"REQUENA": Eres palabra que potencia

el abolengo innato vinatero

de estos predios de fuste lagarero

crecidos al amparo de tu esencia.

 

Es hijo del esmero y de la ciencia

y no precisa de otro pregonero

que tu timbre y baldón, que es compañero

del galardón de vuestra antigua herencia.

 

Mares de cepas, islas que cultiva

en rancia tradición tu casta uvera

que alienta la esperanza que reaviva

 

la justa fama de alta cosechera

al recreo en la médula festiva

de tu alfoz de raigambre sarmentera

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     Símbolo de la fuerza en trazo leve,

VINO, fonema de sin par renombre,

apreciada palabra para el hombre,

magnitud contenida en pieza breve.

 

VINO, palanca que al planeta mueve,

si es "VINO DE REQUENA", no os asombre

que al pronunciar la gala de su nombre

mi acento en su pureza se renueve.

 

Equilibrio de aroma y de tanino,

prodigio singular del artesano

que asume como don de su destino

 

obrar ese milagro cotidiano

transustanciando uva en rico vino

requenense de rango soberano.

 

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Mi pupila entre cientos te conoce,

piedra preciosa de matiz brillante,

¡deja, Requena, que a tus vinos cante

pues mi garganta bien les reconoce!

 

¡Deja, rosado, que tu néctar roce

mi vista con tu tónica arrogante,

mi paladar con tu sabor fragante

y que mi olfato tu perfume goce

 

Os ofrenda mi lira sus cantares

al viñador que por la vid trabaja

y enaltecer el ritual de los lagares

 

y a este vino que estando en la tinaja

mereciera llegarse a los altares

donde la gloria de la altura baja.

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     Campiña de Requena, bello manto

para elevar tu copa licorera,

tu ancestral condición de vinarera

me inspira la tonada que te canto.

 

Reina del vino, cenital del llanto

del fruto de la vid; gran cosechera;

en tus rampas extensas, de solera,

se cierne de las vides el encanto.

 

El alma goza sin pagar entrada

ante el diorama de esta gran bodega

de Requena, que es dueña de la uvada

 

más agregia que dio tierra labriega

donde cobra esperanzas la mirada

y en su grandiosidad todo se anega.

 

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     Me envuelve entre tus redes el olor

de aromas tenues de uva malherida,

en Requena inmolada a ser bebida

para olvidar las penas del amor.

 

Recipiente de caldos tricolor

ambrosía del mundo apetecida,

morada de las musas preferida,

altar para el olfato y el sabor.

 

Hoy mis acentos sobre ti se escancian

en extensas riadas de ternura,

mis verbos en tu honor se transustancian

 

en surcos de acendrada galanura

y mis ojos, Requena, no se sacian

más que en tu néctar de mirada pura

 

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     No sabes cuánto tengo deseado

contemplar tus viñedos largamente,

cruzar miradas con tu mar ingente

de vides, tu solar fortificado...

 

que en Requena te sientes más amado

y con sólo un traguillo de aguardiente

es el don del amor más elocuente

y te despiertas más enamorado

 

para mirar el cielo que, sumiso,

te pide una lección de enología...;

¡gracias doy a mi suerte porque quiso

 

mostrarme este vergel de fantasía

de rango vinatero, paraíso

del vino de más alta nombradía...

 

Al degustarte cumplo mis anhelos

¡oh, emperador de caldos valencianos!

¡Salud, a vuestros múltiples desvelos

 

por el vino que forjan vuestras manos,

que con él brindaremos a los cielos

por la PAZ y el AMOR de los humanos!

 

 

Autora: EUMELIA SANZ VACA

-Valladolid-

 

 

(Publicado en El Trullo de Junio de 1990)