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Se ha callado la voz, se ha hecho el silencio, a luto están tocando las campanas, se han cerrado los ojos para el libro donde ha escrito sus últimas palabras.
Seguro que era el nombre de Requena alzándose en la voz de la Rondalla, vibrando en el concierto que llora el corazón de su guitarra.
Se habrá dejado una lección a medias escrita en su pizarra: Requena y sus costumbres, sus poetas, sus hombres, sus historias, sus palabras...
Requena con sus todos en todo el corazón recopilada, en una vida entera que se ha dejado en ella dedicada.
Se habrá marchado recto, las manos a la espalda, andando por las calles reverente con su genial figura cotidiana.
Esas calles de luto y de silencio que se ha dejado escritas y contadas con esa pluma ilustre y requenense que se quedó en sus manos, tan callada.
Ya se ha marchado el hijo que en sus obras dejó la voz sembrada para que siga el nombre de Requena en crónicas de todo dibujada. El hombre del bigote y del sombrero que tanto me estimaba.
¡Por él están de luto mis poemas, no encuentro para el pésame palabras, tan solo tengo un aluvión de pena y estoy como Requena ... desolada!
Mª Dolores Grao
(Publicado en El Trullo de Junio de 1993) |