![]() |
|
(Procedentes de la viña y bodega) Algunas mezclas de vinos con otras bebidas producen absorción de calor (endotérmicas). Así por ejemplo desde las más remota antigüedad, durante siglos, y hasta hace pocos años, que mezclaban vinagre con agua, produciendo una sensación de frescor muy agradable. Esto explica la razón por la que un soldado romano dio a Cristo en la Cruz, con una lanza, una esponja empapada en vinagre que no lo hizo para torturarle, aunque si para refrescarle. Cuando el calor aprieta, el vino no es la bebida más apropiada para paliar o calmar la sed, ni su consumo debe ser proscrito para el verano. Hay otros vinos más apropiados, para ser consumidos en días y horas de calor más agobiante. Fácilmente deducimos que los vinos de más alto grado alcohólico no son los apropiados para la canícula, ni tampoco los envejecidos en barriles por la sensación secante de los taninos. Los vinos espumosos los podemos incluir en los vinos que podemos llamar «de verano». Pero como Requena es productora de cavas, en un número de EL TRULLO, escribí así: «Una botella de nuestro cava requenense, que ha sido guardada en el compartimento menos frío del frigorífico y tomado en un día de plena canícula en que el sol aprieta, una copa de este cava, verdaderamente conforta; da la sensación de que desaparece la fatiga produciendo un bienestar general servido muy frío (nunca helado), tomado junto a la piscina o en la playa, es extremadamente agradable». VINO TINTO CON SIFÓN Allá por los años 15 o 20, había una frase muy de moda "vino tinto con sifón". La culpa era la letra de un foxtrot. Recuerdo la letra mencionada, que trae a la memoria aquellos tintos llamados de «doble pasta» que seguramente eran muy apropiados para la mezcla gaseosa-sifón y casi estamos para darle la razón a aquellos ancianos pues la gran intensidad colorante de aquellos vinos que en su mayor parte procedían de las uvas variedad Bobal, tendrían seguramente una excelente degustación. La capacidad económica de aquellos viejos no sería muy holgada, pues según decía la letra de aquel foxtrot ... «hay gachó que se desmaya si piden champán». Y aquella musiquilla de tanto oírla se nos «apegó» fácilmente. Se oía mucho en los cines (el cine era mudo). La orquesta actuaba durante la proyección. En otras salas más modestas, sólo las amenizaba un piano. Pensamos que lógicamente, aquellos vinos tintos, habrían encajado muy bien si la mezcla se hubiese hecho con otras bebidas como sodas, tónicas o agua mineral con gas, y hasta de refrescos de cola. CON VINOS BLANCOS También se obtenían buenos resultados, mezclando estos vinos con sifón o gaseosa; aunque a primera vista parezca un contrasentido esta mezcla de dos líquidos incoloros. Cierta señora que vivía en una zona muy próxima a Requena me contaba que en su pueblo durante el verano y también en época de vendimias se consumía una bebida refrescante que allí llamaban «zurracapote» y también «zurra». Ambas servidas en porrón. EL EMPLEO DEL HIELO Los monarcas antiguos se lo hacían llevar a sus palacios o castillos, para refrescar los vinos u otras bebidas, (el número de bebidas refrescantes debía ser muy reducido). En aquellas mansiones señoriales existía una habitación (la mayoría de veces subterránea o semi), donde se guardaban las bebidas, y le llamaban cava, también se solía disponer de cuevas donde se guardaba la nieve caída durante el invierno con paja, a las que llamaban «pozo de la nieve». En Requena he conocido dos de ellos, pero en la actualidad ocultos por la construcción de tapias delante de ellos. La nieve se conservaba bien hasta el verano. Estos pozos fueron también utilizados por algunos carniceros. En aquellos tiempos, tomarse un helado no estaría al alcance de todos. Según leemos en la «Historia de Requena» de D. Rafael Bernabeu, la cava en Requena estaba situada en la Plaza de Armas del Castillo y fueron derribados sus gruesos muros, para la construcción de la primera plaza de toros que se hizo en esta Comarca (Año 1802; tenía un aforo para 2600 espectadores). EL «CAP» Durante muchos años, en las zonas costeras del Mediterráneo se bebía y aún se bebe el llamado «cap». A base de vino espumoso y hielo, en un barreño se mezclan trozos de fruta variada (melocotón, limones ...). A través de los tiempos, se han mezclado también algunas frutas exóticas, con algunos licores más o menos dulces y se ha llegado a agregar especias con resultado de recetas muy complicadas. Hasta una de estas fórmulas lleva incorporado ron de caña, (suponemos que estas recetas fueron debidas a los españoles que emigraron hasta aquellas tierras para enseñar a los nativos la fabricación de la sal). LA SANGRÍA Es la más popular de todas las bebidas del verano, por lo menos si queremos refrescar con productos de la viña o de la uva. A través de los años y de las diferentes zonas vitivinícolas de España que he recorrido, he comprobado la existencia de diferentes fórmulas para elaborar la sangría. Con la finalidad de ahorrar tiempo, he resumido las conclusiones a las que he llegado: * Casi todos los ingredientes utilizados son poco más o menos a partes iguales. * Vino tinto con zumo de limón o de naranja. * Azúcar y trozos de frutas diversas. * Se suele añadir hielo, lo que limita su grado alchólico. * En las sangrías es conveniente utilizar vinos tintos jóvenes, que su aroma frutal, retuerza la sensación de frescor. * Si se utiliza vino envejecido en madera la acidez cítrica del limón, incrementa la astringencia por los taninos del roble. En este caso emplear zumo de naranja y no de limón. Importante: No se debe reforzar la sangría con bebidas destiladas, ni aguardientes o licores, ni canela. Limitaríamos sus virtudes refrescantes y su moderado grado alcohólico.
Luis García Grau
(Publicado en El Trullo de agosto de 1998) |