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Hoy, cuando terminan de caer las últimas hojas de nuestros árboles, cuando el frío, la lluvia y la escarcha se adueñan nuevamente del paisaje de estas tierras altas que forman nuestra comarca, vuelve el espíritu de la XLVII Fiesta de la Vendimia a estas entrañables páginas de El Trullo para desear a toda nuestra Ciudad unas Felices Fiestas Navideñas y un más próspero y mejor año venidero, todo ello en el intento de hacer un somero resumen, si posible fuera, de lo que fue y supuso el trabajo de todo un año de esfuerzo y afán por conseguir la que ya ha pasado a formar parte de los anales de nuestra historia más reciente, LA XLVII FIESTA DE LA VENDIMIA.Quizá sea la labor más ardua de este trabajo la de encontrar el, adecuado calificativo que defina el espíritu, carácter e idiosincrasia de la Edición que entre todos hicimos posible. No queremos dejamos llevar por la ilusión propia de haber pertenecido a sus Comisiones, no utilizaremos por ello epítetos rimbombantes, no pretendemos que se nos recuerde como una fiesta histórica, ya que todas lo han sido, tampoco emblemática, ya que quien lo es es la propia Fiesta de la Vendimia, simplemente quisiéramos que en la psiquis colectiva se nos recordara como una Edición nueva, joven imaginativa y, sobre todo, POPULAR. Rara vez hemos recibido tantas muestras de cariño, cordialidad y enhorabuena como las que hemos tenido ocasión de recibir todos los componentes de la XLVII Fiesta de la Vendimia, ello nos lleva a pensar, sin caer en falsas modestias, que hemos calado hondo, muy hondo en el espíritu de nuestras gentes y de quienes nos han visitado y que la XLVII Fiesta de la Vendimia ha sido un paradigma vivo de regocijo y sentir popular. Hace poco más de un año que comenzamos esta andadura que supone la programación de cualquier Edición de nuestras Fiestas. Éramos un equipo de gente joven y dispuesta, que si bien contamos con el apoyo de personas con experiencia, pretendimos hacer una fiesta imaginativa y popular, solemne cuando se requiriese, elegante y refinada cuando se precisase y siempre alegre, divertida y participativa, y así lo hicimos. Se idearon fórmulas nuevas para el Baile de Presentación, se cuidó la bienvenida del nuevo Año con el Baile de Nochevieja, se renovó la ilusión de los más chicos con una esmerada Cabalgata de Reyes y todos participamos de aquella ilusión infantil con el tradicional baile. Exaltamos esa candorosa noche que es la Noche de los Enamorados y organizamos todo un Carnaval para niños y grandes. Participamos en la Ofrenda a la Virgen de los Desamparados, asistimos y nos ensalzaron en noches falleras dedicadas a nuestra Ciudad, realizamos un Baile en cordial bienvenida a la Primavera y muchos y muchos otros actos... Pero fue sin duda en la propia Fiesta donde cristalizaron todas nuestras ilusiones, donde fructificó todo nuestro trabajo y donde, por fin, se desvelaron todos nuestros temores a posibles imprevistos que pudieren frustrar nuestros anhelos. En pocas ocasiones han tenido las calles de nuestra ciudad tanta afluencia de público, ni tanta ni tan variopinta oferta dispuesta eficazmente para su regocijo. Fueron muchas las ideas que aportó la XLVII: - Se dispuso Teatro de Calle, para solaz de niños y mayores. - Se introdujeron los tan bien acogidos "pasacalles nocturnos". Supusieron una dificultad añadida a la Organización y un esfuerzo adicional para las distintas comisiones ya exhaustas por el esfuerzo diurno, pero sin duda, supusieron una mayor identificación de la Fiesta de la Vendimia con todo el pueblo de Requena, no acostumbrado a ver a sus Comisiones a tan avanzadas horas. Se demostró que las comisiones de la Fiesta son el mejor espectáculo que aquella pueda ofrecer, la Fiesta es Fiesta en sí misma. - Animaron las charangas, desde el recinto ferial a la Fuente de los Patos. Fue sin duda otra de nuestras novedades. - Se organizó una fenomenal gazpachada de la que se repartieron más de dos mil raciones. Fue sin duda otra de las innovaciones que supusieron una oferta lúdica distinta y que supuso que aquella noche de Sábado de Fiesta de la Vendimia resultara inolvidable. |
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Todo ello amenizado con las tradicionales verbenas, una oferta, en definitiva por y para la calle. Todo aquel esfuerzo no supuso, por contra un olvido o dejación de los actos más solemnes de nuestra Fiesta de la Vendimia. Aquellos actos que precisaban por su significado un especial cuidado, Presentaciones, Ofrenda... fueron y supusieron un dechado de conecta organización y simpar desarrollo. El protocolo y la gala alcanzaron cotas poco imaginables y la puntualidad resultó una constante en todos los actos. Además de ello se idearon nuevas fórmulas de financiación, aún por desarrollar en todas sus posibilidades, como el nuevo Vendimiador de Honor. Sencillamente, valió la pena. Desde aquí nuestro más cordial agradecimiento a todos los Barrios y Comisiones que integraron la XLVII Fiesta de la Vendimia, que dieron una dignísima representación de nuestra Fiesta allí donde se presentaron y consiguieron el fruto del que hoy nos congratulamos y, en definitiva, a todos aquellos que colaboraron de algún modo con nosotros, que fueron muchos. Gracias, en definitiva, Requena. La Comisión de la XLVII |
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| (Publicado en El Trullo de Diciembre de 1994) |
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