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| Aunque no parezca muy apropiada la comparación, con el vino sucede lo mismo que con las mujeres: todas son iguales, pero entre ellas encontramos profundas diferencias, con distintos encantos (pero encantos al fin), comparando a gallegas, valencianas, andaluzas, catalanas... Todas son diferentes como las tierras en que medra la vid, desde las que son muy pobres en cal, hasta las que la tienen en exceso como en Jerez; allí las tierras se llaman "albarizas" por su color blanco con gran contenido en carbonato de cal y óxido de hierro. Con este gran . contenido en caliza, en cualquier otra zona, no prosperaría la vid; pero debido al elevado calor que allí se registra, se endurece el suelo e impide que la cal penetre en las raíces conservando la planta su frescura y como dijo un reputado médico: "el que bebe Jerez, bebe el subsuelo de un campo de cultivo".Otra zona, no muy lejana, también del sur: Montilla-Moriles, en la que predomina la uva variedad Pedro Ximénez, aquí oímos un refrán que dice: "Del vidueño Pedro Ximénez, planta más si poco tienes". De esta variedad hay una leyenda, que asegura es oriunda del Rhin, traída por un soldado en los tiempos de los tercios de Flandes. Y ya en tierras de Castilla, donde se suele decir: "Más abriga el jarro, que el zamarro", nació antaño una frase que se hizo muy popular o famosa: "Entre Pinto y Valdemoro", que no deseo repetir, pero no obstante, lo haré por si alguien la desconoce.Un borracho saltaba de una orilla a otra en un arroyo que marca el límite de las poblaciones de Pinto y Valdemoro (como le podía haber dado por otra cosa) y decía "en Pinto, en Valdemoro" según la orilla que se encontraba hasta que cayó en el centro del cauce y dijo, "entre Pinto y Valdemoro". Parece ser que la realidad, responde a esta otra versión: Cierto monarca, solía ir de cacería por aquella zona, los habitantes de Pinto y Valdemoro, se disputaban el honor de obsequiar al rey, y se cuenta que hasta estuvieron a punto de llegar a las manos. El rey no quería inclinarse a favor de ninguno de ellos y ordenó que se preparase la comida en el límite de ambos pueblos, a la que asistieron los dos bandos rivales. Cuentan que Su Majestad, se animó mucho y bebía demasiado; su primer ministro, no sabía como darle a entender que frenara sus ímpetus, pero por fin se atrevió y dijo respetuosamente: "Tenga cuidado Majestad, que se está poniendo... entre Pinto y Valdemoro". Como el vino es amistad, por medio del cual se transmiten también afectos, por ello recordemos algunas otras zonas vinícolas, como por ejemplo los vinos gallegos; alguien dijo que son vinos "serios", casi monásticos y entre otras particularidades se encuentra la circunstancia de que se beben en tazas, como si se quisiera ocultar su contenido. En Betanzos (La Coruña), me dijeron que estos vinos hay que beberlos allí en su "salsa", este vino dicen no puede viajar ya que se "marea": con lo que no estoy de acuerdo, quizá falte verdadero espíritu comercial, pues creo podría competir muy bien, entre los mejores: muy propios para mojar una empanada de sardinas, o con vierias, bebiendo muy pausadamente, en la blanca taza, mientras afuera llueve en un ambiente pleno de humedad y silencio. Mencionaremos también a la Comunidad Valenciana, nadie asocia el nombre de Valencia con la producción vinícola. Obsesionados por la fama de sus naranjas, de sus arrozales, cultivos hortícolas y florales; el valenciano no asimila, no se da cuenta de que somos la segunda provincia en producción vinícola (la primera es Ciudad Real). No nos agrada aquí en nuestra Comarca, esta indiferencia por la vitivinicultura. Es muy importante saber beber y enseñar a beber. No voy a repetir la tan traída y llevada frase de que el vino "hay que beberlo con moderación" lo que es una vulgaridad. Cualquier otra bebida usada sin moderación, tales como el café o el té, puede resultar tan perjudicial como el vino. Beber no es solo "calentar" el estómago o acariciar el paladar. Hay mucha diferencia entre saber beber o no. Se debe saber apreciar el vino en todo su valor, hay que despertar el deseo por estos tres medios: el color, el aroma y el sabor: si no se tienen en cuenta estas tres cualidades, son personas que se limitan a "tragar" y algunos cuanto más deprisa mejor. El vino se debe beber, con pausa, sin prisas, recreando la vista con su color y aspirando su aroma. Cuando estamos disfrutando de algo que verdaderamente nos deleita, no tenemos prisa, quisiéramos detener el tiempo para disfrutar plenamente de lo que nos produce placer. Los artificios ahorrativos de la bota y el porrón, no encajan aquí. El vino aumenta el rendimiento en el trabajo y es importante hacer resaltar que este aumento no está en proporción a la cantidad ingerida: es suficiente tomar una pequeña dosis. El vino también exalta las facultades intelectuales. El arte de saber beber y apreciar un buen vino, es algo tan amplio que no se puede desarrollar en los estrechos límites de un artículo. Existen agrupaciones o asociaciones, de buenos bebedores, de las que hemos oído o leído de algunas: por ejemplo en Valencia existe la "Academia del Vino" (en la Calle Reloj Viejo), en Murcia la "Orden del Buen Vino" que a imitación o estilo de las legendarias órdenes, se reúnen y alternan. Para ingresar en ellas hay que superar ciertas pruebas u obstáculos. Todo esto está muy lejos del clásico borracho que nunca será admitido; es un ambiente de la mayor camaradería y buen humor. La Orden del Buen Vino, celebró hace algún tiempo su X Capítulo para investir a nuevos miembros en los locales del Museo de la Huerta de Alcantarilla, cedidos a este fin. Una vez admitidos, fueron ayudados en su investidura por tres madrinas, unas bellísimas señoritas; firmaron en el Libro de Oro de la Orden y recibieron los besos de las tres madrinas. El gran Chambelán de esta Orden es D. Ramón Arnau Ebri. El decálogo de esta Orden dice así: HOSPITALIDAD: Siempre tendrás una botella de buen vino para los amigos. . FIDELIDAD: Serás leal al buen vino. HONORABILIDAD: No lo bautizarás. PRUDENCIA: No abusarás de él. DISCRECIÓN: Evitarás comparaciones enojosas. CURIOSIDAD: Pensarás en que siempre hay un buen vino por descubrir. HUMOR: Serás alegre festivo y guasón.GASTRONOMÍA: Enseñarás a beber al que no sabe. AMISTAD: Los amigos del buen vino, serán tus amigos. Divisa: Qui bene vivit, bene vivit. En sus locales tienen un rótulo que dice así: "No se permitirá beber agua y el que tenga necesidad de tomarla, se retirará de la vista de los caballeros, para no incurrir en mofa, befa o escarnio". Celebran reuniones periódicas con cenas y catas de vinos, y con visitas a bodegas y asociaciones análogas, completan sus actividades. Que el vino crea afectos y amistades, lo confirman ampliamente los miembros de esta Orden. LUIS GARCÍA GRAU
(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1992) |