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| La prensa local y provincial y Radio Requena ya dieron noticia del hecho hace pocos meses, y en estos momentos es algo difícil no ser redundante en la noticia, pero intentaré dar un enfoque particular al tema dadas las características especialmente literarias de la revista que el lector tiene entre sus manos. Si en algo ha sido pródiga Requena, desde siempre, ha sido en personajes que destacaron (y siguen haciéndolo) en las diferentes ramas del arte. Pintores, escultores, escritores, periodistas, poetas y músicos han llevado el nombre de nuestra ciudad a los cuatro puntos cardinales y se han sentido orgullosos de decir, en cualquier parte, que eran requenenses. Y sin embargo, con su muerte y con el paso de los años, ineludiblemente han ido siendo olvidados por Requena y de ellos sólo ha quedado, en casi todos los casos, el recuerdo de su nombre grabado en la placa de una calle de la ciudad. Pero, si preguntamos a nuestros jóvenes quien fue el personaje que figura en la placa, la mayoría nos dirá que no lo sabe o nos dará una vaga idea, escuchada seguramente a sus padres de pequeño. Algunos, como Nicolás Agut, Manuel Ferrer, Enrique Altabella o Vicente Bolós, José Cervera, todavía no tienen ni esa placa en una esquina. Otros, como es el caso de Pérez Sánchez, sí, pero siguen siendo unos desconocidos y es deber de los que estudiamos nuestra historia, darlos de nuevo a la luz, para conocimiento de sus conciudadanos. Los aniversarios son ocasiones propicias por excelencia para la recuperación de artistas olvidados. En 1987 conseguimos hacerlo con otro músico, Pedro Sosa, quien era conocido en Valencia pero del que muy poco sabíamos los requenenses. 1996 será el año en que se cumplan cincuenta de la muerte de Mariano Pérez Sánchez, compositor, director y maestro de varias generaciones de músicos requenenses, cuya labor como director de diferentes bandas formadas en nuestro pueblo, así como su prolífica y cualitativa obra musical, fueron orgullo para nosotros hasta su muerte, el 16 de noviembre de 1946. Su catálogo de obras conocidas abarca casi todos los géneros: orquestal, bandístico, zarzuela, coro, música religiosa, piano, música ligera, hasta alcanzar casi ciento cincuenta obras, de las cuales tan sólo una docena, aproximadamente, se han interpretado desde 1981, año en que comencé las investigaciones sobre su vida. Antes, desde su muerte, tan sólo la Rondalla y Coros Requenenses, bajo la dirección de D. Rafael Bernabeu, llevaron en su repertorio, dos o tres de sus obras.Con vistas a la completa recuperación de la figura de Pérez Sánchez, como artista requenense imperecedero, un grupo de entidades requenenses: Ayuntamiento, C. E. R., Sociedad Musical" Santa Cecilia" , Coordinadora" Arrabal-Teatro" y Grupo" Jaraiz", por el momento, se han unido en forma de Comisión Organizadora para preparar un año músico-cultural que esperamos dé a conocer a Pérez Sánchez como persona, como artista y como coparticipe de una época dorada de la cultura requenense, la que abarcó de 1885 a 1920, en la que Requena contó con dos Bandas de Música, dos orquestas, varios grupos de teatro, un orfeón y, sobre todo, una generación de artistas prácticamente irrepetible, como los Serrano Clavero, Agut, Bolós, Herrero, Cervera, Sosa, Gil-Orozco, García de Leonardo, etc., a los que Pérez Sánchez precedió y a los que en su mayoría sobrevivió. La idea de la Comisión es organizar conciertos y recitales que abarquen todos los tipos de música, incluyendo representaciones de algunas de sus zarzuelas y la publicación y grabación discográfica de varias de sus partituras. Además, todo esto acompañado de la publicación de su biografía, una exposición conmemorativa y varias conferencias que nos muestren cual fue su entorno y su aportación. El deseo personal de quien suscribe sería que, a la vista del trabajo desarrollado para recuperar a Pérez Sánchez, otros jóvenes requenenses, interesados por la historia local, se preocuparan por investigar y reencontrar a tantos artistas como tenemos, esperando salir del olvido. Libros de poemas, obras de teatro, pinturas y partituras duermen todavía olvidados en viejos desvanes y carcomidos baúles, por desconocimiento o por ese natural deseo de preservar para nosotros lo que fue de nuestros familiares, sin pensar quizás que la mejor aportación que podemos hacer a su memoria es devolverles la vida, recuperando sus obras. Marcial García Ballesteros
(Publicado en El Trullo de Junio de 1993) |
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