UN RECUERDO OBLIGADO

     La Escuela de Artes e Industrias de Requena, bien merece un recuerdo por la extraordinaria labor que realizó. Al decir "extraordinaria labor" , no es exagerado; para comprender esto, es preciso conocer las circunstancias que concurrieron y esta es la finalidad del presente artículo.

     Fue fundada por un ilustre requenense, D. Fernando Martínez Checa: notable pintor y Catedrático.

     Estaba especializado en flores y acuarelas. Nació en Requena en 1858, falleció en Baeza en 1933 de cuyo Instituto era Catedrático. Miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Estaba en posesión de la Cruz de Alfonso Xll.

     Se instaló en los claustros del antiguo Convento del Carmen.

     Su Director fue D. Canuto Sánchez Solano, que siempre se distinguió por sus actividades filantrópicas, y también redactó el "Reglamento Orgánico de la Escuela de Artes e Industrias de Requena" en 1909.

     En este reglamento se mencionan las enseñanzas para obreros aquí establecidas (Gramática Castellana, Geografía Industrial, Aritmética y Álgebra, Geometría y Trigonometría, Contabilidad, Ciencias Físico Químicas, Tecnología de las Artes y Oficios, Francés, Dibujo, Modelado y Vaciado con sus correspondientes talleres, así como Agricultura y Zootecnia).

     Sus enseñanzas fueron completamente gratuitas; la edad mínima para los alumnos era de 12 años, con la condición que supieran leer, escribir y "las cuatro reglas".

     Posteriormente y ya por el año 1924, se estableció la clase de Corte y Confección. A esta clase asistían gran número de señoritas.

     Caso insólito:

     El claustro de profesores de esta escuela, es muy importante hacer constar que fueron un modelo de abnegación con aquel compromiso contraído voluntariamente, mas una férrea voluntad, cariño y además realizaban su labor con toda modestia.

     Una circunstancia que sorprenderá a cualquiera: realizaban tan hermosa labor sin percibir nada por su trabajo; todo lo hacían por amor a Requena y a la juventud; para elevar su nivel cultural y profesional y podemos afirmar que lo consiguieron ampliamente. En Requena era frecuente que al tratar con un modesto artesano, ya fuera de la construcción, carpintero, ebanista, etc. sabían confeccionar un plano a escala y un presupuesto bien redactado y calculado, cosa que no es corriente por desgracia.

     Todo esto era por las enseñanzas de esta escuela, pero esto no lo es todo; solo un pequeño botón de muestra.

     Estos profesores, si alguna vez (en los primeros tiempos solamente), recibieron alguna pequeña retribución, espontáneamente la cedieron a favor de la escuela para la adquisición de material o lo que hiciera falta.

     Pocos casos se habrán dado como éste.

     Cabe pensar que si estos hombres estuviesen bien retribuidos, no hacían nada de más.

     El Profesorado:

     D. Saturnino Sánchez Solano: Tuvo a su cargo las enseñanzas de Cálculo Mercantil y Contabilidad, así como Mecanografía.

     Muchos alumnos se colocaron en la banca o empresas privadas como Contables o Tenedores de Libros, sin otros conocimientos que los adquiridos en esta escuela.

     D. Valentín García Tena:

     Enseñaba Física y Química Aplicadas. En esta clase se prestó gran atención a los análisis de vinos y productos tartáricos de los cuales los jóvenes obtuvieron provechosos conocimientos. En Química General, Orgánica e Inorgánica los estudiantes de bachiller tenían una valiosa ayuda.

     Por su aula-laboratorio, desfilaron muchos alumnos que luego fueron prestigiosos ingenieros, catedráticos etc. Entre sus numerosos alumnos cabe mencionar al ex-ministro D. Cirilo Cánovas y un enólogo prestigioso, superviviente D. José Salinas Iranzo.

     D. Fernando Morencos Maestre: Profesor de Dibujo Artístico y Pintura. De sus enseñanzas salieron una pléyade de dibujantes y pintores.

     Entre los muchos cuya relación seria amplísima, podemos mencionar solamente a dos supervivientes: Antonio Villanueva y Bernardino Carrascosa, muy prestigiosos y que han celebrado varias exposiciones. Recordamos a otro superviviente exalumno: Emilio Pérez Sánchez, pintor al óleo.

     D. Cándido García: Tenía a su cargo la enseñanza de dibujo lineal o geométrico. Esta clase era de gran utilidad para oficios diversos y estaba asimismo muy concurrida, y como antes se ha dicho muy provechosa pues había muchos alumnos de diversos oficios capacitados para levantar planos y redactar los presupuestos con sus cálculos correspondientes. De estas enseñanzas también se aprovechaban los alumnos de bachiller.

     Le auxiliaba D. José María Monzó, muy competente y ex-alumno de esta escuela.

     D. Casimiro Pino Lavara: Enseñaba el idioma francés. Los alumnos en su mayoría eran estudiantes de bachiller. Posteriormente y al establecerse la enseñanza de solfeo se hizo cargo. Poseía una amplísima cultura. Levantó el plano de Requena a escala publicado en 1933. Ya desfasado por el crecimiento de nuestro pueblo.

     Un hecho muy digno de mención:

     La Escuela recibió un rudo golpe en el año 1928; fue desplazada de sus locales del Convento del Carmen, pues interesaba mucho instalar el Instituto de Segunda Enseñanza, que se le había concedido a Requena recientemente.

     D. Casimiro Pino, tuvo el noble gesto de ceder una finca de su propiedad situada en la carretera general en la que hoy se encuentra instalada la Cruz Roja y por si esto fuera poco aún construyó una pequeña nave a su costa. Naturalmente no cobró nada por arrendamiento.

     Para conocer como era el Sr. Pino, referiré un solo hecho:

     Le unía una gran amistad con el padre del que suscribe: en cierta ocasión mi padre alabó la hermosa labor de la escuela y pude oír como le decía a mi padre: "Prefiero dedicarme a esto y no a la política, creo que así serviré mejor a mi pueblo".

     Don Vicente Alonso; buen matemático, con un gran talento pues además poseía la cualidad de "saber enseñar".

     Otros maestros prestaron sus servicios a la Escuela.

     Recordamos entre otros a D. Rafael Bernabeu, D. Julián Espinosa, también los Sres. Iborra, Martínez y Viana.

     Esta escuela en su última etapa, impartía las siguientes enseñanzas: Cultura General (tres grupos), Contabilidad, Taquigrafía, Mecanografía, Dibujo (artístico y lineal o geométrico), Física y Química Aplicadas, Música, Francés, Corte y Confección.

     En cuanto al alumnado, se encuentran los siguientes datos: Curso de 1910-11, matriculados 235 de ambos sexos: en el curso de 1936-37, 232 (138 varones y 94 hembras).

     Es digno de mención el caso de aquel alumno que vivía en San BIas junto a la ermita; que asistía puntualmente a las clases sin importarle la lluvia, el frío intenso o el fuerte viento. Esto tiene su importancia o mérito y más conociendo el duro invierno requenense, y a todo esto hay que añadir el mal estado del camino que en el invierno tenía gran cantidad de baches y barro.

     Medios para su sostenimiento:

     Fueron escasos; una pequeña subvención del Ayuntamiento, la contribución del vecindario por medio de suscripciones mensuales, a las que también se sumaron gentes muy modestas, hasta el extremo que se llegaron a extender recibos de dos reales.

     En cuanto a la aportación del Estado, fue casi simbólica, los datos encontrados son como sigue:

     Curso de 1910-11, 2000 pesetas; posteriormente fue elevada a 4000; se llegó hasta las 15000 pesetas. El coste de la vida era tan bajo que no puede compararse con el actual; pero aún así, resultaba insuficiente. No siempre se podían conseguir subvenciones.

     RESUMEN

     Han transcurrido muchos años, aquellos alumnos que fueron condiscípulos del que suscribe pasaron a mejor vida, los pocos que quedamos ya somos ancianos: en cuanto a los profesores, lógicamente no queda ninguno.

     De esta escuela salieron notables pintores y dibujantes; también se efectuaron primorosos trabajos de galvanoplastia llevados a cabo bajo la dirección de D. Valentín García Tena. Se consiguieron diplomas y medallas en varias exposiciones.

     Esta escuela tuvo un triste final (no se puede calificar de otra manera).

     Adversas circunstancias derivadas de la guerra civil, dieron al traste con tan hermosa obra.

     Primero las movilizaciones producidas por aquella guerra, obligaron a su clausura y a esto hay que añadir: la Sanidad Militar del bando republicano, se apropió de casi todo el laboratorio (balanzas de precisión, máquina neumática -para hacer el vacío-, reactivos, vasos, probetas etc.).

     Posteriormente, finalizada la contienda, el bando triunfante se incautó de todo lo que tenía el otro bando. No se pudo recuperar nada; una de las razones era que resultaba muy difícil, casi imposible localizar su paradero. Hubo casos en que sabiéndolo, no se pudo recuperar, resultando infructuosas cuantas gestiones se hicieron al respecto. No sólo fue devastado el laboratorio; la escuela en su totalidad.

     Ya tiene el lector una idea de lo que fue aquella escuela, del perfil de sus hombres, que bregaron durante 26 años, ininterrumpidos. Muchos gracias a ella resolvieron su vida o al menos, todos elevaron su nivel cultural y profesional. Otros pudieron encauzar y cultivar sus inquietudes artísticas con el dibujo artístico o la música.

     No se olvide que esta hermosa obra fue hecha en Requena y por requenenses, bien merece que se perpetúe de alguna forma su memoria.

Luis García Grau

     (1) Don Fernando Martínez Checa, Pintor y Catedrático. Estaba especializado en flores y acuarelas. Nació en Requena en 1858, falleció en Baeza en 1933 de cuyo Instituto era Catedrático. Miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Estaba en posesión de la Cruz de Alfonso XII.

 

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1993)