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| Como las noticias de la aparición del monstruo del lago Ness, cada cierto tiempo, don Juan Antonio Mompó vuelve a la carga proponiendo la desaparición de la Denominación de Origen de los vinos de Utiel-Requena. Es curioso que una idea tan descabellada sólo recibe la réplica de las administraciones públicas. Desde éstas se le repite una y otra vez que, por definición, una denominación de origen requiere unas condiciones medioambientales, un territorio y unas variedades homogéneas. La comarca de Requena-Utiel es una meseta natural flanqueada por sierras del Sistema Ibérico con una personalidad inequívoca, para bien o para mal. Sus fríos inviernos, sus rudas primaveras, sus tierras calizas y sus variedades de uva no se parecen en nada, así de claro, en nada al clima, suelo y variedades de lo que hoy llamamos Denominación de Origen "Valencia". En consecuencia, en las tierras valencianas -con su dualismo del llano litoral y la montaña interior- no se produce la homogeneidad necesaria para formar una sola Denominación de Origen de vino. Ante algo tan evidente sorprende la constancia, o tal vez reincidencia, de don Juan Antonio Mompó. Pero si profundizamos en las razones que llevan a este ilustre empresario vinícola a tanta insistencia nos percatamos de que lo que hoy es la Denominación de Origen "Valencia" presenta un proceso recesivo en producción de uva y de vino; que las inmensas bodegas que operan en esta denominación de origen pueden encontrarse sin vino para exportar a través de los circuitos comerciales que controlan. Además, la capacidad organoléptica de algunos vinos de Utiel-Requena para ser mezclados queda limitada porque la legislación vigente prohíbe mezclar vinos de distintas denominaciones de origen. Estos dos problemas son serios y preocupantes, pero hay que plantearlos en su justos términos y no pretender suprimir una Denominación de Origen que, con gran esfuerzo y tesón, se abre camino en el mercado de vinos de calidad. Y no nos engañemos. La imagen de calidad de la naranja valenciana es innegable, pero la imagen del "vino valenciano" es lamentable. No se trata ahora de buscar culpables, pero el hecho es evidente: hay muchísimos valencianos que sólo consumen vino de la Denominación de Origen "Valencia" cuando su precio es muy inferior al de otras denominaciones de origen, y además lo mezclan con gaseosa. Estos mismos consumidores autóctonos cuando quieren "quedar bien" se ven en la obligación de pedir vinos de otras denominaciones de origen, incluida Utiel-Requena. Además, afirmar que es necesario copiar la organización de Burdeos es otro error porque supondría que la capitalidad del vino valenciano estaría en Valencia, municipio en el que no hay ni una sola cepa. Cada vez más los consumidores europeos desean que los vinos respondan a su verdadero origen. Y difícilmente puede ser sede de una Denominación de Origen una ciudad que tiene muchas cualidades, magnífica historia, espléndida belleza pero ni una viña. Y desde luego que Valencia es más fácil de pronunciar que Utiel-Requena, pero no es momento de poner ahora una lista de Denominaciones de Origen, conocidas por todos, en las que la sucesión de consonantes las hace impronunciables y, sin embargo, sus caldos se cotizan internacionalmente. Si los vitivinicultores de Utiel-Requena, además de la mejora tecnológica de sus bodegas, los esfuerzos financieros para la comercialización sufren el mayor acoso que puede padecer una marca: la negación de su existencia, sólo cabe decir que el mayor favor que le puede hacer don Juan Antonio Mompó es no volver a mencionar el tema, porque una denominación que "puede desaparecer" no interesa a los potenciales consumidores y gente preocupada por la cultura del vino. De hecho, desgraciadamente la imagen de Utiel-Requena es el de unos vinos desconocidos, pero la de "vino valenciano" es de vinos poco acreditados y, sobre todo, baratos. Y voy a permitirme una opinión general, resuelva sus dos problemas: desaparición del viñedo en la Denominación de Origen "Valencia" y la posibilidad de mezclar, pero no confunda el bien de su empresa totalmente legítimo- con el bien general de la Denominación de Origen Utiel-Requena¡ y, además, tenga la seguridad que si la mayoría de las bodegas productoras de vino a granel -cooperativas en su mayor parte- decidieran renunciar a la Denominación Utiel-Requena, siempre habría algunos bodegueros que mantendrían el pabellón, para lo que -como se ha visto al principio-la legislación les ampara. Artículo publicado en "Las Provincias" el 12 de Marzo de 1994.
(Publicado en El Trullo de Junio de 1994) |