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| LA FIESTA DE LA VENDIMIA EN NOMBRE DE REQUENA, participa a su esposa y demás familiares su más sentido pésame por tan irreparable pérdida, y desde estas páginas que hasta el último momento han contado siempre con su inestimable colaboración, se suma a las sentidas muestras de condolencia que nos produce su falta y que tanto se merece, porque la historia de Requena, sus costumbres, sus gentes y sus fiestas, han ganado tanto a lo largo de su paso por la vida, que difícilmente podrá olvidar la figura de este "hombre" en el más amplio sentido de la palabra, que con su buen hacer y sentir ha sembrado en el vértice del alma el auténtico orgullo de ser requenense. Con él se fue el maestro que con paternal severidad, inculcaba a sus alumnos el afán de alcanzar un sitio respetable en los más altos pilares de la vida. Se fue el músico, fundador y director de la Rondalla, que puso voz y melodía allí donde llevaba el nombre de Requena. Se fue el cronista que recogió en sus amables y generosas manos, hasta los más mínimos detalles de todo lo que fue historia y expresión de nuestro pueblo, para dárnoslo después como el más preciado legado que pueda recibirse, el regalo de la identidad de las raíces de un pueblo que es donde reside la propia identidad del hombre. Y lo más importante, se fue la puerta abierta para los que ansiosos de saber o en busca de consejo, traspasaban el umbral de su casa y entre el teclear de su máquina de escribir, recibían de su enciclopédico corazón esa lección de humanidad que sólo saben dar los grandes hombres. Pero nos ha dejado tanto y tan bien hecho, que no sería justo lamentar su pérdida sin hallar consuelo en el compendio de sus obras, de esas estampas requenenses, donde hidalgos y poetas han dejado su nombre gracias a la iluminada pluma de D. Rafael Bernabeu, que desde ahora llevará como rúbrica de sus apellidos el nombre de Requena. De esa Requena a la que ha entregado la obra de su vida, dejándose en cada rincón un trozo del espíritu que siempre habitará entre nosotros. Ha sido llamado por Dios a crónicas más altas, pero nos ha dejado lo que nunca muere, la luz de su recuerdo. Descanse en paz el alma de este gran hombre, tres veces noble, como él decía de esta ciudad que acoge para siempre en su seno los restos del que ha sido, por su persona y por sus obras, el más ilustre requenense. REQUENA Y LA FIESTA DE LA VENDIMIA NO LE OLVIDAN
(Publicado en El Trullo de Junio de 1993) |