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Como en la mayor parte de las cosas de la vida los «Creadores», son absorbidos por la Obra misma quedando inmersos en lo creado, desaparecen; y de vez en cuando en la parafernalia de «La Subasta del Prestigio» unos y otros pujaron por redescubrir el hermoso sueño en que se halla obra y creador; y de este modo en una -metamorfosis carnavalesca provocada-, trataron de admirarle del espíritu de la obra, aproximáronse y disfrazáronse con sus galas y ante un pueblo de ojos inocentes intentaron hacer les creer con discursos malavares que ellos mismos son el obrero, la obra y el creador -bien pensante-. Y el pueblo, que duerme la plácida siesta de saberse señor y dueño de su propio momento se olvidará de despertar. Lo convocaron y asistirá a la representación de méritos donde se le hará difícil discernir «quién es quién» ya que vestirán la misma piel con diseño parecido, usando frases hechas adornadas con hojarasca seca; intentarán convencer que su producto, es consecuencia del amor de un artesano. Otros habrá, que de su dádiva harán la ostentación más sublime, y disfrazándola con la inmaculada faz de la humildad tratarán de ser -porque no podrán aspirar a más-, un padrastro que a bien quiere estar con los hijos. ¡¡¡Ya está bien!!! Dejad que el pueblo sea Pueblo y su fiesta la Fiesta. Decía Ortega y Gasset en su « Tratado de Esfuerzo» en boca de Carlos V y Felipe II; que oído su pueblo en confesión dijeron en delirio de franqueza:«Nosotros no entendemos claramente esas preocupaciones a cuyo servicio y fomento se dedican otros hombres. No queremos ser sabios, ni ser íntimamente religiosos; no queremos ser justos, y menos que nada nos pide el corazón prudencia. Sólo queremos ser grandes». Hagamos grande la Fiesta. Trepemos las más altas cumbres con el nombre de Requena, sin excepciones; y una vez encaramados todos en lo más alto, contemplemos orgullosos el patrimonio de tener la más grande de las fiestas, dejando de una vez por todas la "Subasta del Prestigio Prestado» allí en el lugar de donde proceda.
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| Manuel López Andrés
(Publicado en El Trullo de Junio de 1987) |