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| El refranero español es rico y abundantísimo en senten cias y refranes relativos a las uvas, al viñedo y al vino. Hemos podido recopilar, leer y saborear cerca de setecientos refranes sobre este caso; lo que prueba que, sin duda alguna, el vino y sus excelencias ha estado y sigue estando presente en la vida cotidiana de los españoles, especialmente en el mundo rural. Quizás muchos de estos refranes han perdido su vigencia en el mundo actual, dado que, modos, maneras, utensilios, y labores sobre la vinificación y el cultivo de la vid que aparecen en estas breves sentencias han quedado obsoletos; pero, precisamente por ello no deben olvidarse, ya que encierran una enorme filosofía popular en una lenguaje típico, nacidos del alma del pueblo trabajador y de su lucha diaria en pos de la consecución de aportes necesarios para su supervivencia. Por ello, a continuación se consignan algunos de estos refranes, más o menos elogiosos, pero que se refieren al vino, la salud, la alegría y lo excelente del buen beber y del buen comer:- A las veces, más vale el vino que las heces; y de contino más vale el vino. -Al vino llamamos vino porque del cielo nos vino. -Aunque no sea de Jerez, en siendo vino, bueno es. -Caldo de parras, mejor que el de gallina, y de más sustancia. -Vino enfriado con hielo, vino llovido del cielo. -Vino puro y ajo crudo hacen al hombre agudo. -Fiesta sin vino no vale un comino. -Más abriga el jarro que el zamarro. -En invierno no hay tal abrigo como un vaso de buen vino. -Buen vino cría buena sangre. -La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma. -El vino, poco, puro y a menudo. - El vino cría sangre; la carne, carne; el pan, panza, y ande la danza. -Mozo de vino, mozo como un pino. -A hombre chico y flojo, bebida fuerte. -Maldita la llaga que el vino no sana. -Vino por fuera y vino por dentro, cura todos los males en un momento. -Sea bueno o sea peleón, sin vino no se hace bien la digestión. -Quien come y no bebe, mal digiere. -Come poco a poco, remójalo bien, y te encontrarás retebién. -Comiéndolo con vino, no hace daño ni lo más dañino. - Beber tras caldo de cocina, es dar un golpe a la medicina. -El buen vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre. - Del vino malo, un cuartillo le sienta al hombre como un palo; pero si el vino es bueno, un cuartillo, y de allí al cielo. - Beber buen vino no es desatino; lo que es malo es beber vino malo. -El vino es bueno, y más si es vino bueno. -Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco. -El vino, para los hombres es bueno, y para los niños es veneno. - Por uno que muere de sed, mil mueren de mucho beber. -Quien se entrega en exceso a la bebida, es enemigo de su vida. -Con buen vino y padrenuestros, pasó de los cien años mi abuelo. -El vino es la teta del viejo. -Al hombre viejo, vino tieso y nuevo. -La alegría del vino, al viejo lo hace niño. -Cuando el viejo no pueda beber, la fosa le pueden hacer. -Dijo la vieja al vino: "Yo te perdono el mal que me haces, por lo bien que me sabes". -Los viejos adonde están, quieren más el vino que el pan. -Dice Salomón: "Da vino a los que tienen amargo el corazón". -El buen vino alegra los cinco sentidos: la vista, por el color; el olfato, por el olor; el gusto, por el sabor; el tacto, por lo que agrada coger el vaso; y el oído, en el brindar, por el tintín de los vasos al chocar. -Para quitar pesares no hay como el mosto de los lagares. -El vino tiene estas tres propiedades: que hace dormir, y reír y los colores al rostro salir. -El vino es padre del sueño y padre de la risa. -La alegría del vino hace rey al mendigo. -Alforjas y buen vino hacen llano y corto el camino. - Una buena bota y un buen amigo hacen gustoso el camino. -A quien le echa agua al vino, no debieron echársela en el bautismo. - Vinillo de la hoja, algo me desenoja; vino de un año ni provecho ni daño; vino de años dos, déle más vida Dios; vino de años tres, ése mi vino es, por haz y por envés.
Y muchísimos más, que por razones de espacio dejamos para otra ocasión. La abundancia de refranes relativos al vino viene a demostrar que desde siempre, ahora y para siempre, esta tradicional y sana bebida fue consustancial con la vida del hombre y debería seguir siéndolo; aunque nos tememos que la fuerza y la sabiduría del refranero quedarán en el olvido, dado el poco valor que propios y extraños damos a tan tradicional y enjundioso caldo cuando cualquier botellín de insustancial agua se cotiza mucho más que un vaso de buen vino.
F. Yeves Descalzo
(Publicado en El Trullo de Agosto de 1992) |