El título del presente trabajo indica una cierta desconfianza sobre el porvenir que representa la viticultura en nuestra zona, que se puede extender sobre la economía comarcal, debido a la gran influencia que ésta posee (da trabajo de forma directa al 30% de la población e indirectamente a casi el 80% de la actividad económica).

     La situación de la economía vitícola es claramente regresiva, debido a que los ingresos generales por el precio de las uvas en los últimos años no permiten cubrir los costos del cultivo. Según un estudio económico financiero reciente (1991), la tasa de rendimiento interno (T. l. R.), de una hectárea de viñedo de la variedad Bobal con cultivo tradicional es del 6.30%, partiendo de un precio de uva muy optimista (30 ptas/kg).

     Ante el problema expuesto, nos proponemos en este estudio una exposición general de los datos existentes, con la finalidad de tomando éstos como punto de partida indicar las posibles soluciones para paliar la grave situación económica que bajo nuestro punto de vista atraviesa la comarca.

     Como datos importantes a tener en cuenta se parten los siguientes:

- Estructura del viñedo existente.

- Estructura de las bodegas de elaboración y crianza.

- Estructura de la comercialización.

1.- ESTRUCTURA DEL VIÑEDO EXISTENTE

     Según el Catastro Vitícola, realizado en 1.975, la mayor parte del viñedo comarcal es muy viejo (más de 50 años), estos datos también han sido corroborados en un trabajo posterior en 1.985 (Caballero y otros), los cuales sitúan la edad media del viñedo entre 43 y 49 años dependiendo del municipio.

     Otro dato importante es la estructura de las parcelas, siendo la parcela media de 0.67 hectáreas, que apenas ha tenido variación desde 1.930. En la distribución de las parcelas existen dos grandes grupos, uno que representa el 29%, que son las comprendidas entre 0.25 0.50 has, y otro, mayor de una hectárea, con un 17%.

     Los datos expuestos indican que estamos en un cultivo que difícilmente se puede rentabilizar de no realizar cambios importantes.

     A continuación se indica la distribución por variedades existentes en la comarca, en este caso se han utilizado dos fuentes de datos diferentes (Catastro Vitícola y Consejo Regulador de Denominación de Origen Utiel-Requena). La principal diferencia entre ambas consiste en que los valores del Consejo Regulador son relativos a 1991 y se refieren al viñedo inscrito en dicho organismo y los del Catastro Vitícola son los referidos a la totalidad en 1975, ambos se reflejan en el cuadro siguiente.

 

 
 

 
   

De este cuadro se puede deducir que:

     - La mayor parte de la superficie vitícola de la comarca está inscrita en el Consejo Regulador de Denominación de Origen Utiel-Requena.

     - La variedad predominante en ambos casos es la Bobal representando sobre un 90%.

     - Ha habido un incremento de las variedades consideradas como mejoranitas (Tempranillo y Macabeo) aunque el aumento de éstas es todavía muy pequeño (menos del 7%).

     - Las variedades Planta Nova, Merseguera y Garnacha no presentan variaciones significativas.

2. - ESTRUCTURA DE LA ELABORACIÓN y CRIANZA DE VINOS

     En este apartado se engloban tres conceptos diferenciados, tales como el tipo de propiedad de las bodegas, el uso de las instalaciones y el tipo de tecnología existente.

     En cuanto al tipo de propiedad la elaboración de vinos en forma de Cooperativa-S.A. T, representan más del 91 % y la forma privada y S.A. el resto.

     El uso que poseen las bodegas, según la inscripción de éstas en el Consejo Regulador de D.O. Utiel-Requena es el siguiente:

- Elaboradoras: 46

- Embotelladoras: 23

- Almacenamiento: 14

- Crianza: 12

     Las bodegas que se pueden considerar como elaboradoras en la comarca son 51, pues existen 5 bodegas privadas no inscritas en el Consejo Regulador de D.O.

     Como se ha indicado anteriormente más de 91 % del vino elaborado en la comarca lo es por medio de las cooperativas, sin embargo no sucede lo mismo respecto al vino embotellado en donde la proporción entre cooperativas y privados es próxima al 50% en ambos casos. En cuanto a bodegas de almacenamiento y crianza existe mayor porcentaje de propiedad privada - S.A. que como cooperativa-S.A. T.

     La tecnología existente actualmente en las bodegas de elaboración se puede considerar como media alta, habiéndose realizado grandes inversiones en el último quinquenio (más de mil millones de ptas) principalmente destinadas a instalaciones frigoríficas y depósitos inoxidables.

3. - ESTRUCTURA DE LA COMERCIALIZACIÓN.

     Los datos que exponemos a continuación son referidos a la cosecha 1990 (aunque de forma aproximada)

 

 
    - Producción total de vino: 1.400.000 hl  
    - Vino de mesa: 1.000.000 hl  
    - Vino con D.O.:    400.000 hl  
    - Vino exportado a granel con D.O.:    132.000 hl  
    - Vino embotellado con D.O.:      64.000 hl  
    - Vino exportado embotellado con D.O.:        7.000 hl  
    - Vino consumo interior a granel con D.O.:    197.000 hl  
         
 

     De estos datos se deduce que la mayor parte del vino de la comarca se comercializa como vino de mesa (71.43%).

     Como Denominación de Origen se vende el 28.75% y sólo se embotella el 4.57%.

     Dentro del vino embotellado se puede destacar que se ha realizado un gran avance en cuanto a la comercialización debido a que la venta en botellas de 3/4 l. (las de mayor calidad), representa el 80% del total y las de litro el 20% restante, que es lo inverso a lo que sucedía en años anteriores.

     También se merece destacar que dentro del vino embotellado el61 % es rosado y el 39% tinto, estos porcentajes nos proporcionan una valiosa información sobre la variedad de uva utilizada. Se pueden considerar que en los vinos rosados el 100% de la uva es de la variedad bobal y en los vinos tintos ésta sólo representa el 50%.

     De estos datos se deduce que los litros de vino procedentes de la variedad bobal para embotellado son 5.150.000 y los de las otras uvas 1.248.000, lo cual representa la casi totalidad de éstas.

     Las alternativas posibles a tener en cuenta bajo nuestra óptica son diversas, pues ante un problema tan general no creemos la existencia de una solución única, por lo cual es necesario partir de los datos ya conocidos de las experiencias realizadas hasta la actualidad para el planteamiento de posibles remedios.

     Según lo expuesto anteriormente la viticultura de la zona tiene las siguientes características generales: Viñedo viejo predominantemente de la variedad Bobal con cultivo tradicional en "vaso", de baja productividad, que se debe de forma principal a un precio de venta de las uvas bajo y a un elevado coste de producción (por pequeñas parcelas y difícil mecanización). Estas uvas sirven para elaboraciones de vinos a granel de forma mayoritaria (más del 70% se comercializa como vino de mesa). Las pocas uvas mejorantes (Tempranillo y Macabeo), se usan principalmente para embotellar.

     El resumen general sobre la elaboración de los vinos es que la inmensa mayoría (más del 90%) se realiza de forma cooperativa y se vende a granel. Sin embargo en el vino embotellado existe una parte importante (sobre el 50%), comercializado por empresas privadas.

     También conviene señalar que las grandes inversiones realizadas en instalaciones de bodegas de elaboración en los últimos años no se han correspondido con el incremento del precio del vino obtenido, este dato confirma que la mejora de la calidad obtenida por los vinos apenas ha repercutido en el viticultor.

     Las posibles soluciones a adoptar estarían encaminadas en todos los casos a aumentar la comercialización de vino embotellado de calidad; por lo cual se habrían de adoptar diversas estrategias, aunque todas pensando en este fin.

     Así, en viticultura convendría eliminar las plantaciones marginales, las viejas, las de pequeña superficie y de forma general todas aquellas cuya rentabilidad sea pequeña e instalar explotaciones de mayor superficie que permitan una mejor mecanización y por lo tanto mayor productividad. En terrenos a los que su climatología lo permita (principalmente su pluviometría), sería conveniente introducir tipos de poda apoyados (posible mecanización) y variedades mejorantes reconocidas mundialmente cuya adaptación en la comarca se ha demostrado posible, tales como: Cabernet Sauvignon, Merlot, Semillon y Chardonnay, con el fin de poder poseer una proporción de estos vinos, los cuales bien de forma directa o mezclados con otros de la zona permitan obtener vinos de alta calidad.

     En lugares donde las condiciones pluviométricas no sean tan favorables, se estima conveniente la plantación de otras variedades mejorantes reconocidas por el Consejo Regulador.

     De todas formas, creemos que estas plantaciones que se recomiendan se deben realizar pensando en la venta de que el vino obtenido de ellas sea comercializado como vino embotellado de calidad y teniendo clara la posible estrategia para su venta.

     La misma filosofía se debería aplicar a la mejora de las bodegas, introducir tecnología si va a reportar mayor valor añadido al producto de la misma bodega, de forma que sea rentable.

     En cuanto a comercialización nos inclinamos por el incremento en nuestra zona de inversores privados (nacionales o extranjeros), cuyo fin primordial sea la comercialización de los vinos tanto en el interior como en el exterior (se han instalado cinco nuevas empresas en los dos últimos años), así como también en el aumento de la profesionalidad de los gerentes de las cooperativas, con la finalidad de que éstas posean una agilidad comercial similar a la de las empresas privadas. ...

     Sería interesante, para la producción actual buscar formas de disminuir los excedentes vínicos, que en algún caso, son la elaboración de zumos de uva, debido principalmente a que el consumo de éstos aumenta en contraposición con lo que sucede con el vino.

     Otras alternativas a realizar, aunque tampoco de forma mayoritaria, podrían ser el aumento de los vinos espumosos, bien por los métodos clásicos, como "champenoise", o como cuba cerrada (creemos más adaptado a las cooperativas), o por nuevos sistemas. También sería interesante iniciar líneas de comercialización de nuevos productos derivados de la uva, principalmente bebidas de poca graduación alcohólica, con gas natural y ricos en azúcares, cuya experiencia a nivel de tecnología está totalmente desarrollada.

     Las ideas hasta aquí expuestas creemos que son lo suficientemente realistas para que se puedan llevar a la práctica en un espacio de tiempo no excesivamente largo. Estas estrategias no tienen como finalidad el cambio a corto plazo de la estructura de la viticultura comarcal, pero pueden servir de motor para el cambio de la dinámica de la situación actual.

 

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1991)