NOCHE DEL LABRADOR: Dedicada a Romeral Vinícola

 

     En este emblemático y casi mítico año 2000, que aunque físicamente no rompe, ni abre ni cierra ni cambia nada, pues todo sigue su curso natural, si que, en el aspecto de la necesidad humana de fijarse metas, establecer puntos de referencia, cruces de término, fronteras a traspasar, ha supuesto el final de una era y el comienzo de otra; por decirlo de una manera figurada, los útimos años del siglo XX han sido como una pista de despegue por la cual la humanidad, o parte de ella, desgraciadamente, discurría a una velocidad vertiginosa, para despegar del suelo en este año 2000, abandonando en tierra lo pasado para iniciar un futuro prometedor.

     En el mundo de la viña y el vino este despegue ha sido espectacular y definitivo, y muy especialmente en nuestra comarca en la que existen empresas pioneras y casi aventureras, que se anticiparon a lo que hoy es común; un ejemplo preclaro son las Bodegas Romeral Vinícola.

La Fiesta de la Vendimia de Requena, decana de las fiestas vendimiales españolas, en el 53 aniversario desde su nacimiento, con la experiencia que da la veteranía, rodeada de actos que la prestigian, en uno de los mas entrañables: la Noche del Labrador, ha visto de forma clara la conveniencia de hacer mención y homenajear a una empresa requenense, Romeral Vinícola, que aunque muy joven, ha sabido hacerse acreedora, por su buen hacer, de un prestigio en el campo de la vitivinicultura; siendo paradigma, desde el momento mismo de la concepción de su proyecto, de modernidad, visión clarísima de futuro, aplicación de las técnicas más avanzadas al servicio de la elaboración para la mejora de la calidad y lógica traducción del beneficio empresarial de la bodega y de los viticultores que a ella aportan su producto; además de la satisfacción moral de los dirigentes, trabajadores y viticultores.

     A todos ellos se hace extensivo este año el homenaje de la Noche del Labrador en las Peñas de San Sebastián; ya que en Romeral Vinícola no se disocia la viticultura de la enología, y se debe valorar tanto la gestión de los dirigentes de la bodega, como la de los técnicos y trabajadores al servicio de la elaboración, como el trabajo del agricultor en el buen logro de la cosecha, y cuya labor amorosa de un año debe tener su continuidad en la bodega.

     El trato humano con los proveedores de la uva, la asistencia técnica a los mismos, la aplicación esmerada de los modernos métodos para la consecución de calidad en los vinos y la buena gestión de la empresa, son los cuatro pilares básicos e inalterables de Romeral Vinícola.    

El germen de esta empresa lo encontramos en la popular bodega de Marcelino Martínez (homenajeado en la Noche del Labrador, 1977), gestionada en los últimos años por el enólogo Benito García Domínguez, a quien se unen José Luján Pardo y Jesús Iranzo Martínez, para crear Romeral Vinícola, cuya bodega se instala en el Polígono Industrial El Romeral, amparada por la Denominación de Origen Utiel Requena, comenzando a funcionar en la campaña de 1991, con unas modernas instalaciones con capacidad para 3 millones de litros, que muy pronto se ven desbordadas por el rápido crecimiento en el volumen del negocio, lo que hace a los socios plantearse y realizar sucesivas ampliaciones, hasta los 7,5 millones de litros de capacidad actuales.

     En cuanto a vinos embotellados, casi desde sus inicios, elabora, cría y embotella vinos tintos de crianza y reserva bajo la marca «Castillo de Requena». Entre sus proyectos en vías de realización se encuentra la instalación de una planta de embotellado con capacidad para 3500 botellas/hora; contando con una cava de 300 barricas de roble americano. En breve completará la gama de sus embotellados en el mercado con tres vinos jóvenes: blanco, rosado y tinto, con base en las variedades macabeo, bobal y tempranillo respectivamente, bajo la marca de la casa «Castillo de Requena».     

El agradecimiento de Requena a Romeral Vinícola y el deseo de que continúen con acierto y suerte por el ambicioso camino que se han marcado.

 

Miguel Guzmán Muñoz

 

(Publicado en El Trullo de Agosto de 2000)