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| En los comienzos del año 1889 (hace exactamente un siglo) el censo de pobladores de Requena era de 7.642 habitantes en la ciudad y de 6.815 entre todas sus aldeas, haciendo un total de 14.457 habitantes en todo el Municipio. Se observó en este censo una cierta disminución, de habitantes en la capitalidad y algún aumento en las aldeas, comparándolo con el de años anteriores.
En el mes de enero de 1889, ante las muchas reclamaciones y protestas de los viticultores, la Real Sociedad Económica de Amigos del País, de Valencia, tomó la iniciativa de elevar al Gobierno de la nación una fuerte protesta por la desacertada Ley de Alcoholes, pues hasta se llegaron a importar vinos italianos, perjudicando así tanto a cosecheros como al comercio con Francia que se negaba a importar vinos españoles y concretamente valencianos. Requena se sumó totalmente a estas reclamaciones contra aquella funesta ley, originando una fuerte conmoción socio-económica que obligó al Gobierno a dejarla sin efecto; este conflicto vinatero cesó en febrero.
Un año antes, en 1888, murió en Requena el famoso médico e insigne hidrólogo, D. Joaquín Fernández López, (hermano de D. Anselmo Fernández, gran Alcalde) y que, llevado de su acendrado amor a Requena, escribió y publicó un curioso opúsculo médico titulado "Investigaciones hidro1ógicas sobre los manantiales minero-medicinales de la ciudad de Requena, en la provincia de Cuenca"; y es que esta obra se editó precisamente el año 1.851, célebre en los anales requenenses y comarcanos por haberse incorporado a Valencia en junio de dicho año. La muerte del insigne médico fue muy sentida en Requena, tanto por la fama de su sapiencia como por su don de gentes y amor a su tierra natal.
En el año 1899, el patricio e hidalgo requenense D. Enrique Herrero y Moral encomendó a la Imprenta de Manuel Alufre, de Valencia, la publicación de su "Historia de las tres veces Muy Leal, dos veces Muy Noble, y Fidelísima ciudad real de Requena, que comprende desde la más remota antigüedad hasta nuestros días", y que terminó de editarse al año siguiente. Ni que decir tiene que, visto el título, así se comprende la fantástica imaginación del buen hidalgo requenense, quien no vacila en colocar a Requena en el mismo paraíso y en glorificarla hasta límites de insospechada excelsitud. Es indudable que hace un siglo las inquietudes culturales y políticas se exponían, no solamente en reuniones y tertulias sino a través de la palabra escrita. Ya hacía algunos años que los prohombres de la política y los defensores de la idea progresista habían volcado sus saberes y sus vehemencias en la prensa periódica, generalmente semanal o mensual, que ya desde mediados del siglo XIX había aparecido en Requena: así "El Látigo", en 1849; "El tío Garrote", en 1852; "El miliciano", en 1854; "El Clarín", en 1876; pero concretamente en 1889 se publicó o empezó a publicarse un periódico humorístico titulado "Sancho Panza", y que tuvo efímera vida, aunque volvió a aparecer en 1894 con el mismo título en su segunda época. Y nos referimos a ello recordando ahora el centenario de aquel famoso periodiquillo que llevaba con gracia y humor al intelecto y a la clase media requenense la savia y el vigor de un juvenil aire y empuje en pro de la libertad y del progreso.
Pero lo que tuvo enorme importancia en nuestra tierra, Requena y toda su comarca, precisa y concretamente en aquel año 1889, fue el comienzo de una labor vitivinícola de trascendencia manifiesta: nos referimos a la lucha contra el mildíu. Y aquello sucedió así. En la Memoria de la Granja-Escuela Experimental de Valencia sobre los trabajos ejecutados por la misma en los años 1888-1889, su ingeniero director informa y escribe: "El término de Requena es sin duda el centro productor vitícola más importante de la provincia... El terreno pertenece en su mayor parte al sistema cuaternario o de acarreo moderno..., de calizas o margas más o menos rojizas, siendo por ello el suelo suelto, permeable, de color oscuro o rojizo y fácil de labrar, y su superficie algo accidentada. Abundantes fuentes permiten dedicar al riego una parte nada despreciable de las tierras inmediatas al pueblo y el resto es de secano. En este se cultiva casi exclusivamente la vid... Diferentes ensayos se han comenzado en este término pero la desgracia que tuvimos de perder al distinguido agricultor D. Andrés González encargado por el Sindicato vinícola de dichos campos, como presidente que era de tan importante asociación, no permitió concluirlos con toda escrupulosidad. Los ensayos que se principiaron el año último (1888) fueron: de abonos para el cultivo de patatas; de variedades de las mismas; de abonos para el de la vid; de siembras de algunas variedades de semilla de vid americana y plantación de sarmientos Riparia; de tratamientos de viñedos para combatir el mildew y el tratamiento para atacar a la pyral". Como se puede observar, ya en 1888 y 1889 existía un Sindicato Vinícola en Requena con su campo de experiencias. Era un preludio o anticipo de lo que después serían realidad dos grandes logros socio-económicos: el Cooperativismo Requenense y la Estación de Viticultura y Enología. El tema de la vid y del vino, que no muchos años después sería definitivo y de capital importancia, adquiría ya por entonces visos de inquietud y preocupación ante las plagas a que se vería expuesto, y muy especialmente en lo que se refiere al mildíu. Y ello se explica porque la misma Memoria antedicha (de la Granja Escuela Experimental de Valencia) cita como trabajos extraordinarios uno de excepcional importancia: el reconocimiento de los viñedos atacados por el "mildew" en la provincia de Valencia, detallándolo así. "La enfermedad del mildew que tan duramente atacó los viñedos de algunos pueblos de la provincia durante el verano de 1888, dio lugar a una orden superior que disponía practicásemos una visita a los términos invadidos. El primer término que visitamos fue el de Requena; sus viñedos estaban totalmente invadidos por el mildew, habiendo algunos campos sumamente castigados en las diferentes partidas que tuvimos ocasión de recorrer. En dicho pueblo creímos oportuno dar una conferencia sobre la mencionada enfermedad y modo práctico de combatirla, llevando sobre el terreno algunos ensayos de tratamiento que fueron presenciados por numeroso público deseoso de conocer el medio de combatir tan terrible enemigo. Fueron también objeto de nuestro reconocimiento los pueblos de Utiel, Fuenterrobles, Camporrobles, Villargordo, Venta del Moro y Caudete, en cuyos viñedos la enfermedad había causado estragos. En cada uno de ellos se dio su correspondiente conferencia seguida del ensayo práctico en el campo... En todos los pueblos sirvió la visita de provechosa enseñanza para el año siguiente, 1889, en el que se sulfataron a tiempo los viñedos consiguiendo cortar los efectos del mildew". Todo ello demuestra que nuestros esforzados antepasados labradores de hace un siglo tuvieron que sufrir, además de las terribles epidemias del cólera (que en 1885 causaron más de un millar de muertos en nuestra comarca), la invasión del desolador mildíu, amén de otras desgracias en tormentas, granizos, nevascos y pedriscos. Según se recordaba muchos años después, la nevada del 29 de enero de 1888 fue de las que hace época.
Y como colofón negro de sufrimientos resultó que a finales del año 1889 apareció la epidemia de "influenza o grippe" que rápidamente recorría toda Europa, recibiendo aquí el nombre de "dengue o trancazo", y que ocasionó numerosas víctimas. Y terminamos con las desgracias suponiendo que también hace un siglo las gentes se divertían a su modo y manera en bailes, saraos y tertulias, celebrando sus festejos patronales y costumbristas, y echando filosóficamente al coleto y a la espalda aquello de que "a quien Dios se, la dé, San Pedro se la bendiga". Porque a sufridos, tesonudos y animosos nadie ganó a nuestros antepasados. Requena, Julio de 1989
(Publicado en El Trullo de Agosto de 1989) |