Antes de que existieran las agencias de publicidad, cada comerciante se las arreglaba con su propio ingenio para hacer llegar al público las excelencias de sus productos.

     No existiendo todavía ni la radio ni la televisión, tan solo la prensa se ofrecía al vendedor como vehículo idóneo para hacer públicas sus últimas novedades, aunque fuera una vez a la semana.

     Contando Requena desde finales del pasado siglo con prensa propia, es digno de estudiar el capítulo referido a la publicidad en la misma y me propongo hacerlo en diversos artículos, dado que en nuestros antiguos periódicos, que se componían casi siempre de cuatro páginas, la última estaba dedicada a los anuncios que servían como parte principal de la financiación de dichas publicaciones. Así podemos saber de los comercios que existieron, de algunos que todavía aguantan o han conseguido llegar a días cercanos a nosotros y casi todos los recordamos y, en especial, de las diferentes formas de abordar la publicidad que tuvieron nuestros más próximos antepasados.

     He creído interesante y divertido a la vez comenzar por los anuncios "en verso", pues durante aproximadamente veinte años, entre 1895 y 1915, proliferaron en esa cuarta página de nuestros recordados periódicos.

     Una de las familias del comercio que más se dilataron en nuestra ciudad, y de los cuales aún quedan representantes, aunque ya no tengan tienda, fue la de los Masiá, a cuyo último establecimiento todavía iba a comprar, con su madre de la mano, el que suscribe. A finales de siglo tenía Pedro Masiá unos Viveros que anunciaba de esta guisa:

El Eco de la Región (24-II-1895)

INTERROGATORIO

-¿Con qué cesan tus desvelos?

-Con ciruelos.

-¿Con qué se alivian tus males?

-Con perales.

-¿Con qué medran los serranos? .

-Con manzanos.

Aviso a los hortelanos

y a los que tienen majuelos,

para que compren ciruelos

y perales y manzanos.

 

Gran Surtido de toda clase de árboles frutales

Huerto de Pedro Masiá

REQUENA

     En el mismo número de El Eco tenemos más anuncios en verso de la familia Masiá, pues otro hermano, Agustín, regentaba una Jabonería en la calle de Olivas. Pero resulta más gracioso el poemita con que José García de Leonardo, otra de las familias que han destacado en las artes y la política local, anunciaba su fábrica de dulces y chocolates.

REMEDIO PARA TODO

 

Si tienes deudas

no te desveles:

ven a mi tienda,

compra pasteles.

Si de tu esposa

tuvieras celos,

ven a mi tienda

por caramelos.

Si con tu suegra

te llevas mal,

compra pasteles

a la Fresal.

Si eres político

por vocación,

pronto a mi tienda

ven por turrón.

Si alguna vieja

tu pecho ansía,

compra, muchacho,

repostería.

Si tienes novia

¡ay! no te atasques,

cómprame cascas

¡y no las masques!

(Porque las cascas

tan buenas son,

que no permiten

conjugación).

De todo tengo:

¡ven, que te aguardo!

Yo soy García

de Leonardo.

     Tanto los Masiá como García de Leonardo tienen ejemplos parecidos a los transcritos en El Eco de la Región, durante todo el año 1895, variando casi siempre los versos de un número a otro.

     Junto a ellos podemos citar también otros más breves, como los que en tan solo cuatro líneas llamaban a acudir a la Fábrica de Aguardientes de Francisco Ramos.

El Eco de la Región (10-III-1895)

 

¡¡SI SERÁ BUENO!!

 

Visitaron a Requena

los chicos de El Liberal,

y se bebieron dos copas

del Aguardiente Imperial.

     Y no importaba, cuando el periódico era un poco de izquierdas, colar algún anuncio un poco irrespetuoso con para con la Iglesia, como este de Agustín Masiá en el mismo número citado.

NO LO OLVIDES

 

En la presente Cuaresma

vuestra alma se salvará

si os laváis con el jabón

de los Hermanos Masiá.

     Y pasada la Cuaresma, llegadas las elecciones, momento oportuno para aprovechar el acontecimiento político. Y es que llenaríamos estas páginas con los divertidos versos publicitarios de los Masiá, pero como hay otros, tan solo uno más.

 ¡REPUBLICANOS!

 

Después de las elecciones

la República vendrá,

si os laváis con el jabón

de los Hermanos Masiá.

     A comienzos de 1900, la fábrica de Francisco Ramos había pasado seguramente, a su hijo, y con él el método publicitario, pues Rafael Ramos, en la calle de las Monjas, 2 (hoy Norberto Piñango), nos invitaba de nuevo a beber, de esta manera:

RECETA

 

Para curar el trancazo

hay un remedio especial:

beberse cuatro copitas

del AGUARDIENTE IMPERIAL.

     Pocos años después funcionaba en la calle de Castelar (hoy Peso) una tienda de ultramarinos y coloniales (hoy supermercado seguramente) denominada EL ESCUDO DE REQUENA. Y su forma poética de presentarse invitaba verdaderamente a acercarse por allí.

El avance (1-IV-1904)

 

EL ESCUDO DE REQUENA

 

¿Dónde va la gente buena?

A "El Escudo de Requena".

Fino, atento y servicial

veréis siempre al principal.

 

Tiene cuatro dependientes

para servir a las gentes.

 

Si tienes poco apetito

llegaros casa Crucito.

El cual, guarda la etiqueta

de dar siempre una galleta.

 

Tiene alimentos muy sanos

de la tierra y morellanos.

 

Vende quesos superiores

y aceites de los mejores.

 

Lo mejor que vende Cruz

es motorrón de Ademuz,

 

TENED MEMORIA

Castelar, 6

     Y para terminar este poético recorrido por la publicidad versificada de nuestros mayores, un anuncio de 1912, en el que los socios Garcés y Vivanco anuncian la apertura de su nuevo bar.

El Distrito (29-IX-1912)

 

¡NO LEAN USTEDES ESTO!

 

Pedro Vivanco y Garcés

han montado el A.B.C.,

el mejor Bar de los tres

que existen en la Glorieta

como verán si esto leen.

Allí vense combinados

entre múltiples colores

café, cremas, escarchados,

cervezas, zarzas, helados

y pastas de las mejores.

Ya lo veis que no hay un bar

que a este se pueda igualar,

como os dice alegre y franco

UNO QUE V A A REFRESCAR

al Bar de Garcés- Vivanco.

     El tema de la publicidad en nuestra antigua prensa todavía puede darnos para más curiosidades, si es que podemos extraer singularidades de algo que ya de por sí lo es en conjunto. Por ello, en una próxima edición de "El Trullo" hablaremos de algunos ejemplos de anuncios (esta vez en prosa) bastante peculiares.

Marcial García Ballesteros

 

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1994)