En una precIara y milenaria ciudad situada al pie de unas colinas que la circundan y junto a un tranquilo pero a veces traicionero río que riega una huerta fertilísima, se yergue con toda su majestuosidad una iglesia de un bello estilo gótico florido, muy admirada por los innumerables turistas de Europa y América que la visitan en peregrinaciones fervorosas.

     Iglesia en la que se venera un Santo, que llamándose San Julián, pasa el tiempo contento y feliz en su esplendoroso altar de oro afiligranado, realizando infinidad de milagros en agradecimiento a la donación simbólica de toda clase de frutos que le hacen, con mucha religiosidad, durante la celebración de las Fiestas Patronales, casi todos sus fieles de la Parroquia.

     Mencionando que casi todos, por haber uno que siendo extremadamente tacaño y olvidándose del conocido refrán que dice a Dios rogando con el mazo dando, no entrega al Santo ni siquiera un ardite de lo mucho que recolecta, pidiéndole eso sí, continuamente, con una hipocresía rayana en un cinismo muy exacerbado, el milagro más estrambótico que cualquiera pueda imaginarse.

     Según así se ha constar en un chiste muy gracioso que me contaron a mí paseando por nuestra anchurosa y kilométrica avenida, el cual yo, en un momento de súbita inspiración conseguí transformarlo por arte de birlibirloque en un soneto, que me ha servido como anillo al dedo, para finalizar, burla burlando, este cuento que parece historia o esta historia que parece cuento:

     Un feligrés por serIo impertinente

acude a un Santo milagroso,

haciéndole con carácter muy ansioso

este ruego de modo persistente:

 

"Santo mío Tú que eres consecuente

como también por siempre generoso.

procura que en momento venturoso

toque a mí Lotería suficiente."

 

     Y el Santo, demostrando ser sincero

harto de la súplica anhelante,

le contesta educado y con esmero:

 

     "Pecador en un todo cicatero

yo, te ayudaría en un instante,

si comprases, los décimos, primero

 

 

Antonio Cámara Fernández

 

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1991)