significando que cada documento lleva anexo un resumen explicativo que aclara al público el contexto de cada documento, la mayoría de ellos en escritura ilegible para cualquier persona profana en Paleografía. Esta Sección podría enriquecerse todavía más, y así debe hacerse cuando se cuente con sala especial incluida en el plan de mejoras y ampliaciones, con banderas, estandartes, escudos, armería antigua, e imaginería religiosa, cuyos materiales existen y pueden adquirirse a este efecto exclusivo. e) Museo de Pintura: Iniciado en 1981 con la idea de recoger y exponer obras pictóricas y escultóricas de los artistas requenenses de todos los tiempos, cuenta hoy con dos salas instaladas y adecuadas convenientemente en el piso superior del edificio Museo. Una de estas salas se destina a obras de pintores locales, comarcales foráneos, cuya fama y consagración sean de dominio público. La segunda sala se creó para ofrecer un muestrario ,pictórico de artistas locales actuales, y que podrá ser renovado periódica o temporalmente por los propios artistas, sirviendo como de exposición permanente o circunstancial con motivo de fiestas, certámenes u organización de manifestaciones de este tipo. Dada la dificultad que entraña la búsqueda, recogida y adquisición de cuadros objeto de museo, esta Sección no quedará completa hasta pasado algún tiempo. Hoy se cuenta con dos antiguos bocetos o dibujos de Sorolla, fechados y firmados en 1884, algunos cuadros de pintores que dieron fama a Requena en este sentido: Elías García, Martínez Checa, Juan Masiá, así como de otros pintores actuales: Sánchez Domingo, Massip, Juan Arenas, García Masiá, García Larrea, Antonio Villanueva, Jacinto Andrés, Mª Carmen Pérez, Mª Carmen Navarro, José Argilés, Nicolás Ortiz, Regina Cría, José Serrano, Carmen Bauset, Manuel López Andrés, Mª C. Berenguer, etc., con un total de unos cincuenta cuadros hasta la fecha. Dirigen y cuidan esta Sección los artistas y colaboradores siguientes: don Eliseo Viana Caja, don Nicolás Ortiz, don Jacinto Andrés y don Manuel López. Anualmente se organizan exposiciones de pintura en estas dos salas del Museo, entre artistas locales y los que vienen solicitándolo procedentes de otros lugares de nuestra Comunidad. Ello facilita nuestra labor de adquisición de obras, ya que cada expositor hace entrega de uno de sus cuadros para ir enriqueciendo el fondo artístico del Museo. f) Museo de Ciencias Naturales: De reciente creación. a partir de 1982, se halla esta Sección instalada en dos salas recayentes al claustro, con la pretensión -que ya se ha logrado- de recoger y exponer en Vitrinas, armarios, paneles y otros elementos, una amplia manifestación de la riqueza naturalista de nuestra zona, tanto en paleontología como en mineralogía, botánica y zoología. Constituye este Museo, dentro de las naturales limitaciones de espacio, el fundamento para un estudio profundo y diversificado -aunque en muchas facetas no podrá ser nunca exhaustivo- de los minerales, fósiles, plantas y animales que la Naturaleza nos ofrece pródiga y generosa en esta comarca natural. Hay que resaltar las aportaciones del coleccionismo particular de varios de sus organizadores en todos los materiales expuestos, quienes los han cedido al Museo con altruismo digno de encomio; y otras piezas han sido recogidas y donadas por particulares. En la sala 1ª hay expuesto un armario con los minerales más corrientes y característicos de la zona; un hábitat simulado para peces y especies acuáticas; todas las aves rapaces nocturnas disecadas, las gallináceas comarcales, palomas, cucos, familia de golondrinas, un hábitat con las aves acuáticas corrientes y de paso por esta zona, una buitrera con buitres y alimoche, un conjunto de murciélagos, otro de abejarucos, los estorninos comunes de la comarca, y en sección especial toda la familia de los córvidos. Cabe destacar en esta sección la aportación de mamíferos, desde el jabalí hasta el zorro, pasando por todo un conjunto de alimañas y mamíferos salvajes. En la sala 2ª se exponen: una vitrina central con la gran riqueza paleontológica de nuestra zona -fósiles de todas las edades geológicas-, un hábitat con casi todos los ejemplares de la familia de rapaces diurnas; una sección de ornitología común en la comarca; unos 50 ejemplares de la flora más característica de nuestros secanos, riberas y baldíos. Todo ello completado con paneles educativos e ilustrativos sobre la gran riqueza naturalista existente en esta natural demarcación. Hay que hacer constar que este Museo constituye una pieza fundamental en el conjunto del edificio, por su amenidad, su función educativa, su valor didáctico, su ejemplaridad de divulgación y fomento del amor a la Naturaleza y su conservación a través de su mejor conocimiento; todo ello expuesto de forma sistemática, catalogada y explicada a toda clase de públicos. Y el importantísimo detalle de constituir una ayuda eficaz a I.C.O.N.A. a través de sus recomendaciones, significando que todo lo expuesto en esta Sección -y muy especialmente en lo que se refiere a especies protegidas- ha sido puesto en conocimiento previo de las autoridades en esta materia, quien conoce y reconoce el alto valor educativo e instructivo que ofrece y el énfasis en recordar el amor y protección que la Naturaleza merece, y que hoy peligra más que nunca. Como complemento de esta Sección existe una exposición de fotografías con exploraciones de simas y cuevas a cargo de un grupo de aficionados espeleólogos, así como también de un apartado de cartografía geológica de España y de la Comarca. Todo este ingente trabajo jamás hubiera podido ser realidad a no ser por el concurso de sus organizadores, naturalistas aficionados, pero con el rigor científico suficiente para ello: don Antonio Yeves Ochando, don Laureano Martínez Torres, don José Luis Rubio Guaita y doña Mª Luisa Ochando Claramunt, a más de otros colaboradores entusiastas de esta simpática y amena sección, que pone una impronta de singularidad y simpatía en todo el conjunto museístico del edificio. A. F. YEVES
(Publicado en El Trullo de Julio de 1986) |
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