Querido amigo:

     Eres, como yo, hijo de Requena; nos hermana nuestra común filiación; nuestros sentimientos hacia la tierra que nos vio nacer son idénticos y por ello estoy seguro de . que me vas a entender enseguida.

      ¿A que estás enamorado de la estructura urbana de la ciudad y de sus paisajes campestres? ¿A que estás muy a gusto en tu piel de requenense, con lo positivo y lo negativo de nuestro carácter? ¿A que te sientes complacido con el funcionamiento de muchas de nuestras instituciones locales? ¿A que te enorgullece enormemente que Requena suene bien más allá de nuestras fronteras? ¿A que te sabe a gloria tener una necesidad, que ha de ser atendida o resuelta fuera de Requena, y encontrar como por obra de encantamiento un requenense que te ayuda? Pues bien, esa complacencia por lo nuestro, el legítimo orgullo que exhibimos cuando Requena triunfa es obra de la solidaridad de todos, pero alguien o muchos son los directos responsables de que se añada un nuevo laurel al denso y brillante historial de nuestro pueblo. Y es de justicia que lo destaquemos y que, de algún modo, lo agradezcamos.

     El Trullo, la revista gráfica de la Fiesta de la Vendimia, que acoge sin reservas todo lo que va dirigido a la exaltación de Requena, me permite poner sobre el tapete la labor formidable que está realizando en favor de la cultura la Sociedad Musical Santa Cecilia de Requena. Y no juzgo procedente, por el momento, significar esta labor en una o unas personas determinadas, aunque las hay y creo que en su día deberán salir a la luz pública, ni me dejo impresionar por el éxito recientemente obtenido por nuestra Banda de Música, pese a haberle dado a Requena más publicidad que otras muchas gestas pasadas. Se trata de la labor de cada día en la Escuela Municipal de Música, a la que tiene acceso gratuito cualquier persona que lo desee, y en la que más de 250 personas jóvenes ocupan su tiempo cultivándose en la técnica y el arte musicales, al propio tiempo que se apartan de tanta corrupción como tienta hoya la juventud. Se trata del trabajo, intuido pero escasamente conocido, del Director y músicos de nuestra Banda, quienes durante muchas horas de muchísimos días del año ocupan su tiempo, que tienen bien ganado para el descanso, en dominar las dificultades de ejecución de muchas obras musicales, sin otra aspiración que el recreo en su propia creación musical y la satisfacción de compartirlo con el público que periódicamente asiste a los conciertos. Se trata de que una buena parte de los requenenses es aficionada a la música y anhela cultivarse en la deliciosa escucha de obras musicales, que por conocidas gustan o por desconocidas interesan como un enriquecimiento cultural. Se trata de que, cuando Director, músicos y afición nos proponemos una meta exigente y responsable, y se culmina con éxito, como hasta ahora ha venido siendo la norma, se conquista la admiración, el aplauso y el respeto de una institución que es de Requena y que a Requena enaltece dentro y fuera de casa.

 

 
 

 
   

     Por todo ello, querido amigo y convecino que me lees, te lanzo la idea, que deseo que medites y asimiles, de que Requena, el pueblo llano de Requena, con o sin formalidades oficiales, tribute un homenaje de admiración y gratitud a la Sociedad Musical Santa Cecilia de nuestra ciudad, como el principio y el estímulo que debe acompañar a otras instituciones requenenses con quienes, en el futuro, debe hacerse lo propio.

     Te saluda afectuosamente tu buen amigo

PRAXEDES GIL-OROZCO RODA

 

(Publicado en El Trullo de Junio de 1987)