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En castellano vidueño y viduño; en gallego vide y videira; en catalán cep, raimera, vinya; en vascuence mats, maats, ardanza, malsondo. La silvestre es labrusca, parriza y parrucha en castellano; videira silvestre en gallego; en catalán Ilambrusquer y en vascuence basamats, sasimats, txorimats. No es necesario describir la vid, que todo el mundo conoce, ni su fruto, la uva, tan apreciada en todo el mundo. Tan apreciados ambos que su cultivo ha generado infinidad de variedades. Sólo en Europa se cultivan unas 500 y en el mundo sobre 4000. Igualmente, existe silvestre o asilvestrada. Se supone originaria del Cáucaso, riberas del Mar Negro y más al Oriente. De las virtudes de la uva y del vino más vale no escribir para no estropearlo. Tanto bueno contienen y proporcionan al hombre como alimento, alegría, fuerza y vigor y tantas cosas. Y no hará falta añadir que, si el vino hace daño alguna vez es a quien no sabe beberlo. Sentencias y refranes sobre él los haya millones. Vaya sólo uno de muestra: "Caldo de parra, mejor que el de gallina". Como medicinal, el vino es el mejor tónico aperitivo; el alcohol que de él se obtiene sirve de base a muchísimas tinturas medicinales y el vinagre otro mucho da de sí. Pero existen otras virtudes terapéuticas en la vid, en las que queremos detenernos. El agua de cepas, que es un líquido que mana de los sarmientos en marzo, es un gran remedio contra las irritaciones y manchas de la piel y en las inflamaciones de los ojos. Los pámpanos son astringentes (contienen tanino) y más los de las uvas tintas. La misma virtud tiene el vino tinto, unos tintos más que otros, de acuerdo con su contenido en tanino. Por lo mismo previene resfriados, gripes y demás enfermedades de las vías respiratorias. El agraz o uva inmadura es refrescante; el mosto sin fermentar, laxante; las pasas, pectorales; el vino, tónico, y el vinagre, refrescante. Otros remedios procedentes de la vid son los siguientes. El cocimiento de las hojas cura las diarreas y, más concentrado, los sabañones. Las hojas reducidas a polvo y aspiradas por la nariz, corta las hemorragias nasales. El mismo polvo de las hojas de la vid con mejorana y fumaria en tisana, corta las hemorragias uterinas. El orujo que se saca de las prensas cura dolores reumáticos y artritismo. Y en cada tierra de vino existen recetas populares y acreditadas que remedian muchos males, pues la vid es, sin duda alguna, una de las plantas más ricas por la diversidad de productos a que da origen. Sobre el mismo vino, ese que se cría en cientos y miles de bodegas de todo el país, no es necesario que se haga panegírico, pues cada uno de ellos se vale por sí mismo para acreditarse. En América Latina es muy popular la cura de uvas, que también se suele practicar en España, y que es útil en la obesidad, artritismo, enfermedades del estómago, hígado y bazo. (Extraído del "Diccionario de las plantas medicinales" de Manuel María)
(Publicado en El Trullo de Junio de 1991) |