Amigos Requenenses:

     Con la llegada de las Navidades, es ya tradicional que el presidente de la Fiesta de la Vendimia aproveche estas páginas para dirigirse a Uds.

     En esta ocasión me corresponde a mi hacerlo, y de buen grado, porque además puedo comunicarles los nuevos aires que se imprimen a la Fiesta.

     Con la XLIV Fiesta de la Vendimia se abre una nueva etapa, bien por considerarse una nueva edición, y bien porque aparece un nuevo modelo de organización, que no pretende otra cosa que ensalzar y lograr una Fiesta que se mantenga y supere anualmente, con nuevos formatos y nuevas iniciativas.

     La ilusión es renovada y la finalidad justificada. Hay que tomar fuerzas para lograr una Fiesta de la Vendimia y las sucesivas como todos queremos.

     Y este es un buen momento. En fechas como estas todo nos suena a paz, confraternidad y solidaridad. Estos mismos deseos son los que los requenenses hemos mantenido altos durante todo el año y que se ven desbordados en dos ocasiones: con motivo de las Navidades y con motivo de la Fiesta de la Vendimia.

     ¿Se pueden añadir mejores deseos con motivo de unas fiestas tan entrañables? La respuesta a esta pregunta debe venir de nosotros mismos. En una reflexión personal nos podemos exigir durante todo el año aquello que nos exigimos ahora: Abrir las puertas de nuestras casas, volver a vivir las calles de Requena, cenar o comer con los amigos o retomar la costumbre de conversar sobre las cuestiones de actualidad.

     En buena hora, este número del Trullo aparece en estas fechas que tanto y tan bueno tienen de común con nuestra Fiesta de la Vendimia.

     Sin otro particular, solo me queda desearles Felicidad, Paz y Progreso, de todo corazón, lo que redundará en beneficio del pueblo de Requena y de todos los requenenses.

     Un abrazo.

Alvaro Atienza Navarro

 

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1990)