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| Aparte de muchas otras cosas importantes, podemos decir que Requena es "La Villa", y "La Villa" es Requena; afirmación a que llegamos tras incidir nuevamente en el profundo amor que sentimos y siempre hemos demostrado por nuestra ciudad y por su barrio histórico más representativo. Por ello, y porque nos duele en el alma la tristeza del escaso cuidado que ofrece en muchos apartados tan popular, artístico e histórico barrio, pretendemos recabar todo el interés que el caso sugiere y necesita para que nuestros visitantes no se sientan defraudados ante el cariz que ofrecen los pequeños detalles "villeros" susceptibles de mejora y cuidado y que requieren perentorias soluciones; la imagen de estos pequeños detalles dañan la vista actualmente y dicen poco en favor de nuestro pueblo. Sabemos que hay grandes proyectos para "La Villa". Proyectos de enorme trascendencia, -se nos antojan poco menos que faraónicos-, desde la total rehabilitación del conjunto hasta la remozación monumental, y ello nos parece muy bien, aunque nos tememos que ello será ultimado a muy largo plazo, aunque, repetimos, cualquier estudio, proyecto e ilusión por La Villa siempre son dignos de elogio y a tener en cuenta. Sin embargo, hoy no pretendemos significar más que algunos detalles de menor cuantía económica pero que enmarcan gran popularidad y adecentan la imagen del barrio ante propios y extraños. Nos referimos concretamente a algunos apartados interesantes, tales como: limpieza diaria y total del conjunto de calles y plazas; reconstrucción y fijación de placas indicativas en los puntos más importantes; cuidado de los retablos de azulejería; y muy especialmente la rehabilitación de las capillas de San Julián y del Cristo del Amparo. La Villa necesita la dedicación de uno o dos hombres diariamente y con exclusividad para verificar el aseo y limpieza de todo su conjunto hasta el mínimo detalle. La Villa necesita que las placas indicativas de su itinerario histórico y monumental se retoquen y remocen (parece ser que hay un proyecto para realizarlas en cerámica, proyecto que se está demorando en demasía) y se coloquen con un criterio de rigurosa historicidad. |
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La Villa necesita se cuiden sus puntos de iluminación y sus retablos, pues alguno de ellos, tal como el de la Purísima ya han caído en su casi totalidad. En cualquier pueblo histórico o ciudad (llámese Morella, Albarracín, Cuenca, Córdoba, etc.) hacen de sus capillas y ermitorios puntos de atracción turística y monumental cuidándolos con enorme desvelo, pues saben que son alma del pueblo y consustanciales con su tradición e historia. Requena tiene abandonadas dos de sus capillas dentro del conjunto de La Villa: San Julián y el Cristo del Amparo. Quien tenga dos dedos de imaginación y poesía en su mente y en su corazón, tiene que sentirse indispuesto, defraudado y apenado ante el estado en que se encuentran; estado, indigno de una ciudad que se siente importante y de un pueblo con talante de culto y de hidalgo. Y más, cuando su rehabilitación, arreglo, iluminación y cuidados, no requieren grandes dispendios. ¡Cuánta pena ir ascendiendo la sucia y descuidada escalinata de San Julián para contemplar la maltrecha y derrotada capilla como si acabara de sufrirse la desolación de una terrible lucha! |
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¡Y cuánta pena da al subir la Cuesta del Cristo y, al llegar frente a su antigua capillita, tener que decir a turistas y visitantes que aquello era hasta no hace mucho lugar de veneración y recogimiento ante el Cristo del Amparo! Pretendemos hacer llegar nuestra pena a quien o quienes corresponda, con un ruego y una sugerencia. El ruego de que alguien con responsabilidad y mando se mentalice de que estos pequeños pero significativos detalles harían mucho bien a nuestro conjunto histórico y artístico de La Villa si se lograra su realización; y una sugerencia: de igual modo que el departamento de cultura municipal logra subvenciones para cualquier actividad cultural de las que afortunadamente se están acometiendo y realizando, no creemos muy difícil conseguirlas -como uno más de los aspectos culturales- para lograr la rehabilitación de las dos capillas y de los otros pequeños detalles. ¡Qué hermoso, sugestivo y atrayente sería poder volver a contemplar, en el silencio y en el recoleto misterio de un nuevo paseo nocturno por La Villa, estas realzadas mejoras! No se pide el oro y el moro para Requena; simplemente queremos que se le restituya con dignidad lo que siempre fue suyo: parte de su historia, de su poesía y de su tradición. Feliciano A. Yeves Descalzo
(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1992) |
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