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Nací en el Batanejo el 13 de Diciembre de 1909. A los dos años nos trasladamos a la Calle Somera de Arriba allí pasé mi infancia hasta cumplir 15 años. A esta edad, nos cambiamos a Desamparados 28, hasta la fecha. Mi padre agricultor me retiró de la escuela a la que tenía 8 años para que le ayudara a las faenas agrícolas. Yo que tenía pasión por dibujar de muy pequeño, siempre llevaba un lápiz y bloc en el bolsillo. Mi padre siempre me daba para comprar estas cosas pero nunca tiempo para pintar. Yo aprovechaba cualquier descanso para dibujar lo que veían mis ojos. Me acuerdo que si estábamos en la viña y se agarraba a llover cogía un trozo de yeso y carbón de la lumbre y pintaba en las paredes de la casilla cosas que se me ocurrían (por cierto hace unos años el señor Cobo me dijo que en su casilla tenía esta clase de pinturas). De 10 años me mandaba mi padre a arar solo a la Serratilla unas viñas que teníamos a medias, pues él estaba de mozo con Monsalve. |
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Yo por entonces pensé que tenía que buscar un maestro que por las noches me diera clases para saber leer y escribir y aprender las cuatro reglas, por lo menos. Fui dos o tres inviernos a la Escuela de Artes y Oficios de Requena a aprender dibujo. Mi maestro fue Don Fernando Morencos,me acuerdo que enseguida empecé a llamar la atención, y oía que decía ¡mira, mira ese chico de la blusa, que tío! (yo es que vestía con blusa y zapatillas), ¡qué tiempos aquellos!, empecé con lavados a tinta y dibujos a lápiz, pero conseguí marcharme a Benetúser a aprender a retocar ampliaciones, cosa que se me dio muy bien. A los tres meses me subí a Requena e hice unos cuantos retratos y llamaron mucho la atención. Un año antes de estallar la guerra me fui a Albacete a aprender fotografía que vivía mi novia allí. Me casé y me incorporaron a filas. Yo tuve la suerte de que llevaba una carpeta de dibujos que en cuanto los veían los Jefes me camuflaban y no llegué a coger un fusil. Terminada la guerra me vine a Requena y me establecí de Fotógrafo, en los 20 años que estuve de fotógrafo, como las acuarelas y tinta no tenían tanto valor como el Óleo empecé a pintar Callejones y Bodegones estilo clásico y no me convencía, un día cogí un cuchillo de cocinar y al principio no me convencía hasta que le cogí el aire, y luego ya le gustaba a la gente. He sido muy afortunado, han valorado mi pintura más que se merece. Yo he procurado corresponder a todo el mundo. Una cosa si que está clara, yo para ser lo que soy he tenido que sacrificarme mucho. Ser agricultor, lavar piedras en el taller de mi tío Andrés García, hacer hormas en el campo, aprender fotografía y poco a poco aprender a pintar yo solo sin ayuda de nadie al Óleo empecé a pintar después de guerra, se entiende la guerra que tuvimos en España. A. Villanueva
(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1994) |
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