(Palabras del Presidente de la X X X I X Fiesta de la Vendimia)

     Como ya es costumbre, sirva la primera página de nuestra revista EL TRULLO de salutación y ofrecimiento.

     Como Presidente de la XXXIX Fiesta Vendimial, la manifestación festiva más genuina y representativa de Requena, quiero dirigirme a todos en un abierto y emocionado saludo de presentación. Me dirijo a todo el pueblo requenense y también a todos los que desde otras tierras nos siguen con amor e ilusión, porque nos estiman y aprecian todo lo que respira y vive en olor de «requenidad». Y tras este saludo, que no quiere ser protocolario, sino emotivo y cordial, porque nace de lo más hondo de mi ser, quiero aprovechar la ocasión para ponerme a la entera disposición de Requena y de nuestra Fiesta, para dar fe y cuenta del espíritu que me anima y sustenta, y que deseo probar fehacientemente en el transcurso del año y, sobre todo, al final, cuando la verdad de la Fiesta se hace patente y cuando se demuestra si el trabajo e ilusión de todo un año han fructificado.

     La responsabilidades mucha, el cargo obliga mucho, y la carga debe ser pesada. Pero para todo ello, yo como Presidente, y todo el magnífico equipo de colaboradores de mi Comisión Central y Comisiones de Barrio, estamos dispuestos a brindar alegría, satisfacción e ilusión; hemos iniciado ya la nueva andadura de la fiesta, y deseamos llevarla a buen término.

     Muchas gracias a todos por la atención que se ha tenido en mi nombramiento, y declarando abierta y francamente mi promesa de servicio a la Fiesta y a Requena, juntamente con mis colaboradores, nuevamente saludamos y nos ofrecemos incondicionalmente.

     Pero también rogamos la colaboración y ayuda de todo el pueblo, sin cuyo concurso jamás podrá celebrarse adecuada y felizmente nuestra simpática y singular fiesta.

     Nosotros trataremos de justificar la confianza que se nos ha brindado, porque Requena y nuestra Fiesta bien Io merecen. Ojalá y al final de nuestra etapa, cuando las últimas llamas del monumento vendimial se apaguen, podamos dormir en paz, con la tranquilidad que da el saber que se ha cumplido con una obligación voluntariamente asumida, difícil por su complejidad, pero justa y noble como todas las causas nobles de nuestra Requena.

Requena, diciembre de 1985.

EDUARDO PARDO MOYA

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1985)