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Al aceptar el ofrecimiento que se me hizo para presidir la 52 Fiesta de la Vendimia, lo primero que pasó por mi mente fue la idea de rechazarlo por el temor de no ser la persona adecuada para tan importante y arriesgado cometido; sin embargo, y después de las oportunas reflexiones, me inundó el deseo y la alegría de poder hacer algo que tanto puede honrar a cualquier requenense. Aprovechando esta ocasión quiero solicitar el apoyo, imprescindible, de toda la ciudad, ya que de lo contrario, ningún éxito ni ningún esplendor podremos dar a la 52 Fiesta de la Vendimia. |
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La Fiesta de la Vendimia no es una labor de unos pocos, es cosa en la que cada ciudadano tiene una misión muy importante, para conseguir el éxito deseado; las Comisiones tienen por misión obligatoria el deber de aunar el esfuerzo durante un año de trabajo preciso para que el engranaje no chirríe, pero es imprescindible la ayuda de todos y cada uno de los requenenses, Y esa ayuda, no es sólo de calor, lo es también, y así hay que decirlo, de colaboración económica, puesto que nada se podrá realizar y poco se podrá ofrecer si no es con la aportación económica de todos y cada uno de los requenenses de hecho y de derecho. No debo olvidar a todos cuantos se han incorporado a las diversas Comisiones, mujeres y hombres. A todos ellos mi más cordial felicitación y pedirles que el desmayo no figure en nuestro lema. También quiero enviar un saludo a todas las autoridades, y muy especialmente al M.I. Ayuntamiento de Requena, ya que sin su apoyo sería difícil el éxito de cada Fiesta.
(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1998) |
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