El pasado año volvió a suscitarse, ¡cómo no!, la eterna polémica del ininterrumpido paso de las fiestas de Requena a las de Utiel, con el consiguiente trastorno para los feriantes y la negativa interacción que se produce entre nuestros dos cercanos pueblos, redundando de nuevo en las grietas con que algunos, atraídos por anquilosados motivos, pretenden seguir separándonos. Siempre se esgrime para ello, con cara de llevar toda la razón del mundo, el valor de la tradición, y gracias a la dichosa tradición seguramente seguiremos con los problemas consiguientes eternamente.

     Dícese que es tradición todo aquello que, a fuerza de repetirlo años y años, se ha convertido en costumbre, lo cual quiere decir que alguna vez comenzó dicha costumbre y que, por lo tanto, anteriormente se hacían las cosas de otra manera que también resultaba ya tradicional a fuerza de costumbre. Y así seguiríamos, cual melodía del Bolero de Ravel, hasta el principio de los tiempos.

     Dándole vueltas a esta cuestión, me he permitido bucear en mis viejos papeles para tratar de elaborar un artículo casi estadístico de cuanto nos duran en Requena las tradiciones, y concretamente en las fechas de nuestras ferias y fiestas.

     La noticia más antigua que he localizado la da nuestro llorado Bernabeu en su Historia de Requena, en la que se cuenta que en 1755 el Rey concedió, a petición del concejo de la ciudad, la celebración anual de fiestas durante nueve días, en las fechas del 8 al 17 del mes de Septiembre, lo cual, como veremos, se convirtió en tradición oficial después de venirse celebrando así desde mucho tiempo atrás.

     Años más tarde, un documento de 1790 da cuenta de las Fiestas que, en honor de la Proclamación del Rey Carlos IV, tuvieron lugar en Requena desde el 9 al 16 de Septiembre de dicho año.

     Tenemos de nuevo noticias de la feria, en la prensa local, a partir de 1894, y por ella sabemos que la celebración de nuestra "Feria y Fiestas", que así se denominaba, seguía manteniéndose en las semanas céntricas de  Septiembre, oscilando pocos días arriba y abajo, y de repente se rompe la costumbre y en 1902 se prueba, por primera vez, a celebrarla entre el 28 de Agosto y el 4 de Septiembre.

     Desgraciadamente no tenemos noticia escrita de como fueron las cosas ese año, ni de cuanto duró el cambio, pero de nuevo, en 1908, vuelve a celebrarse la feria del 15 al 27 de Septiembre, casi entrados ya en vendimias. Y sigue de nuevo la vieja tradición, aunque ya con voces en nuestra prensa contrarias a la misma:

     EL LÁTIGO (Requena, 1-X-1911)

     "La feria de Requena ha resultado este año brillante. Si el año que viene se trasladaran los días en que tiene lugar, del 28 de Agosto al 8 de Septiembre, resultaría mejor todavía. Al Sr. Alcalde le hacemos esta indicación y nada más por ahora".

 
 

     El señor Alcalde y la Comisión de Fiestas no se dan por aludidos y al año siguiente repiten las tradicionales fechas, y claro, los periodistas locales comienzan a enfadarse un poco más con la oficialidad:

     EL DISTRITO (Requena, 29-IX-1912)

     No reproduciremos el principio del artículo, aunque sí resumiremos que expresa la opinión de que han sido unas fiestas totalmente desastrosas. Pero sí interesa anotar aquí un párrafo que viene al hilo del presente texto:

     "Convénzanse los que no lo estén; la feria de nuestra ciudad; no puede, no debe celebrarse dentro de la segunda quincena de Septiembre. Unas veces las lluvias, otras la sequía, que adelanta las operaciones de la vendimia, y siempre, el poco interés que el ayuntamiento y el comercio prestan a la organización de buenos festejos, contribuyen al fracaso más vergonzoso para la, tres veces noble, dos veces leal y fidelísima ciudad de Requena... "

     En el mismo número de El Distrito, y en la sección de NOTICIAS locales, se da la siguiente nota:

     "Nuestro particular amigo don Joaquín Ferrer Herrero, haciéndose eco de los deseos de la mayoría de los requenenses, ha tomado sobre sí un trabajo enojoso y pesado, pero que con la constancia y patriotismo que le caracteriza, lo llevará hasta el fin. Se trata de recoger en razonada solicitud la firma de todos cuantos entienden que nuestra feria debe cambiarse de fecha para que ésta revista el esplendor que merece..."

 
 

     Vemos aquí un intento, a modo de referéndum popular expresado en unas hojas de firmas, por el que se pretendía hacer ver al Ayuntamiento de turno la necesidad de adelantar las fiestas en busca de un mayor lucimiento. El Ayuntamiento hizo caso de la petición popular, al menos en 1913; celebrando los festejos entre el 28 de Agosto y el 4 de Septiembre, y en EL DISTRITO el día 24 de Agosto, podía leerse:

     "Según se nos asegura, a pesar del cambio de fecha de la feria, son muchos los feriantes que tienen solicitados bastantes metros de caseta, figurando entre los peticionarios muchos que no han concurrido a nuestra feria en años anteriores..."

     En el periódico citado, y ya pasada la feria (14 de Septiembre), aparecía un extenso artículo que comenzaba citando las diferentes fechas que se habían barajado para celebrar la feria, así como las diversas razones que motivaban cada una de dichas proposiciones. Resumiremos diciendo que se trataba de conjuntar con Utiel y Albacete, para que los feriantes, en especial los tratantes de ganados, pudieran acudir a todas ellas sin problemas para trasladarse a cada población. Tanto éstos como los industriales que paraban en Requena opinaban que era mejor cuanto más pronto "por lo propenso que es dicho mes (Septiembre) a las lluvias, pues todos sabemos que ha sido raro el año que no ha sido mojada nuestra feria y que si las lluvias han sido abundantes, se han encargado de dispersar a la población rural que regresaba a sus casas a comenzar los trabajos de siembra, más importantes que las fiestas, puesto que es el pan para sus familias, aparte de ser un perjuicio para el pobre industrial que no solo no vende, sino que se le estropea la mayor parte de sus géneros con los temporales de Septiembre.

     Alegan algunos que el estado pecuniario de la población es mejor a fines de Septiembre y nosotros sostenemos todo lo contrario. A fines de Agosto se han recolectado los cereales; se dan por parte de los propietarios muchos jornales desde tres meses antes y en cambio de uva y vino ni hay dinero en esta época ni en la del 15 de Septiembre, por tanto hay más probabilidades que se gaste más a fines de Agosto y primeros de Septiembre, que no veinte días después, que ha podido distraerse para otras atenciones...

     Para terminar; entre la fecha acordada por el Ayuntamiento y la del 18 ó 20 de Septiembre, optamos por la primera, sin abandonar nuestra opinión, que era y es, la de celebrar las dos ferias de Utiel y Requena, dentro de la primera quincena de Septiembre, poniéndose de acuerdo ambas poblaciones.

     De no estar dispuesto nuestro Ayuntamiento a abordar esta cuestión, la mayoría de la población opta por la fecha de este año y nosotros rogamos al Ayuntamiento que terminen esos juegos de niños variando todos los años la fecha de la feria que no produce más que trastornos a los industriales y ganaderos que puedan concurrir a ella y perjuicios incalculables a la población, que no puede, sin bases sólidas acreditar y dar renombre a su tradicional feria ".

     La nueva "tradición" se mantendrá pocos años, y de nuevo vemos como en 1919 se vuelve a lo anterior (17 al 23 de Septiembre), y se continúa en 1920, lo que hace expresar de nuevo sus quejas a los herederos de El Distrito, nuestro más popular y longevo periódico:

     LA VOZ DE REQUENA (3-X-1920)

     (La feria) "Ha resultado bastante regular; teniendo en cuenta los escasos recursos con que contaba la Comisión, e insistimos una vez más, pues ya lo dijimos repetidamente desde las columnas de El Distrito, en que es preciso adelantar la fecha de su celebración, por lo menos a los primeros días de Septiembre..."

 
 

     Poco caso harían los políticos de la rabieta de la prensa, pues se continuó con la tradición de la segunda quincena de Septiembre (salvo rara excepción en 1931) hasta 1947, un año antes de la llegada de la Fiesta de la Vendimia, llegándose en algunos años a terminar la fiesta en los primeros días de Octubre.

     Espero conocer algún día las -razones, y personas importantes en la fiesta hay que deben saberlas, para que la fiesta naciera separada de la tradicional Feria, pero lo cierto es que así fue. En 1948 se rompe la costumbre y se adelanta la Feria a los últimos días de Agosto, concretamente entre el 26 de Agosto y el 5 de Septiembre. Nueva tradición que se instituye ese año y que continua hasta la fecha. Y separadamente la primera Fiesta de la Vendimia, todavía sin numerar oficialmente, se celebra entre los días 17 y 19 de Septiembre, siendo esas fechas la conexión entre la tradición y la nueva Fiesta.

     Al año siguiente se repite, titulándose como I Gran Fiesta de la Vendimia, y esta enumeración equivocada sigue hasta la IV Gran Fiesta de la Vendimia en que la numeración se acopla ya a la verdad; malentendido ordinal que merecería, para nuestra generación, ser explicado en estas páginas, a título anecdótico, por alguno de los padres de la Fiesta.

 
 

     Pero volviendo a nuestra cuestión, la separación entre Feria (organizada por el Ayuntamiento) y Fiesta (organizada por las comisiones), va a continuar hasta nada menos que el año 1964, siendo en 1965 cuando por primera vez se celebran juntas y en las fechas que suponen la actual tradición, la Feria y la XVIII Fiesta de la Vendimia.

     Es una tradición de treinta años la que ahora tenemos, pero, como hemos podido apreciar, las cosas no siempre fueron igual y por ello desearía que este trabajo de ratón de biblioteca sirviera de luz en uno u otro sentido, tanto para tradicionalistas como para renovadores. Mi opinión personal, que no única, es la de que, a pesar de la historia, en nuestro caso deberíamos romper totalmente con la tradición. En nuestro país, muchas empresas, centros de enseñanza e instituciones oficiales cierran por vacaciones durante el mes de Agosto, obligando a quienes trabajan o estudian en ellas a que el descanso estival se produzca, inexcusablemente, durante ese mes. Y por la misma razón, todas esas empresas, centros e instituciones se ponen de nuevo en marcha el 1 de Septiembre, sea el día de la semana que sea. Consecuencias directas para Requena, entre otras: muchos veraneantes no pueden ver terminar, ni a veces comenzar la fiesta; muchas damas y comisionados tienen que asistir a exámenes de recuperación en nuestros Institutos con sueño acumulado y falta de estudio, escuchando de lejos, mientras se examinan, las bandas y la algarabía de los que se lo pasan "bomba"; gran parte de los requenenses tienen que repartirse entre la fiesta y el trabajo habitual, y lo que es peor, trabajar con ambiente exterior de fiesta, lo cual, por experiencia, siempre fastidia, y seguro que a más de un lector se le ocurren otras razones de peso.

     Por ello, y teniendo en cuenta que la vendimia no llegará hasta finales de Septiembre, se celebre la Fiesta cuando se celebre, creo que sería mucho más beneficioso cualitativa y cuantitativamente que nuestras fiestas terminaran siempre dentro del mes de Agosto, que seguir entrando en Septiembre por tradición y tener que ponernos a malas una vez y otra con nuestros vecinos de Utiel, lo cual sería completamente innecesario mientras ellos no tomaran la misma medida, que tal vez algún día lo hagan, basándose en estas mismas razones. Es una idea, tan válida como cualquier otra, basada en razones realistas y apoyada en que la historia no siempre tiene por qué marcar la pauta y, desde luego, en cualquier momento se puede comenzar a marcar una pauta diferente, pues esta, indefectiblemente, se convertirá también en historia y sentará precedente.

     Y dicho lo anterior, dejo para otra ocasión otro tema que considero interesante históricamente y, para compensar, nada polémico, como es contaras en qué consistían los festejos en nuestra ciudad cuando no había Fiesta de la Vendimia.

Marcial García Ballesteros

 

(Publicado en El Trullo de Junio de 1994)