El día 9 de mayo de 1914, Requena recibió la visita de Su Alteza Real y Serenísima Dona Paz de Borbón a quien acompañaba su hija la Princesa Doña María del Pilar.

     Alguien dijo que tan egregias visitantes cruzarían las calles de la Ciudad, sin detenerse siquiera; pero contrariamente a lo pronosticado por aquellos agoreros, Dona Paz llegó hasta los umbrales de la puerta de nuestra Casa Consistorial, a los acordes de la Marcha Real ejecutados por la banda de música que allí estaba al efecto.

     Su Alteza Real la Infanta Doña Paz, era hermana del Rey D. Alfonso XII (bisabuelo del actual Rey D. Juan Carlos). Esta ilustre dama estaba casada con el Príncipe de Babiera, que además era un reputado médico de relieve internacional.

     Ya en la Sala Capitular, fueron recibidas por el Alcalde y Concejales; Juez de Primera Instancia, D. Francisco Monterde, Juez Municipal D. José García, Arcipreste D. Cayo Chamon, Capitán de la Guardia Civil y otras personalidades de relieve en nuestra Ciudad.

     Hago un paréntesis para referir que D. Francisco Monterde Pastor, entonces Juez de Primera Instancia de este Partido, demostró en diferentes ocasiones su gran amor a Requena, como lo demuestra el ser autor de la letra y música del Himno a Requena escrito en el año 1918. Hasta su retiro de la Judicatura producido por imperativo de edad, ejerció hasta hace pocos años el elevado cargo de Presidente de la Audiencia Territorial de Valencia.

     El notario y publicista D. Enrique Tormo y BaIlester, entregó a la Infanta, tras breve salutación, unos estudios pedagógicos que fueron agradecidos muy efusivamente por tan egregia visitante.

     Fueron obsequiadas la Infanta y su hija la Princesa de Babiera, con hermosos ramos de flores, ofrecidos por las distinguidas señoritas, Viana, Cánovas, González, Pi, Villora, Montés, Ruiz y Ramos.

     Tanto la Infanta Doña Paz como su hija la Princesa María del Pilar, agradecieron muy complacidas tan delicado obsequio.

     Luego de cumplidos elogios por parte de tan nobles damas por el respetuoso recibimiento que se les dispensaba, besaron la famosa enseña de la Ciudad.

     Se fueron en su automóvil a los acordes de la Marcha Real y los aplausos del público que llenaba la Plaza Consistorial.

     Se publicaba por aquellas fechas un semanario local titulado: "El Distrito", Este semanario comentaba con bellas frases y encendidos elogios esta visita.

     Doña Paz residía desde su matrimonio en Alemania y concretamente en la ciudad de Munich; ella y su esposo eran mecenas de una hermosa obra social llamada "Pedagogium", para favorecer a los hijos de obreros emigrantes españoles, en aquel país.

     El comentarista de "El Distrito", formulaba un ruego dirigido a tan altos personajes que me atrevo a calificar de ingenuo, ya que este comentarista debía suponer que la Infanta tenía gran influencia en las altas esferas de Alemania, pues decía así:

     "Acordaos Princesas de esta Comarca, que comienza a desbastar la filoxera, lleva sus vinos a la poderosa Alemania y que Alemania al aumentar sus tarifas a nuestros caldos, nos cierra y mata en flor la esperanza de poder reconstruir la riqueza vinícola. Una insinuación vuestra, adorables princesas en pro de los vinos españoles, quizá lograra más éxito que las almibaradas notas que se elaboran en los recovecos de la diplomacia. Hacedlo y recibid el testimonio de nuestra gratitud inmensa".

     La reseña de la visita que comentamos, terminaba con una poesía escrita por el inspirado poeta Sr. Tormo Ballester que copio a continuación:

No ha nadie, noble Infanta, en nuestra tierra

que deje de mentar vuestras bondades;

ha cundido por pueblos y ciudades

que sois la encarnación de un ideal;

mecenas del famoso "Pedagogiun",

tal ecuanimidad vuestra alma entraña

que rueda vuestro nombre por España

entre acordes del Himno Nacional.

 

Luis García Grau.

 

(Publicado en El Trullo de Junio de 1991)